Alarme, n.º 29, julio-agosto-septiembre de 1985 (pág. 14). PDF del número completo · Texto original en francés

El aniversario del récord de Stajánov1 (comentario del diario Le Monde del 1/9/85).

En la hora de las reestructuraciones, de la modernización y de otros cambios «cualitativos» condicionados por la competitividad, sería cuando menos injusto olvidar a quien fue la más infecta encarnación de esta última.

Sin embargo, si su débil espíritu y sus bestiales capacidades físicas rondan todavía el profundo sueño de la clase obrera mundial y estimulan el dinamismo de los poseedores, es precisamente porque en tiempos de sus proezas, hace cincuenta años, la burocracia rusa remataba su contrarrevolución con la misma bestialidad. Parodias de proceso, calumnias, asesinatos, pogromos, destinados a borrar toda memoria revolucionaria, fueron las armas de la burocracia para reforzar las tendencias favorables a un capitalismo nunca destruido. Así fue como asentó cómodamente el capitalismo de Estado so capa de realizar el «socialismo en un solo país».

A la vanguardia de la reacción, y por su voluntad de rehabilitar las más estrechas concepciones capitalistas, es decir, el espíritu de competición y el nacionalismo, los carniceros de Moscú podrán ser considerados maestros de todos los cantores de la modernización, subyugados también ellos por los índices vertiginosos de la productividad. Esta justa relación podría parecer excesiva; sin embargo, está a la medida de los silencios y de las confusiones calculadas (a propósito del socialismo y de Rusia) tan caros a los medios de comunicación serviles, así como a las instituciones políticas o sindicales.

  1. Alekséi Stajánov (1906-1977), minero del Donbass que el 31 de agosto de 1935 extrajo en un turno catorce veces la norma de carbón; la burocracia hizo de él el modelo del «estajanovismo», campaña de aumento de los ritmos de trabajo. ↩