Alarme, n.º 11, enero-febrero-marzo de 1981 (pág. 18). PDF del número completo · Texto original en francés
Las luchas de tendencias en el seno del P«C»Ch han pasado recientemente por el juicio de la viuda de Mao.1 Ninguna de las dos tendencias representa progreso alguno respecto de la otra. Cada una de ellas aspira a explotar bestialmente al proletariado chino. El proletariado chino e internacional, en lugar de contemplar pasivamente el desarrollo de las luchas de tendencias intercapitalistas, debe, para acabar con su explotación, atacar la plusvalía, reapropiarse el producto del trabajo social y, por tanto, atacar a los capitalistas de todas las tendencias, que acaparan el sobretrabajo, destruyendo el Estado capitalista y erigiéndose en clase dominante.
El MLF2 pretende luchar por la liberación de la mujer. Pero, como no ve esa liberación como un aspecto del progreso social, posible solo por la revolución social y por la imposición revolucionaria del proletariado al resto de la sociedad, el MLF se empareda en los límites del capitalismo y es, por tanto, totalmente reaccionario. Lógicamente, el MLF ha tomado en Francia la defensa de la viuda de Mao con el pretexto de que es una mujer. Pero reafirmémoslo: nuestra lucha no está en el terreno de la lucha entre los hombres de un lado y las mujeres del otro; nuestra lucha es la lucha de clases. Clases que tienen intereses antagónicos porque ocupan lugares antagónicos en las relaciones de producción. No podemos, pues, sino seguir criticando con firmeza los movimientos de liberación de la mujer, que, a menudo manipulados por stalinistas e izquierdistas, desvían la rebeldía de ciertas mujeres a un terreno totalmente capitalista.
Jiang Qing, juzgada con el resto de la llamada «banda de los cuatro» entre noviembre de 1980 y enero de 1981 y condenada a muerte con dos años de suspensión (pena conmutada en 1983 por la de cadena perpetua). ↩
Mouvement de libération des femmes (Movimiento de Liberación de las Mujeres), nombre del movimiento feminista francés surgido en 1970. ↩