Alarma, tercera serie, n.º 7, verano-otoño de 1979 (pág. 12). PDF del número completo

La iglesia mahometana, hoy una de las más obtusas y reaccionarias del mundo, cuenta en todo el país con:

  • 80.000 mezquitas
  • 1.200 ayatollhas ordinarios y otros de jerarquía alta, los oznas
  • 160.000 mollahs, especie de curas

Suponiendo modestamente que los mollahs puedan poner en danza una media de 20 personas, entre familiares y fanáticos chiitas, la multiplicación arroja 3.200.000 sujetos como fuerza manifestante, encuadradora y policiaca.

Población, 35.000.000.

La jerarquía de oznas y ayatollas dispone pues de un mullah por cada 100 habitantes y pequeña fracción, sin descontar ancianos y niños de baja edad.

Las 80.000 mezquitas, lugares sagrados inviolables incluso para la policía del Cha, podían abrigar depósitos de propaganda, imprentas, arsenales o fábricas de armas... lo que fuere.

Tal es el secreto, mucho más importante que el odio de la población a la monarquía, de aquellas manifestaciones interpretadas por unos como milagro de la fe religiosa, y por otros como una agitación revolucionaria impuesta por las masas al clero islámico.

Es éste el que se ha impuesto policiacamente a las masas y continua desde el poder, ya secundado por el ejército anterior y por los «arrepentidos» de la policía del Chah, humildemente prosternados a los pieds del santón Komeiny.

Ninguna medida revolucionaria ha sido tomada. Incluso las ejecuciones de responsables de los crimenes anteriores tiene un carácter siniestro, criminal también como las ordenadas hace decenios por los «tribunales» encapuchados del Ku Kux Klan yankee (otros adoradores de dios), o en la Edad Media por tribunales secretos. Estamos presenciando la substitución de una tiranía por otra, no menos repulsiva.

No podrá hablarse de movimiento revolucionario mientras la clase trabajadora en acción independiente no ataque a los representantes del islam y profane sus mezquitas. Toda la riqueza del país caerá entonces en sus manos.