Alarme, n.º 26, octubre-noviembre-diciembre de 1984 (pág. 12). PDF del número completo · Texto original en francés
La prostitución es, según parece, el oficio más viejo del mundo. Puede decirse, pues, que el trabajo asalariado tiene cartas de nobleza irrefutables: ¡empezaba bien la cosa!...
De la «mujer plegable» al «trabajador flexible», ¡cuánto camino recorrido! De la flexión a la expiración no hay, claro está, más que un movimiento: el del capital.
Los tartufos, los charlatanes de lengua de madera, los falsarios y estafadores, cuya experiencia de la explotación y de sus diversos trucos descansa en la amenaza, la división, la falsa contestación clerical y sindical y los mitos «obreros», no hacen más que maquillar a la bestia inmunda.
Su sola existencia basta para provocar la repulsión y la voluntad de reventarla. Sea cual sea su ridícula vestimenta y su insolente parloteo, nada pierden por esperar una cólera inflexible y golpes recios.
¡¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, ENDEREZAOS!!