Alarme, n.º 4, abril-mayo-junio de 1979 (pág. 13). PDF del número completo · Texto original en francés
En una empresa textil de Roanne LOS SINDICATOS ACEPTAN UNA REDUCCIÓN DE TODOS LOS SALARIOS (De nuestro corresponsal.)
Saint-Étienne. — Los delegados de la C.G.T. (obreros y cuadros), de la C.F.D.T. y de F.O. en el comité de empresa de los Ateliers roannais de constructions textiles (A.R.C.T.) acaban de aceptar no solo que sus salarios queden congelados durante un año —hasta el 31 de marzo de 1980—, sino además que se reduzcan del 15 % al 3 % o 4 % según las escalas jerárquicas.
Los A.R.C.T., que emplean a unos mil cien asalariados, atraviesan desde hace tiempo graves dificultades financieras, y los vencimientos del 10 de abril de los proveedores deben ser atendidos por el comité interministerial de ordenación de las estructuras industriales (CIASI).
He aquí una victoria sindical más y, por tanto, una derrota obrera más. Para conservar el empleo hay que salvar la empresa; para salvar la empresa hace falta que sea competitiva; para que sea competitiva hay que sacrificarse, Y VIVA FRANCIA. Nos lo dijo el delegado sindical de la CGT en el telediario del 11 de abril de la primera cadena: «No nos doblegamos ante el capital, hay que salvar la economía francesa». Pero ¿qué economía? La misma que la inglesa, la rusa, la china, la alemana, la norteamericana, etc., es decir, la economía capitalista. «El proletariado no tiene patria»: ¡CHORRADAS! Cada proletariado nacional a lo suyo, nos dice el sindicato, hay que salvar el empleo. Barre está pasmado.1 Los sindicatos pueden hacer lo que el «primer economista de Francia» no puede. ¡Pues sí!, es la misma austeridad en nombre del mismo principio reaccionario (¡salvar la economía nacional!). Solo que uno representa al «burgués insaciable y cruel», y los otros, a «organismos obreros». ¡Todo es cuestión de palabras!
Raymond Barre, primer ministro de Francia de 1976 a 1981, presentado entonces como «el primer economista de Francia». ↩