Alarme, n.º 26, octubre-noviembre-diciembre de 1984 (pág. 11). PDF del número completo · Texto original en francés

Según una nota aparecida en La Nouvelle République del 9-12-84, en la isla de Madagascar se han producido enfrentamientos entre jóvenes parados organizados (T.T.S.), como ellos mismos se definen, y matones (en realidad, policía auxiliar de la burguesía local).

Estos enfrentamientos se produjeron en Antananarivo, la capital, y pasaron casi inadvertidos en la prensa. Esta prefiere abrevarnos con imágenes y discursos caritativos sobre los nuevos pobres que revientan amablemente sin molestar a nadie ni poner en cuestión el orden establecido.

El paro no se debe a la fatalidad ni a la mala gestión de una camarilla en el poder. La existencia misma del capital implica un ejército de reserva; en Francia, más de tres millones de parados más o menos indemnizados, a los que van a sumarse los producidos por la creación de los T.U.C.1, que no deja de recordar los talleres nacionales de mediados del siglo pasado. Sin embargo, los T.U.C. corresponden a las formas de trabajo «fragmentado», «por turnos», y los proletarios no estarán concentrados en campos o en talleres, sino dispersos y aislados. Es una manera, para el poder establecido, de repartir la miseria, de tener una mano de obra explotable a voluntad para mantener la división y la descualificación con el fin, entre otros, de hacer bajar los salarios y aumentar sus beneficios. En todo el planeta, el paro y la miseria se intensifican: he ahí el triste balance de esta sociedad dividida en clases, de este sistema antihumano que es el capitalismo.

Debemos romper desde ahora con el aislamiento y la pasividad. Parados, obreros, pertenecemos a una misma clase, la clase obrera internacional, y debemos organizarnos desde ahora para acabar con la economía capitalista basada en el trabajo asalariado. ¡Viva la revolución comunista!

  1. Travaux d'utilité collective, empleos precarios a tiempo parcial para jóvenes parados creados en Francia en 1984. (N. del T.) ↩