Alarma, tercera serie, n.º 19, noviembre de 1984 (pág. 16). PDF del número completo
He aquí una muestra "culta" muy característica, en boca del escritor estadounidense recién fenecido y tan preciado por muchos, Truman Capote:
"Soy drogado, alcohólico, homosexual y genio".
Aunque se tratase de una fulería o de simple estruendo para dejar boquiabiertos a mentecatos "modernistas", ¿ quién consideraría semejante ventosidad como propia de cualquier inteligencia normal, no digamos genial?
Y ¿ de dónde diablos proviene que la homosexualidad, las perversiones de todo género, el alcoholismo, la absorción de drogas embrutecedoras y otras nocividades se propaguen tanto y que sean reivindicadas, además de exhibidas con simili orgullo ?
No, por cierto, de impulso alguno de los oprimidos a la rebelión, tampoco de cualquier marcha hacia adelante de la sociedad entera.
Muy al contrario, reblandece las personas, las convierte en desecho antropoide, en pingajo estrujable y dócil a discreción del poder. Proviene pues de una tendencia corruptiva, misma de que tenemos ejemplos mayores en lo económico, lo militar y lo político. Estas últimas, menos aparentes, constituyen, sin embargo, el caldo de cultura de aquellas otras manifestaciones de la decadencia, las más repulsivas porque conciernen a las personas. A menos de descalabrarlas, unas y otras pudrirán hasta la raiz la actual civilización; mas de lo que se trata para toda la especie humana es de sobrepasarla con holgura.
Imposible conseguirlo sin la supresión revolucionaria del capitalismo.
Agosto 1984 G. M.