Alarma, tercera serie, n.º 24, mayo de 1987 (pág. 12). PDF del número completo
Los últimos viajes del eternauta polaco, máximo representante de la iglesia romana, han levantado susceptibilidades entre tirios y troyanos. De estos viajes, incluido el de Chile, sólo merecen ser destacadas dos características:
1.- La iglesia romana, la iglesia de los "pobres", está descaradamente a favor de esta sociedad y es uno de los puntales del sistema opresivo en que vivimos.
Polonia o Chile, EEUU o España..., el lugar, las circunstancias, el poder establecido, poco importan. Wojtila lo ha dejado claro: la iglesia está siempre al lado del poder sea del talante que sea mientras represente la explotación social del hombre.
2.- Los intentos farisaicos de desviar las auténticas reivindicaciones sociales hacia movimientos cristianoides y democráticos, sólo conducen al fracaso. Polonia y Chile -dos caras de una misma moneda- son ejemplos claros.
En ambos lugares esos movimientos han quedado "decepcionados" por el viaje papal. Ha quedado claro que la Iglesia (las religiones en general) sólo apoya oficialmente al poder establecido y como mucho puede permitirse devaneos con movimientos pacifistas, nunca con movimientos revolucionarios.
Hoy, aún, la religión sigue siendo el opio del pueblo. Los viajes del polaco lo demuestran.