Alarme, n.º 3, enero-febrero-marzo de 1979 (págs. 8-9). PDF del número completo · Texto original en francés

Traducción de una octavilla tirada y difundida en España por el grupo español del F.O.R. antes del referéndum sobre la Constitución, a finales de 1978.1

SÍ A LA ABSTENCIÓN

NO AL OPORTUNISMO

CIUDADANOS:

Desde aquel alegre 20 de noviembre en que Franco estiró la pata hasta el día glorioso en que se terminó de redactar la Constitución, varios siglos de explotación os contemplan estupefactos.

¡BORREGOS!

¡VOTAD! Votad sí o no; votad lo que os diga vuestro partido, que para eso está. Poco importa lo que —obedientes— metáis en la urna. Martín Villa2 se encargará de transformarlo en papel higiénico. El resultado de la votación ya está fijado. ¡Lo contrario sería de extrañar!

La Constitución —¡oh!— ya la elaboraron los padres de la patria; el texto milagroso que «ha de librarnos de todos los males que afligen a esta sociedad» lo han parido/cagado las mentalidades más deformes del país.

Vosotros, analfabetos sociopolíticos, completos inútiles, no tenéis más que una obligación: quedaros boquiabiertos ante ese mar de mierda/inteligencia expresado en el lenguaje más súper del súper Camilo José Cela.3 Abrid la boca y bebed de esa fuente de saber... y decid luego —con la boca llena de mierda constitucional— lo que os dicte vuestro líder. No penséis; pensar es pecado.

VOTAD, VOTAD, BORREGOS.

O NO VOTÉIS. ABSTENCIÓN. Absteneos de dar vuestro voto de izquierdas a una Constitución de derechas o vuestro voto de derechas a una Constitución de izquierdas. Da igual. La Constitución no es lo importante. Lo realmente importante es que —como antes— no penséis. Vuestros líderes, la extrema derecha y la extrema izquierda extraparlamentaria (rabiosa por ser extraparlamentaria), se unen en el infinito absurdo de «la abstención por la abstención».

CIUDADANOS: VOTÉIS O NO, SOIS BORREGOS... y como tales estáis condenados —si no os sublevais— a acabar en el matadero de la democracia capitalista. Porque tan borrego, tan inútil y tan gilipollas es quien vota (sí o no) porque su partido se lo dice, como quien no vota porque a su partido no le gusta esta Constitución.

No se trata de conocer el texto constitucional (que, por lo demás, nadie conoce) y de estar o no de acuerdo con él por considerarlo «insuficiente» o «catastrófico».

El problema ha de ser más serio:

Limitarse a estudiar un texto redactado conjuntamente por los traidores más desvergonzados de la clase obrera (Carrillo y Felipe4 a la cabeza) y por sus verdugos más recientes (Suárez, Martín Villa y Fraga, entre otros) es PERDER EL TIEMPO TONTAMENTE.

La sociedad en que vivimos —el sistema capitalista— se basa en la explotación (trabajo asalariado-propiedad privada); se mantiene gracias a la violencia (leyes, policía, ejército) y pretende anular a cualquier precio a su enemiga: la clase obrera.

Para ello utiliza los medios más dispares: desde la (también) democracia orgánica de Franco hasta la democracia caótica de sus herederos.

No es en la Constitución donde la clase obrera va a poder apoyarse para luchar mejor contra este sistema. ¿Cómo podría apoyarse en un texto y en unas normas elaborados por y para el capital?

CONSTITUCIÓN - CONSENSO - PACTOS SOCIALES - PARLAMENTO - PARTIDOS - SINDICATOS

En nada de todo esto interviene la clase obrera y, en consecuencia, nada de todo esto debe importarle un pimiento.

ABSTENCIÓN, SÍ. OPORTUNISMO DE DERECHAS/IZQUIERDAS, NO:

ABSTENCIÓN CONSCIENTE, no de borregos. Abstención porque no es en la democracia, sino en la lucha de clases, donde reside el fin de los males sociales: explotación, miseria social, miseria de nuestra propia personalidad de clase revolucionaria si nos sometemos a los intereses y dictados de los partidos y sindicatos, que se alinean desde hace ya mucho en las filas de los explotadores.

ABSTENCIÓN ACTIVA. Nuestra postura no debe ser puramente pasiva. Debemos luchar contra esta y contra cualquier otra maniobra capitalista de embrutecimiento colectivo.

Nuestra lucha debe dirigirse ya, ahora y hasta la revolución social, contra el sistema capitalista (democracia y fascismo no son más que las dos caras de una misma moneda) y contra sus defensores: los partidos y sus sindicatos, que nos presentan como vital un problema que realmente no nos concierne.

¿CONSTITUCIÓN? ¿VOTO? ¿ABSTENCIÓN?

¡SE ACABARON LOS ENGAÑOS!

¡Qué le importa al condenado a muerte elegir entre la silla eléctrica y el pelotón de fusilamiento! Lo que importa es vivir... y para eso no hay más que una solución para toda la sociedad: LA REVOLUCIÓN SOCIAL.

  1. (N. del T.) No hemos encontrado el texto español de esta octavilla en la hemeroteca de Alarma ni en el archivo del FOR, de modo que la traducimos del francés; su redacción no es, por tanto, la original. Las demás notas son de Alarme. El referéndum se celebró el 6 de diciembre de 1978; sobre su resultado, véase «Uno de cada tres», en La Constitución de 1978. ↩

  2. Martín Villa, ministro del Interior. ↩

  3. Camilo José Cela, escritor español que se tiró un pedo en plena sesión de las Cortes, la Asamblea Nacional de España. ↩

  4. Felipe González, líder del PSOE (partido «socialista» español). ↩