Alarma, tercera serie, n.º 11, junio de 1981 (págs. 13-14). PDF del número completo
Nota previa: Queremos resaltar que estamos plenamente de acuerdo con el planteamiento de que este artículo representa las líneas generales frente y ante lo que se denomina "movimientos marginales". Quisiéramos insistir en que estos movimientos que ahí están, que pululan y encandilan con sus "novedades", precisamente por su novedad precisan un análisis más detallado de sus particularidades. Son importantes no tanto por lo que en sí mismos significan (¡son en realidad tan pobres de contenido y tan falsos...!) sino por su actual influencia y su carácter mixtificador y alienante.
En nuestro grupo español pocas veces hemos hecho de una manera directa una crítica ni fijado nuestra posición frente a todos esos grupos -flores de un día- autollamados "progresistas" o "no-conformistas" y conocidos genéricamente como "marginales".
Quizás porque, planteadas nuestras posiciones en el terreno de la lucha de clases y de transformación radical de la sociedad se ha considerado que se sobreentendía que estamos en contra de ellos. No obstante es nuestro criterio que debemos ser más explícitos y en este sentido van estas líneas como punto de partida de análisis más explícitos.
Partimos de la concepción clara y ampliamente difundida en nuestra prensa de que el sistema capitalista está en crisis social y que hemos entrado en la etapa de descomposición social. Descomposición social que abarca, claro está a todas las capas sociales, desde el gran capitalista, pasando al pequeño burgués y terminando por el proletariado. Este estado de cosas es consecuencia de la no realización de la revolución proletaria mundial.
Su no realización dió origen entre otras causas que no trataremos aquí, al triunfo de la contrarrevolución estalinista representada por el mal titulado PC que ha sido, no hay duda, la fuerza motriz de la derrota de la revolución española y demás movimientos revolucionarios y es hoy en día el responsable más directo de la situación desmoralizada de la clase obrera.
España ha sido, sin duda alguna, uno de los países que más ha sufrido de sus derrotas. Más porque sus movimientos fueron de carácter marcadamente revolucionarios y sin ambigüedad posible de cara a la transformación social. El último de los grandes movimientos, el de 1936, a causa de su derrota nos dejó como legado a Franco y con él una draconiana represión y monstruosa dominación. El proletariado parecía aplastado. No obstante, ya antes de la muerte del dictador empezó a dar muestras de su vitalidad. Las huelgas se sucedían no sólo por reivindicaciones materiales sino por otras de carácter político-social, de verdadera orientación clasista. Todo hacía preveer intervenciones cada vez más radicales por parte del proletariado; pero no fué así y toda la mascarada del cambio político se realizó de acuerdo con los planes del poder en plaza.
Al régimen franquista se le colocó la etiqueta de "democracia". Naturalmente, para hacer verosímil ese simulacro de democracia nada mejor que seguir el ejemplo de las "democracias" vecinas, las de la Europa liberal. Es decir, el ejemplo de países donde demostrado está los PC y PS y sus sindicatos dominan y controlan gracias a las leyes del capital a la casi totalidad de la clase obrera para castrar su potencialidad revolucionaria.
Se importó pues a España modelo y material del extrangero, de un exterior decadente y corrompido como la totalidad del globo; los emigrados políticos y sindicales fueron acogidos de nuevo en el "suelo patrio". PC, PS, CCOO, UGT y demás organizaciones que no ofrecen peligro para la democracia fueron legalizados enseguida; otras como la CNT fueron "consentidas".
A todo ello hay que añadir una nueva importación, como válvula de escape, de movimientos de la época tales como "liberación de la mujer", movimiento ecologista, "comunas" etc. etc. Corrobora lo dicho la gran cantidad de revistas nuevas expresando estas ideas a imagen de las que se editan en la Europa democrática.
Su difusión tiene un gran valor para el sistema capitalista ya que ellas propagan ideas mixtificadoras en oposición práctica a la lucha de clases (aunque no la nieguen directamente) y ayudan eficazmente a evitar que el proletariado y demás capas explotadas reanuden la lucha como en el pasado.
Después de lo dicho en líneas muy generales, veamos cómo plantean "su lucha" los principales "movimientos progresistas".
Movimiento de la mujer
LIBERACIÓN de la mujer. ¿Liberación de la mujer? Ya el hablar de liberación metiendo el acento en el género femenino o masculino es falso. No habrá liberación de mujer o de hombre sin previamente cambiar el sistema social que nos oprime. El problema de la mujer no es un problema aparte; es imposible considerarlo, honestamente, fuera del contexto social.
Es innegable que la mujer tiene problemas particulares a solucionar; pero es innegable que pueden y deben ser resueltos en común. En realidad lo que pide ese movimiento feminista no es ni más ni menos que un estatuto igualitario al del hombre en la explotación de que somos objeto; no toma posición en lo fundamental. Olvida que el sistema en que vivimos está basado en la explotación sin distinción de sexo o de raza. Y es un olvido voluntario.
Este movimiento, está claro, alcanzará lo que pide; teóricamente en muchos países ya lo ha logrado.
El movimiento feminista se mueve y actúa dentro del marco social existente aceptándolo. Fuera de este contexto no tiene razón de ser.
Movimiento ecologista
Ecología. Una mixtificación con cierto eco, pretende centrar todos los problemas en la salvación de la naturaleza. Se trata de luchar contra la polución, contra las centrales nucleares, en realidad se trata de resolver problemas internos a la marcha técnica del sistema capitalista sin destruirlo. Pretende luchar contra los efectos y deja de lado las causas: vivimos en un sistema basado en el sacrosanto interés y el desprecio al individuo. Mientras el sistema viva destruirá todo a su alrededor si eso le ocasiona beneficio.
Es por ello que toda reforma de coloración ecologista será superficial y engañosa y no pondrá en cuestión, de manera seria un derroche y una destrucción sistemáticos de los medios naturales.
Negando el papel potencialmente emancipador de la técnica el movimiento ecologista se adivina reaccionario y retrógrado. En el sistema capitalista decadente toda novedad técnica se utiliza contra el hombre. Cierto. Pero la técnica servirá para liberar al hombre de toda necesidad con la revolución comunista que someterá los medios de producción al control directo de la sociedad.
Montar comunas
Experiencias se han hecho a montones. La "rebeldía" no da el resultado apetecido; pero aún así hay quien persiste y lo seguirá haciendo en la creencia de que con ello realiza un acto subversivo, como algo revolucionario. Nada más ingenuo. ¿Se le ocurriría a alguien el edificar en solar ajeno? Decir que la comuna en sí misma es el principio de la vida comunista es no haber comprendido ni lo que es la sociedad en que vivimos ni lo que significa el comunismo.
En el mundo en que vivimos es inútil intentar evadirse de él; hay que doblegarse o tomar posición firme en contra.
Repetimos y repetiremos:
Vivimos en un mundo decadente que va hacia la destrucción de la humanidad. La única salvación y alternativa del ser humano es la revolución comunista. Todo aquel que obstaculice directa o indirectamente esta perspectiva se coloca en el terreno del defensor del sistema capitalista.
El comunismo es la colectivización de todas las riquezas sociales a fin de que cada individuo pueda tener una personalidad totalmente independiente: la suya.