Alarme, n.º 3, enero-febrero-marzo de 1979 (pág. 13). PDF del número completo · Texto original en francés
Lo que se leerá a continuación está compuesto por varios extractos del «DERECHO DEL TRABAJO SOCIALISTA DE LA REPÚBLICA POPULAR DEMOCRÁTICA DE COREA».1
Artículo 14. Amar el trabajo y participar lealmente en él: he ahí el honor, el deber sagrado del ciudadano.
Artículo 24. En la República Popular Democrática de Corea la posición del ciudadano está en función de la lealtad de su trabajo: el que se muestra en él ejemplar es amado y tenido en gran estima por el pueblo.
Los trabajadores merecerán, según las hazañas laborales que hayan realizado en la edificación socialista participando en ella como dueños, con abnegación, el título de héroe del trabajo y otros títulos honoríficos, así como certificados de mérito otorgados por el Estado.
Artículo 37. Repartir según la cantidad y la calidad del trabajo aportado es una ley económica socialista; el reparto que se hace en función del trabajo es un medio eficaz para estimular el ardor productivo de los trabajadores, elevar su nivel de cualificación técnica y profesional y acelerar el desarrollo de las fuerzas productivas.
El Estado aplica estrictamente los principios del reparto socialista según la cantidad y la calidad del trabajo, a la vez que eleva sin cesar la consciencia político-ideológica de los trabajadores.
Artículo 38. El Estado clasifica los gastos de existencia según el principio de permitir a los trabajadores recuperar las fuerzas físicas e intelectuales agotadas en el curso de su trabajo y cubrir las necesidades de su existencia.
Artículo 39. Las principales formas de paga aplicadas a los obreros, a los empleados y a los miembros de las cooperativas son los gastos de existencia a destajo y los gastos de existencia fijos, y las que se aplican como suplementos de esos gastos, la renta adicional y la prima.
Los órganos del Estado, las empresas y las organizaciones cooperativas sociales deben aplicarlas juiciosamente, de modo que puedan estimular el ardor productivo de los trabajadores y exaltar activamente su creatividad y su espíritu de iniciativa.
Artículo 40. Las fábricas y las empresas deben conceder asignaciones suplementarias a los mejores trabajadores, después de haber apreciado correctamente la ejecución de sus planes de producción, la calidad de sus productos, el empleo de sus equipos, de sus materiales, etc.
Eso es lo que se nos muestra como socialismo. En él se sacraliza el trabajo, así como las hazañas del buen trabajador estajanovista, orgulloso de su obra. Cuanto más trabajas, más te explotan, y más contento está el Estado, puesto que se aprovecha de ti.
Las leyes del sistema capitalista, como el reparto según el trabajo aportado por el obrero, se nos presentan como «leyes económicas socialistas». Así se nos presenta también como una gran novedad del sistema «socialista» que el obrero, gracias al salario que recibe, pueda reconstituir y reproducir su fuerza de trabajo. ¡Bonita novedad, tan vieja como la existencia del sistema capitalista!
Por último, por supuesto, no se trata en absoluto de abolir el salariado ni de que desaparezca el proletariado. Muy al contrario, ese «derecho del trabajo socialista» se dedica, como la legislación de nuestras sociedades occidentales, a fijar la sociedad tal como es, con sus divisiones de clases, sus explotados y sus explotadores.
Y tú, proletario, trabaja y cállate: eslogan célebre de toda esa chusma de falsos socialistas, adeptos del capitalismo de Estado y del aplastamiento del ser humano.
Traducimos los artículos de la versión francesa que cita Alarme, que reproduce la jerga de las traducciones oficiales norcoreanas («frais d'existence», gastos de existencia, por el salario). ↩