Alarme, n.º 4, abril-mayo-junio de 1979 (págs. 15-16). PDF del número completo · Texto original en francés

España se ha convertido a los ojos del mundo en lo que se llama un «régimen democrático». La gente puede por fin votar. ¡Figúrense!: tras más de cuarenta años de dictadura franquista, se esperaba una población fácil de dejarse engañar por la mistificación democrática y sedienta de depositar papelitos en las urnas. Fiasco en toda la línea. Finales del 78: referéndum sobre la Constitución, 32 % de abstenciones. Comienzos del 79: elecciones legislativas, 33 % de abstenciones. Marzo del 79: elecciones municipales, 45 % de abstenciones.1

La jovencísima «democracia» española ha conseguido ocupar el primer puesto de Europa... en porcentaje de abstencionistas.

Asunto que seguir.

Algunos acontecimientos interesantes que la prensa democrática francesa no se ha dignado presentarnos.

Parla, ciudad de 40.000 habitantes muy cerca de Madrid: desde el domingo 24 de febrero se venían produciendo manifestaciones para protestar contra dos cosas: la falta de agua y el hecho de que la carretera Madrid-Toledo pasara por el centro de la localidad. Esas manifestaciones, prohibidas por hallarse el país en plenas elecciones municipales, empezaron a hacerse importantes y violentas, sobre todo a partir del domingo 4 de marzo. Los pocos miles de manifestantes, que no querían dispersarse a las órdenes de la «policía antidisturbios», empezaron a levantar las primeras barricadas y obligaron a la policía a reforzar sus efectivos. Hacia las cinco de la tarde, Ursino Gallego Nicasio, de 14 años, murió por una de esas pelotas de goma dura que la policía española emplea habitualmente contra los manifestantes. Al difundirse la noticia entre la población, los enfrentamientos no hicieron más que redoblar. Hubo quien se proveyó de armas blancas. Hacia las once, la violencia se disipó. Al día siguiente, lunes 5, los partidos políticos PSOE, PCE, ORT y PTE (dos organizaciones maoístas que se han fusionado desde entonces) convocaron a la población de Parla a una concentración ante el ayuntamiento, y sus representantes lanzaron un llamamiento a la calma desde los balcones. La gente se dispersó coreando «Menos política y más agua» y quería reagruparse en la calle Valladolid, donde había muerto el muchacho de 14 años. Poco después, la carretera Madrid-Toledo quedó cortada por barricadas, lo mismo que la calle Valladolid, donde los manifestantes tendieron cables de lado a lado para impedir que la policía cargara a caballo o en moto. Según el periódico español El País, el clima era de «guerrilla urbana». El martes 6 tuvo lugar el entierro de Ursino. Toda la población estaba presente. Justo después del entierro, pese a la desaprobación de los «partidos de izquierda», volvieron a levantarse barricadas en varios sectores de la ciudad. Según la prensa española, durante todos los enfrentamientos del día 6 no hubo ni una consigna reivindicativa, ni siquiera las que habían ocasionado los disturbios. Según El País, «la gente daba la impresión de esperar desde sus barricadas la llegada de las fuerzas del orden». Los partidos parlamentarios de «izquierda» arremetieron, como acostumbran, contra «la violencia de elementos incontrolados», pues la erección de las barricadas no procedía de ningún grupo identificable. Denunciaron también esos acontecimientos como algo que «hace el juego a la derecha en plenas elecciones municipales», porque favorecía el abstencionismo. Finalmente, el orden quedó restablecido gracias a las fuerzas de policía, y una comisión se ocupó de resolver el problema de la falta de agua.

Los acontecimientos de Parla han mostrado un proletariado combativo, decidido a no dejarse embaucar por todos los defensores (de «izquierda» y de «derecha») del capital, y frente a él una «democracia burguesa» que, como corresponde, dejó caer para la ocasión su máscara «democrática». En cuanto a que la prensa «democrática» francesa haya silenciado estos acontecimientos, no puede extrañarnos. La prensa española, por su parte, no mencionó los acontecimientos del Norte y de Lorena sino muy tarde.2 Es sencillamente el miedo al proletariado mundial, cuando le ocurre enseñar los dientes, lo que empuja así a la prensa a callar acontecimientos semejantes.

  1. El referéndum constitucional se celebró el 6 de diciembre de 1978, las elecciones generales el 1 de marzo de 1979 y las municipales el 3 de abril de 1979. ↩

  2. La revuelta de los siderúrgicos franceses contra el plan de reestructuración de la siderurgia, a comienzos de 1979; véase, en este mismo número, «¡No hay victoria obrera sin destrucción de los sindicatos!». ↩