Alarma, tercera serie, n.º 6, otoño-invierno de 1978 (pág. 2). PDF del número completo

En estos últimos días las acciones violentas se suceden de contínuo en todo el país. Redadas de militantes de ETA; asesinato de policías en el Norte; muertes “casuales” de jóvenes que se saltan controles; asesinato del Gobernador Militar de Madrid... etc. etc.

No nos importa el número de muertos ni el resultado del balance; saber si el saldo es positivo para unos o para otros no es cosa nuestra. En este caso el gran Contable del Reino es Martín Villa. ¡ Allá él con sus números!

Sobre este tipo de violencia que nos persigue a todos hemos expuesto ya claramente nuestra postura en números anteriores.

Lo que sí queremos señalar es que mientras la muerte de los militares ha provocado airadas notas de protesta por parte de partidos y sindicatos, nadie ha hecho oir su voz para denunciar ese otro tipo de terrorismo implícito en la muerte de once trabajadores ocurrida en la factoría El Rincón de Las Palmas POR NO HABERSE CUMPLIDO LAS NORMAS DE SEGURIDAD EN EL TRABAJO.

Según los democráticos izquierdistas de salón de nuestro país, terrorismo es sólo “atacar al ejército para desestabilizar la democracia”. Lo otro, la muerte de trabajadores es sólo “accidente laboral”. Simple cuestión de idioma.