Alarme, n.º 34, octubre-noviembre-diciembre de 1986 (pág. 8). PDF del número completo · Texto original en francés
Cuatro cargos electos de F.O. en el comité de empresa de la caja primaria del seguro de enfermedad de París han desviado 1,5 millones de francos, buena parte de ellos del presupuesto de la comisión social (980.000 francos en préstamos y donativos sin facturas). Se trata del mismo escándalo que salpica periódicamente a los sindicatos y que encubre a la vez la apropiación legal por estos de una parte de los beneficios de la empresa (presupuesto del comité de empresa) y, por consiguiente, la apropiación legal de una parte de la plusvalía extraída de nuestra explotación. Este tipo de pequeños escándalos no debe, pues, conmovernos particularmente, sino recordarnos el estado general de corrupción que engendran las relaciones capitalistas en lucha por su supervivencia, a cuya cabeza figura el sindicalismo contra la clase obrera. Sin embargo, y esto es notable, los trotskistas, que no han hecho ese proceso al sindicalismo y que siguen denunciando la corrupción de las llamadas direcciones «traidoras» desde dentro de los sindicatos, no son por ello menos corruptibles. Así, los cuatro cargos de FO eran además miembros del Partido «Comunista» «Internacionalista» (trotskistas)1. ¡Por fin hemos llegado! Los aprendices de burócrata han madurado, empiezan a pudrirse y a resquebrajar el frágil barniz revolucionario con que se adornaban desde su traición al derrotismo revolucionario y su defensa del capitalismo durante la segunda guerra mundial.
El Parti communiste internationaliste, organización trotskista llamada «lambertista», muy implantada en Force Ouvrière. ↩