Alarme, n.º 11, enero-febrero-marzo de 1981 (pág. 18). PDF del número completo · Texto original en francés
A propósito de las elecciones, todos los medios anunciaron después de ellas: Reagan ganador, Carter perdedor. Nosotros anunciamos, a propósito de esas elecciones, un solo ganador, el capitalismo, y un solo perdedor, el proletariado. Y ello con independencia del nombre del nuevo presidente, porque el proletariado no ha luchado contra las elecciones organizadas por el capitalismo, que son una mixtificación más. Votando en las elecciones del capitalismo, el proletariado no ejerce ningún poder de decisión, como tampoco lo ejerce absteniéndose pasivamente. Y mientras nosotros, proletarios, no actuemos como fuerza revolucionaria, no tendremos ningún poder de decisión ni podremos imponer nada al resto de la sociedad. El proletariado no es hoy, en la mayoría de los casos, más que un rebaño de borregos que vota por la fuerza capitalista más implantada en su seno: en Francia, el P«C»; en Estados Unidos, demócratas o republicanos.
El proletariado debe salir del terreno capitalista, donde periódicamente le presentan caras nuevas para las más altas funciones del Estado capitalista. Nuestro terreno es el del ataque a las bases de este sistema en el que somos esclavos asalariados, el del ataque a la plusvalía y a todas las fuerzas que quieren aprovecharse de ella (P«C», sindicatos, etc.), mediante el ataque al Estado capitalista con vistas a su destrucción.