Alarma, n.º 17, diciembre 1983 (págs. 4-7). PDF del número completo
La historia de la continuidad progresiva de las sociedades nos muestra que el proceso de sucesión de un sistema a otro ha sido siempre determinado por el crecimiento y perfeccionamiento de los medios de producción y organización del trabajo. Cada etapa se ha caracterizado y tuvo razón de ser en la medida en que su desarrollo aportaba al conjunto de las capas sociales que componían la sociedad en mayor o menor escala, una mejor condición de vida, en particular lo referente a la libertad. La historia nos legó también como enseñanza (fundamentalmente para el presente) que el pasaje de un sistema a otro en el proceso señalado no alteraba más que las formas de dominio de una clase a otra, el de producción pasó dejando incólumes o intactos los fundamentos en que se basa: es decir la propiedad. La explotación del hombre por el hombre.
Por capitalismo contemporáneo nos referimos a partir del triunfo de la revolución realizada por la burguesía y su afianzamiento como clase, no le queda el recurso de esa continuidad pues lo que está en causa es la propiedad en si misma y además como clase opuesta a ella sólo existe el proletariado. Es cierto que después de su consolidación en sus diferentes etapas de desarrollo aportó al igual que sus antecesores, ventajas indiscutibles a la sociedad, pero en el presente esa concordancia entre lo social y económico, o dicho de otra manera entre crecimiento y desarrollo ha dejado de existir.
Esta pequeña y concisa introducción está hecha con el objetivo de hacer mejor comprender lo que a continuación sigue, y lo que sigue servirá a su vez para hacer comprender lo dicho "A buen entendedor..."
El proletariado como clase productora y con él los medios de producción y la técnica son vitales para la continuidad del sistema dominante. Para validar lo dicho empezaremos por desmenuzar la mecánica en que se basa el sistema de explotación al cual todos estamos sometidos hoy. La estructuración y la organización político-económica del sistema capitalista están basadas en una complejidad de leyes esenciales para su dominio y prosecución: salarios, interés, beneficio, etc..: pero todos son derivados de la conocida ley del valor basados sobre la compra y venta de la fuerza de trabajo.
La especividad del proletariado como clase parte de esa ley pues es el proletariado en su función de creador de la plus-valia y como consecuencia el creador de nuevos valores. El proletariado es indispensable al capital porque es él la base esencial de todo crecimiento tanto económico como tecnológico. Es partiendo de la plusvalía -trabajo no pagado- lo que permite a los propietarios de los medios de producción la reproducción ampliada del capital y con ello -competencia obliga- al constante perfeccionamiento de los medios de producción lo que repercute directamente en lo económico. Esa mecánica les obliga a invertir cada vez más capital para el perfeccionamiento y engrandecimiento de la industria y anejos. De ahí la razón del origen de las grandes concentraciones del Capital: S.A. Truts Monopolios Multinacionales etc. ...
Ese constante y obligado renovar del sistema de producción hace, por vias de lógica, cambiar también las formas de actividad que a su vez repercuten y afectan al conjunto de relaciones sociales . No sólo tienden a eliminar al burgués en tanto que propietario individual de los medios de producción sino que proletariza a capas sociales cuyas perspectivas estaban orientadas en sentido inverso e integra al mismo tiempo el conjunto de asalariados que en el pasado se consideraban rango superior, como trabajadores privilegiados.
En el período actual en ese proceso de reestructuración técnica la constatación de lo dicho, sobretodo en los paises fuertemente industrializados, dicho avance se verifica con mucha más precisión. Efectivamente el enorme progreso de la ciencia y técnica (Informática, Telemática, electrónica etc.) aplicadas al trabajo en todas sus ramas ha equiparado las tareas en sus diversos ordenes oficio y empleo. La función no está más que limitada como uno de tantos Robots, a una simple y constante repetición de gestos, movimientos aprendidos con previo entrenamiento (formación profesional se dice).
Cuando señalamos que la proletarización se generaliza no ignoramos que hay fuerte tendencia a rechazar ese adjetivo, en particular empleados de ramos diversos: trabajadores de oficina, almacenes, bancos y otros puestos similares. Debemos señalar pues que el concepto proletario no está exclusivamente limitado a los trabajos rudos y de "cadena" como es creencia general sino a todo aquel que participa directa o indirectamente a la producción de la plus-valia y que no tiene otra cosa que su fuerza de trabajo que vender para vivir. De todas formas se sientan o no se sientan "prolos", lo que cuenta es el fondo y no la forma, el problema es que cuando se enfrentan al sistema no tienen otro recurso que hacerlo como parte integrante del proletariado en contra del capital. Aplicando en la práctica la lucha de clases.
Es cierto, como ya está indicado, que los trabajadores en todas las épocas han estado sometidos a la explotación. Mas cierto es que nunca lo han estado tanto y con tanta inconsciencia de ello como en las presentes circunstancias. Sus ideas son confusas y aunque los humanistas obreristas se escandalicen, se puede afirmar que la casi totalidad de los explotados son vagamente conscientes de su verdadera condición de esclavos forzados a vender su fuerza de trabajo como una vulgar mercancía y al igual que ella a sufrir todas las consecuencias degradantes de la competencia pues competencia existe también entre los trabajadores -a través de las jerarquías-. No hay fábrica taller, almacen u oficina donde la lucha por el puesto más retribuido no se plantee.
Constatación evidente es que en el período actual "Los explotados de la tierra" en lugar de reafirmarse como clase, con el progreso tecnológico e industrial se ha operado el proceso contrario. Su deformación o acondicionamiento parte ya de la escuela primaria pues la pedagogía oficial tiene como objetivo y orientación la de programar al hombre para sus futuras actividades al mismo título e interés que ofrece una computadora. Nunca se ha conocido un proletariado tan carente de rebeldía y de consciencia de su cometido como en el período que vivimos. La pauperización relativa es manifiesta.
Es innegable que ese estado de cosas esa pasividad, ese conformismo, esa alergia a la lucha, ese fatalismo no obedece exclusivamente a lo señalado en las anteriores lineas (lo que sería un grave error de análisis por nuestra parte) sino que a ello contribuye y es causa principalísima la desmoralización causada por las graves y múltiples derrotas sufridas por el proletariado en su movimiento emancipador despues de la revolución Rusa (revolución frustrada). -Alemania... pasando por el último pese a quien no lo ve así) y mas ejemplar movimiento proletario de carácter socialista en España del 36-37. A ello hay que agregar la integración al sistema dominante del cínicamente titulado como P.S. Al no más innoblemente titulado P.C. producto de la contrarevolución Rusa y al sindicalismo en general. Para ser claros y precisos añadiremos que los primeros, su integración está subordinada y dictada por concepciones con fines políticos para no poner en causa el sistema como tal. Los sindicatos no ofrecen la misma característica. Por otra parte el sindicalismo de hoy es más necesario al capital que al obrero. Es a través de los sindicatos que la patronal en colaboración con ellos previa discusión "violenta" pueden evitar que las luchas reivindicativas adquieran los carácteres de profundidad que permitan al proletariado luchar por ellos mismos e iniciativas propias y con ello adquirir la formación necesaria y confianza en su propia fuerza. Un lerdo se tiene que ser en los medios revolucionarios para no comprender que las luchas dichas reivindicativas, promesas, acuerdos incluso huelgas dirigidas y controladas por el sindicato no tienen otro objetivo que el de impedir que la lucha se desarrolle hasta sus consecuencias revolucionarias. Otras organizaciones hoy de origen revolucionario - Trotskismo oficial, no importa que tendencia- que prisioneras de concepciones y posiciones teóricas del pasado, buenas o erroneas se encuentran incapacitadas para asimilar las condiciones político-económicas del presente lo que les impide en consecuencia poder situarse en el verdadero terreno de lucha de clases. En realidad, quizás muy a pesar suyo, "no se pueden pedir peras al olmo" no hacen otra cosa en su actividad práctica en nombre de tácticas que favorecen el terreno de la contrarevolución.
El desarrollo histórico del capitalismo ya cumplió hace tiempo su cometido. La continuidad no hace más que degradar las relaciones humanas. Su sistema ya no tiene razón de ser. Sólo la intervención bien orientada de la clase obrera en su conjunto en contra del sistema puede en su movimiento crear las condiciones propicias para su destrucción y edificar una nueva y sana sociedad. Abolición del trabajo asalariado, principio inicial de la etapa transitoria hacia la sociedad sin clases y el internacionalismo proletario. A la realización de ese cometido deben ser dedicados todos los esfuerzos de los que como nosotros consagran toda su pasión e interés en ello. Esfuerzos que pasan incontestablemente por la urgente necesidad de que el proletariado adquiera consciencia de su ser de su cometido histórico. Adquiera pues consciencia de clase. Por encima y en contra de las divisiones impuestas por el capital.
Teorías "píldoras y recetas" hechas para el logro de ello, hay un sin fin. Se puede afirmar que cada organización, grupo e incluso "cada teórico" tiene individualmente la suya. Nosotros como grupo tampoco escapamos a la regla y naturalmente ceñimos nuestra actividad a nuestras propias concepciones que entendemos en lineas generales así. En principio para nosotros son determinativas "No hay ideas sin práctica no hay práctica sin ideas. Es verdad incontestable decir que "Las ideas solas no hacen la revolución" pero es una verdad mas completa decir no hay revolución posible sin ideas. Rechazamos toda predicción dogmática. Nuestra orientación teórica y práctica no son el producto exclusivo de las ideas que nos legó el pasado, sino que ellas son la síntesis de lo que nos enseña el pasado con la realidad del presente fortalecidas por nuestra actividad práctica en la lucha. La experiéncia nos ha mostrado sobre todo en España del 34 - 36 y 37 Jornadas de Mayo, que el espíritu de lucha y con él la toma de consciencia son determinadas por las condiciones político-económicas, es decir sociales del momento. Momentos que justamente por la carencia de fuertes organizaciones revolucionarias son en general aplastadas por el poder dominante.
En su movimiento y actividad es cierto que el proletariado se supera, asombra incluso su capacidad de iniciativa y en que sentido la orienta pero... al final todo se queda en eso. Para el logro del objetivo final se necesita mas mucho mas. Se necesita, insistimos, verdadera, fuerte o fuertes organizaciones capaces de aportar al proletariado los elementos necesarios para que su triunfo se haga realidad. Decimos bien su triunfo y en manera alguna el de sus representantes a través del partido. Tiene que ser la clase obrera la que disponga por medio de sus propios órganos de lucha del poder político y económico. Con la responsabilidad de la función, con errores y dificultades su ejercicio los capacitará para realizar lo que sólo a ellos les está dado lograr, puesto que cuentan con todos los factores objetivos necesarios y de sobra para que el socialismo sea una realidad. Pero cuando decimos la clase están comprendidos en ella todos sus elementos más avanzados y decididos.
En el presente y tal como el movimiento obrero se encuentra desmoralizado, pasivo y manipulado por organizaciones "obreras" integradas al sistema resulta mas que absurdo pensar que los explotados alcanzarán por ellos solos a través de luchas reivindicativas consciencia de clase. Ellos como todas las clases sociales son producto del medio y no se escapan a eso de "Las ideas del sistema dominante son las ideas dominantes" de lógica es pues deducir que siendo el proletariado la clase más supeditada a él sea ella la que menos medios dispone -excepciones hechas- a poder lograr esa adquisición teórica sin previa lucha bien orientada. Es evidente que para adquirir real consciencia de clase solo podrá realizarla a través de la lucha pero para ese resultado es primordial e indispensable que la clase obrera cuente en sus medios de antemano la máxima cantidad de obreros conscientes con formación y capaces de orientar a sus compañeros en lucha.
La experiencia práctica vivida nos enseñó que ese "Sésamo ábrete" de la "espontaneidad" no se corresponde a la realidad pues todo movimiento proletario que se escapa al control de las organizaciones "obreras" oficiales y sindical en particular toman efectivamente un carácter de clase pero dichos movimientos "espontaneos" han sido realizados y se realizaron quierase o no por la influencia de los obreros más formados políticamente, mas conscientes y mas combativos.
Concluimos y concretizamos: es nuestro criterio y convencimiento que el objetivo primordial que deben fijarse todo grupo u organización revolucionaria es la de hacer comprender a la clase trabajadora que el problema nuestro en tanto que clase explotada, no reside en interesarse en la buena o mala administración del Capitalismo sino la de terminar de una vez para todas de dejar de ser una vulgar mercancía. Hay que insistir machaconamente, en que toda lucha reivindicativa que no ataque directamente las bases económicas en las que se mantiene el sistema la plus valía, son luchas destinadas (hablamos del presente y no del siglo XVIII o XIX), en nombre de mejorar las condiciones de vida, a favorecer la economía capitalista e impedir la toma de consciencia como clase de los explotados. Hoy no existen reivindicaciones mínimas ni progresivas. Lo que está en causa es el sistema. No hay mas posturas valederas que la de oponerse no sólo teóricamente sino en la práctica a todo movimiento dirigido y controlado por las organizaciones tradicionales dichas "obreras" P.C. P.S. Sindicatos.
Los trabajadores deben exigir e intervenir en la lucha con su propia personalidad, con reivindicaciones de clase exigiendo y no pordioseando. Toda concesión en ese orden es favorecer a nuestro propio enemigo. Se trata de destruirlo y no de ayudarlo.
"El proletariado es revolucionario o no es nada". Seamos dignos de nuestra condición humana sabiendo hacer frente a nuestros enemigos sin concesión alguna.
J.C.
" ¿ Cámaras sindicales?. Si tuviésemos en cuenta cualquier coalición huelguística que no lucha, como las TRADE UNIONS sino por salarios altos y jornada de trabajo corta, pero ciscándose por otra parte, en el movimiento; si las contásemos a todas como pertenecientes al partido obrero se constituiría en realidad un partido para el mantenimiento del trabajo asalariado no para la abolición del mismo."
Engels. Carta a Berstein. 29-Noviembre-1882 .