Alarma, tercera serie, n.º 12, diciembre de 1981 (págs. 3-4). PDF del número completo

Hemos afirmado numerosas veces -nunca tantas como creemos necesario- que la decadencia del sistema capitalista abarca no sólo a la situación de la clase obrera sino a todo el espectro social.

Dentro de él es innegable que ocupa lugar primordial el de la enseñanza y, consecuentemente, la situación de los trabajadores dedicados a este sector.

Hemos recibido un artículo que trata del tema con una claridad y unos puntos de vista que consideramos plenamente correctos. Por eso procedemos a su publicación, sin más comentarios.


La brutal actuación del Ayuntamiento ante las Escoles-Bressol no es fruto de la casualidad ni del capricho de un avaro interventor de cuentas. El Ayuntamiento, como todos los estamentos e instituciones creados para ordenar, fiscalizar y pseudoservir al ciudadano no puede sustraerse del contexto general en que está inmerso. Es la célula cancerígena que no cesa de crecer en el seno de la vida urbana, deviene un monstruo de grandes dimensiones que repetirá a escala local los dramas, pleitos y mezquindades de los profesionales de la política.

El Ayuntamiento ha agredido a les Escoles-Bressol, pero este zarpazo no es más que un dedo de la garra, los demás se llaman: trabajadores del censo, funcionarios, basureros y un largo eccétera sin fin. No existe animadversión contra las guarderías, lo que se cuece es un intento de "racionalización" de la gestión municipal a todos los niveles, es decir un proyecto para administrar lo más rentablemente posible la organización capitalista de la ciudad en manos de unos hombres hipotéticamente socialistas que renunciando a sus principios decimonónicos y programas electorales, jugarán el papel posibilista apareciendo como los gerentes de las más sucias cuentas del capitalismo decadente.

Y esto no sucede sólo en el campo municipal, toda la organización de la sociedad, del Estado, está inmersa en este corrimiento de papeles donde nadie es quien es y donde todos medran sin ser.

La lucha de las guarderías era una batalla perdida de antemano. Fuimos a presionar con métodos clásicos del reivindicativismo transicional, contra el producto acabado de lo que es la nueva política del capitalismo a nivel no sólo municipal sino ya internacional.

Es decir: lo que han hecho con guarderías no es más que una pequeña expresión de un proyecto mundial de reconversión de las industrias, los servicios, la producción que en otros lugares toma características de grandes despidos y cierres de fábricas y aquí, a nivel municipal, consiste en la reducción de costes, despido de personal y cierre de escuelas, eso sí, por falta de recursos...

Que quede bien claro: ESTAMOS INMERSOS EN UNA OFENSIVA GENERALIZADA CONTRA EL EMPLEO, EL PODER ADQUISITIVO Y LA LIBERTAD INDIVIDUAL.

Esta ofensiva a nivel municipal la gestionan comunistas y socialistas y a nivel gubernamental viene protagonizada por los sectores recalcitrantes del ex-franquismo. Moraleja: Ninguna esperanza ni confianza en los profesionales de la política.

El tiempo no pasa en balde y en su transcurso nos llena de experiencias y nuevas ideas. La lucha nos ha enseñado varias cosas:

  • Que no es posible construir islas de bienestar ideal y feliz donde imperen las técnicas pedagógicas más avanzadas porque nos hallamos inmersos en una realidad social cada vez más agresiva y devoradora; porque la época de la utopía, de los falansterios, ha dado paso a una realidad cruel ante la que debemos posicionarnos claramente. En esta sociedad, con sus actuales coordenadas, no es posible un "ideal pedagógico". Siempre, siempre topará tarde o temprano con algún apéndice del sistema, sea en el terreno ideológico, económico o represivo. Esto no implica que, a nivel profesional sigamos trabajando acercándonos a lo deseable e ideal.
  • Que el legalismo, el documentismo, el manifestismo y toda su corte de moderados en la casa consistorial y sus guarderías, lo único a que contribuyen es a enriquecer la industria papelera, a tranquilizar las autoridades municipales por la buena marcha y el seny de las negociaciones condenándonos a la inmovilidad mientras los reajustes de la miseria se ciernen sobre nosotros.
  • Que aquellos soñadores nostálgicos, amantes de las masas proletarias en las calles y deseosos de los soviets de guarderías están pasados de moda, construyendo sus internacionales por cuarta, quinta o sexta vez. ¡¡Ay obreristas!!. Los tiempos han cambiado y hoy, una de las características más claras del movimiento obrero es su integración alienante y la superación de los viejos partidos. No supisteis coger a tiempo el carro de la lucha, aunque estuviese desbocado.
  • Que hay numerosos trabajadores de las escoles bressol que pasan de todo, que están dispuestos a despedir compañeros, que les importa un bledo llenar las clases con cien niños más, que se saltan los más elementales principios por los que ha luchado el movimiento, que sólo les falta llegar a castigos corporales. La esclavitud del salario y del consumo os ha provocado la amnesia de principios. Lo sentimos por vosotros.
  • Que el patronato es un Patrón-nato.
  • Que, de ahora en adelante, nuestro enemigo va más allá del Ayuntamiento, que los que creíamos honrados y transparentes no son más que el ala izquierda de un capital putrefacto y mezquino, sus blanqueadores de sepulcros, sus mesías de repuesto.
  • Que seguiremos el combate.

Grupo de trabajadores.