Alarme, n.º 43, enero-febrero-marzo de 1989 (pág. 10). PDF del número completo · Texto original en francés
Tras largos meses de espera, el grupo escisionista del FOR ha publicado una carta dirigida a las organizaciones revolucionarias. Como era de prever, esa carta muestra claramente que, cualquiera que sea el motivo de esta ruptura, nada tiene que ver con la defensa de posiciones políticas, sean revolucionarias o de otro género. No nos conviene entregarnos a chismorreos, ni a un espectáculo de circo en el que uno niega lo que el otro dice y viceversa. En cambio, hay que señalar al menos dos puntos en los que la actuación de estos camaradas no sólo es incoherente, sino políticamente insostenible.
El primer aspecto es que lo que han denigrado, a saber, la «forma» de actuación de la mayoría, ha sido siempre el método de discusión interna, incluso en caso de expulsiones, petición de asamblea incluida. Siendo así, «los más antiguos de la organización, incluidos los iniciadores de Alarme en Francia» rechazan algo que ellos mismos crearon. Pero hay que ser claros: el motivo de la ruptura no es otro que el rechazo, expresado por el conjunto de la organización, del punto de vista de los escisionistas. A lo largo de este proceso (y la primera frase de su carta reproducida más arriba lo confirma) han mostrado que creían que la organización les pertenecía en propiedad y que debían respetarse los títulos de gloria, lo cual es completamente ajeno a una actitud honradamente revolucionaria.
El aspecto siguiente es el más importante. Y es que, aun suponiendo (lo que no es el caso) que tuvieran toda la razón contra la mayoría, no se puede romper así con una organización como la nuestra, que tiene una tradición práctica y teórica. Romper sin que haya una superación política y un cuestionamiento del conjunto teórico es pura y simplemente aventurerismo, y denota una falta de rigor y de seriedad que compromete su futuro como militantes revolucionarios. No aceptar la derrota en una disputa política, no saber actuar con lealtad y paciencia para invertir (cuando es necesario, lo que no era el caso) una situación, paraliza e impide librar una batalla como la nuestra, a contracorriente.
Por el momento no es necesario entrar en detalles. Estos camaradas se reclaman de las posiciones teóricas del FOR y de su trayectoria. En todo caso, conviene señalar que no es de la historia de nuestro movimiento de donde han podido aprender el camino que los ha llevado a situarse fuera de él.
Las futuras luchas del proletariado nos pondrán a todos a prueba, tanto a los individuos como a los grupos, y sólo la respuesta a esos acontecimientos dará la dimensión revolucionaria auténtica de cada cual.
Barcelona, 18-12-88.