Alarme, n.º 11, enero-febrero-marzo de 1981 (pág. 19). PDF del número completo · Texto original en francés

La alta canalla stalinista se ha reunido hace poco en el XXVI congreso del P«C» ruso. Nada fundamentalmente nuevo que señalar; bastarán algunas observaciones.

Los acontecimientos polacos les dan que pensar y les dan miedo, tanto más cuanto que, pese a los esfuerzos del Partido, de la Iglesia, del sindicato Solidaridad y del KOR,1 el proletariado polaco podría muy bien rebasar los límites religiosos y nacionales y encontrar eco en el proletariado internacional, y en particular en el ruso. Frente a eso, pues, solidaridad en el campo stalinista, directivas de firmeza a los burócratas polacos y, dentro de todos esos capitalismos de Estado, una aparente atención a los bienes de consumo.

En cuanto a los problemas económicos con que se enfrenta Rusia, un artículo de Le Monde del 17-3-81 da algunos datos precisos. Rusia tiene una tasa de productividad baja (el proletario no produce lo bastante ni lo bastante deprisa), claramente peor que las tasas occidentales e inferior a las previsiones rusas. Para sacar mayor provecho de la explotación del proletariado ruso, a los burócratas locales les gustaría tener una tasa más alta. Así, en la hora en que la última clase de la historia es potencialmente muy poderosa, en la hora en que «los instrumentos de producción han adquirido más que la capacidad de liberarnos de su mezquindad mercantil»,2 el proletariado es bestialmente explotado y encuadrado en los lugares de trabajo por los sindicatos. Por otra parte, pese a algunos tropiezos (un millar de fábricas en piezas sueltas se quedan así en las «cajas» por falta de organización de la nomenklatura rusa), Rusia intenta equiparse con equipos perfeccionados y sofisticados comprados en Occidente. Es el proletariado ruso quien paga esos equipos, puesto que, trabajando con esas máquinas, rendirá más. De todos modos, siempre es él quien paga, porque continuamente se ve desposeído del sobretrabajo social.

Por último, en el XXVI congreso, nueva caracterización del período por el estado mayor: socialismo desarrollado en Rusia. En efecto, como Jruschov había previsto el comunismo en Rusia para comienzos de los años ochenta y, a todas luces, a comienzos de los años ochenta no se ha realizado, había que encontrar un nuevo término para caracterizar este período. No y no: lo que se ha desarrollado allí, como aquí, es el capitalismo y la barbarie. Y es la revolución social la que, al desarrollarse, hará tabla rasa del mundo capitalista.

  1. Comité de Defensa de los Obreros, organización de la oposición intelectual polaca fundada en 1976. ↩

  2. Cita de Alarme, n.º 2, que el FOR traducía en español: «los instrumentos de producción han adquirido la capacidad más que suficiente para liberarnos de su mezquindad mercantilista» (véase «Progresividad, decadencia, condiciones objetivas», Alarma, tercera serie, n.º 8). ↩