Alarma, n.º 22, marzo de 1986 (págs. 11-14). PDF del número completo
En este número publicamos (con la pretensión de que sea una práctica habitual en las páginas de Alarma) una octavilla elaborada y difundida por unos compañeros que, aunque no pertenezcan a ninguna organización revolucionaria determinada, se inscriben en el marco de la lucha por el comunismo. Creemos que la única actitud revolucionaria posible con estos compañeros es la discusión clara y fraternal. Este es el motivo de esta nota. En lo fundamental de las posiciones que se vierten en la octavilla, estamos de acuerdo: Tanto en el análisis del "internacionalismo proletario" que aplican, los capitalismos de estado y sus representantes, asi mismo como el papel que juegan las "liberaciones nacionales" como instrumento de la contrarrevolución. Igualmente cabe señalar lo certero de la afirmación que señala el carácter internacional de la revolución.
Sin embargo, en este trabajo hay una posición que no compartimos: aquella que señala la imposibilidad del inicio de la transición hacia el comunismo sin revolución internacional.
La necesidad de la internacionalización de la revolución está en función del dato objetivo de la imposibilidad de que un país pueda mantenerse al margen del mercado mundial; la autarquía es una quimera.
En segundo lugar es del todo inimaginable que una revolución comunista pueda convivir siquiera por un breve plazo de tiempo con un mundo capitalista. La extensión de la revolución es tarea INMEDIATA para los comunistas.
Pero el segundo puntode apoyo de la revolución, tan importante como el anterior, es el desarrollo desde el primer instante de las tareas de la revolución social y no únicamente la toma y el mantenimiento del poder político.
Establecer las condiciones materiales que permitan la auténtica gestión de la sociedad por parte de los trabajadores, es la única garantía de que la naturaleza de la revolución es socialista. Fué precisamente la ausencia de transformación social uno de los elementos fundamentales que posibilitaron en Rusia el asentamiento de la contrarevolución. Es inconcebible una sociedad donde haya tomado el poder la clase obrera y persista, por voluntad propia, la explotación. En tal caso debiéramos preguntarnos quién se beneficiaría de la plusvalía extraída a los trabajadores. Insistimos en que esto no significa la posibilidad del socialismo en un solo país, el socialismo será fruto de un proceso a escala mundial. Pero la gestiónde la sociedad entera, así como el ataque a la raíz de la explotación, es el estigma de la revolución comunista DESDE SUS INICIOS.
En el espacio reducido de esta nota nos es imposible darle la extensión que merece el tema; reservamos para próximos números abordar con mayor profundidad el tema. De esta forma queremos ofrecer la posibilidad de abrir un debate.
"Internacionalismo proletario"; una palabra que tiene significados diametralmente opuestos según en qué boca se halle. Para la socialdemocracia y el euro-"comunismo" (eurocapitalismo de Estado) el internacionalismo se reduce a 4 gritos "internacionalistas" cada I de mayo y el resto del año a ocuparse de las responsabilidades "nacionales", de los intereses "nacionales" y de la economía "nacional". También se permiten vender como "internacionalismo" su apoyo a ciertas "revoluciones" siempre y cuando sucedan en el Tercer Mundo y se limiten a sustituir un régimen militar por una "transición democrática" o una "democracia popular" burocrática. ¡Nada de poder obrero!
Para los truhanes enfeudados directamente a Moscú o Pekín, el "internacionalismo" consiste en la defensa de sus respectivos imperialismos. Cuando alguno de los botines obtenidos en costosa refriega militar amenaza con escapar o cuando el proletariado de algún "paraíso socialista" se desmanda, se invoca el internacionalismo "proletario" para justificar la intervención policíaco-militar. Propiamente hablando, se trata de internacionalismo burocrático o mejor aún, internacionalismo policíaco. También es "internacionalismo" toda leva para-militar de cara a la IIIa Guerra Mundial, que sólo podrá evitarse si los proletarios de todos los países se unen para poner en la picota a los explotadores burgueses y burocráticos. Hacerlo no es sino un acto humanitario para impedir que el presente terror burocrático-burgués se prolongue hasta la locura final. Se trata de una indispensable medida sanitaria de urgente aplicación.
Para otros, el internacionalismo consiste en el apoyo indiscriminado al "derecho de autodeterminación de las naciones" en todo tiempo y lugar, países de capitalismo avanzado incluídos. Frente a tal confusionismo hagamos notar que: a) Los fundadores del marxismo no defendieron jamás un supuesto "derecho" de autodeterminación aplicable a todos los países y épocas históricas, por tanto abstracto y ahistórico por definición. Marx y Engels asumieron ese derecho como una anomalía justificada por la existencia de circunstancias históricas (por tanto, TRANSITORIAS) muy concretas, a saber, que todavía eran necesarias y posibles una serie de revoluciones burguesas, porque el socialismo era imposible mientras que el capitalismo no hubiera desarrollado el mercado a nivel mundial y el proletariado no se hubiese transformado en una clase verdaderamente mundial; b) Incluso Lenin, tan invocado para defender la "autodeterminación", decía que en los países desarrollados toda reivindicación nacional estaba superada y que la mantenía para Rusia y los países coloniales porque las tareas burguesas de destrucción del feudalismo y de independencia nacional no estaban acabadas. Por tanto, sólo para estos países defendía Lenin las luchas de "Liberación Nacional". Convertir a Lenin en el abanderado de la independencia de Euskadi, de Andalucía o de ¡¡Cataluña!! es mera tergiversación exegética; c) Con el establecimiento de un mercado mundial que integra a todas las areas geográficas del planeta en su lógica y con el deslizamiento del capitalismo hacia su fase imperialista (2 procesos que se completan a finales del siglo pasado y principios de éste), desaparece la necesidad y la posibilidad de revoluciones burguesas: lo único que está a la orden del día es la Revolución Socialista Mundial. Es imposible dividir el mundo en una zona de capitalismo senil y otra de capitalismo joven y dinámico. El capitalismo es un sistema global que surge y declina como entidad única cuyas partes son estrictamente interdependientes.
A menos de negar que el capitalismo puede ser superado como un todo, es obligatorio asignar a los países atrasados la misma tarea revolucionaria que a los adelantados, igual que si se tratase de regiones de un país muy industrializado que no hubiesen seguido el ritmo general. Eso, señores, sería internacionalismo.
Hay quién apoya los nacionalismos regionales por "táctica", es decir, por oportunismo y a sabiendas de su carácter caduco. Quienes recurren a semejantes "habilidades" aceptan de hecho que las engañifas patrióticas heredadas del pasado poseen una fuerza subversiva de que carecería la idea de revolución social.
No somos nosotros quienes negamos el derecho de un país cualquiera a la independencia; es el monstruoso poderío del capital mundial. Por lo demás está presente la posibilidad de pasar a una civilización comunista, en la que la libertad individual y colectiva reduzcan al ridículo lo que la "Liberación Nacional" ha consentido en sus mejores momentos a un número restringido de países.
Ni que decir tiene que la libertad de hablar y enseñar la propia lengua debe ser respetada siempre. Una nación es algo muy distinto de algunas características psíquicas o lingüísticas. Estas permanecerán después de la revolución, algunas por siempre. La nación, no, porque no tiene sentido sino como coto de explotación.
En el mundo actual no se puede salir de la órbita de un imperialismo sin caer en la del otro: ni siquiera China, la IIIa potencia, ha podido abandonar el bloque ruso sin caer de cuerpo entero en el bloque USA. El sistema mundial no da para más.
Tales luchas de "liberación" pueden debilitar al imperialismo USA en favor del de la URSS o al revés, pero no debilitan al imperialismo como sistema de relaciones, pues no atacan sus bases, las RELACIONES DE PRODUCCION CAPITALISTAS.
En la fase imperialista del capital, es imposible que ningún sector de la burguesía mundial sea "antiimperialista". Hay un gran ejemplo histórico: Para ganarse a las nacionalidades del Imperio ruso, los bolcheviques defendieron la "autodeterminación"; como no son las "naciones" sino las clases las que se autodeterminan, las burguesías nacionales usaron su libertad, ¡para renunciar a ella y someterse al Imperio alemán! Lo primero para ellas era hacer frente al proletariado, aún a costa de su independencia. La burguesía de Finlandia, p.ej., quería separar a "sus" obreros de la revolución en ciernes en Moscú y Petrogrado, por lo que el gobierno burgués de Kerensky le concedió la independencia. Que se enteren los que SUEÑAN con "marcos autónomos de la lucha de clases": en caso de auge revolucionario en Euskadi, la burguesía vasca llamará a la burguesía española e internacional en su ayuda. La nación sería la tumba del proletariado vasco y la ikurriña su mortaja. En caso de auge revolucionario en España, la burguesía estaría dispuesta a la independencia vasca para que los obreros de allí se quedasen festejando su "independencia", libres del "contagio", posibilitando que Euskadi se convierta en retaguardia y plataforma de la contrarrevolución contra la clase obrera del resto del Estado.
El verdadero internacionalismo no se basa en un "deber" o una "ética socialista", sino que tiene bases objetivas. SIN REVOLUCION INTERNACIONAL NO PUEDE INICIARSE LA TRANSICION AL COMUNISMO. Los que ven en los paises "socialistas" unas "bases económicas socialistas" poco o muy "degeneradas", admiten DE HECHO que el socialismo no tiene que ser internacional. Para ellos el "internacionalismo" es sólo algo "recomendable", "bonito", etc, pero no sería IMPRESCINDIBLE, no sería ASUNTO DE VIDA O MUERTE para la revolución "nacional".
La victoria de la revolución en un país no suprime sus relaciones con la economía mundial ni su dependencia ante ésta. Ese país se encontrará ante este callejón sin salida: o mantiene y profundiza la especialización de su producción para progresar económicamente, lo que significa seguir siendo tributario de la economía capitalista mundial bajo todos sus aspectos y someterse indirecta pero no menos efectivamente a sus leyes; o se orienta hacia la autarquía, produciendo hasta aquello que le resultaría mucho menos costoso obtener mediante relaciones económicas, con la consiguiente regresión económica. Dicho sea de paso, nada hay más reaccionario que la "teoría" que presenta el socialismo como una estatificación de la economía que conduce a la autarquía y la independencia; aparte de ser falso, la autarquía fue siempre el sueño de Franco y Mussolini. Los comunistas preconizan una Comunidad Internacional. Una revolución aislada, en cualquiera de los dos casos citados, no llevará hacia la abundancia ni a la reducción de los antagonismos económicos entre individuos y capas sociales, sino a un retroceso, a la pobreza y a una agudización de la lucha de todos contra todos por satisfacer sus necesidades. Es la lógica implacable de unas relaciones de producción que sólo pueden suprimirse a escala mundial. Una revolución proletaria ha de ser forzosamente mundial en breve plazo: es imposible un socialismo nacional al que se van sumando otros socialismos nacionales. El poder obrero y el poder capitalista son irreconciliables tanto en el interior de un país como a escala internacional; si el primero no vence al segundo a escala internacional, se producirá lo contrario - a escala internacional -, ya sea con el derrocamiento manifiesto de ese poder o por su descomposición y evolución hacia el CAPITALISMO BUROCRATICO DE ESTADO. Un marxista ha de rechazar A PRIORI la idea de un poder obrero que se mantiene durante 30 o 70 años en el seno del mundo capitalista y que además es salvado por unos capitalismos de morir a manos de otro - durante la Segunda Guerra Mundial los aliados salvaron a la URSS de Hitler con innumerables suministros y rechazaron repetidamente las ofertas de éste al final de la contienda para volverse juntos contra Rusia -. Toda dualidad de poder es esencialmente transitoria e inestable y no puede tardar en resolverse por completo a favor de uno de los dos polos implicados. Sólo estrategas de pacotilla, mistificadores y reformistas ocultos bajo oropeles revolucionarios pueden creer y hacer creer en una larga dualidad de poder que se resuelve gradualmente en favor del proletariado, ya sea a escala nacional o internacional.
COMUNISMO O BARBARIE