Alarme, n.º 14, octubre-noviembre-diciembre de 1981 (pág. 13). PDF del número completo · Texto original en francés

El dirigente de la CFDT1 ha propuesto, por ejemplo, que para 1982 se abra en el sector público un amplio debate sobre la cuestión del trabajo: «Con el mismo presupuesto, o bien vamos en 1983 a treinta y ocho horas con compensación íntegra de los salarios, o bien podemos ir también a treinta y cinco horas sin compensación íntegra de los salarios».

A la pregunta: «¿Quiere eso decir trabajar menos y ganar menos para que otro pueda trabajar?», el señor Maire responde: «Exactamente. ¿No es una actitud mucho más positiva, y hasta mucho más revolucionaria, para un militante batirse por crear empleo para un joven parado o una joven parada que defender íntegramente las conquistas salariales de poder adquisitivo de quienes hoy tienen un buen salario y un empleo?».

He aquí algo que, a primera vista, puede parecer una propuesta de solidaridad de clase. Y lo es; pero, cuidado, no de solidaridad dentro de la clase obrera, no; si no, a ese precio, se puede aceptar todo, incluso que los esquiroles se pongan a trabajar. ¡No! Lo que nos propone E. Maire es, sencillamente, ser solidarios con la clase de los capitalistas.

Lo que nos dice E. Maire es, sencillamente, esto: la masa total de los salarios es inelástica; si hay que repartir entre más el trabajo disponible, hay que estar dispuesto a recibir menos.

¿La plusvalía? Ni hablar de tocarla, nos responden a coro patronal y sindicatos. Eso es la propiedad privada del capitalista, una propiedad que le corresponde por derecho, puesto que posee los medios de producción. Dicho de otro modo, ¡E. Maire quiere hacernos pasar la defensa del capitalista, de su propiedad, de su poder, de su violencia de explotador, por la defensa del obrero!

La plusvalía sirve para reforzar a cada instante un poco más el poder del capital sobre la clase de los proletarios. Es, pues, a ella a la que debemos tocar, pese a las prohibiciones de los capitalistas-sindicalistas. Para ello tenemos que imponer primero el trabajo para todos, parados y jóvenes, sin reducción alguna del salario real. Pero esto, que ya mostraría una firme voluntad de clase, no nos haría escapar a la dominación del capital. Hay que ir, pues, más lejos, o no hacer nada desde el principio. Para ir más lejos hay que tomar en nuestras manos la economía, los medios de producción y de distribución, gestionar la economía en función de las necesidades y los intereses de la comunidad humana entera, y estar dispuestos a defenderse con las armas en la mano.

  1. Edmond Maire (1931-2017), secretario general de la Confédération française démocratique du travail (CFDT) de 1971 a 1988. El original dice «le dirigeant cédétiste». (N. del T.) ↩