Boletín, n.º 2, Barcelona, febrero de 1937 (págs. 5-6). PDF del número completo

Nadie hubiera creido hace solo un año que algun dia habria una nutrida representacion anarquista en el Gobierno de la Republica española, cuyos partidos sostenedores, segun la expresion de "Solidaridad Obrera" del dia 19, patrocinan "la tactica lamentable encaminada a escamotear la revolucion".

"Solidaridad Obrera" no nos explica, como seria natural despues de tan franca y verdadera confesion, en que forma pueden compatibilizarse aquella tendencia de los partidos gubernamentales y la presencia en el Poder de varios lideres anarquistas. Su silencio obedece muy probablemente

Aunque "Solidaridad Obrera" calla, todo el mundo sabe que los ministros anarquistas no son los mas remisos en reclamar una sola voluntad, la de ganar la guerra, y que en la practica, aunque la prensa confederada y las masas revolucionarias de la C.N.T. defiendan la simultaneidad de guerra y revolucion, la colaboracion anarquista se traduce en la separacion, mejor dicho en la eliminacion cada vez mas tangible del segundo factor.

Aunque con insistencia los anarquistas han aceptado gradualmente todas las realizaciones conservadoras propugnadas por stalinianos y socialistas. ¿Creen acaso los camaradas acratas que el decreto prohibiendo la filiacion sindical o politica a la Guardia Nacional de Seguridad, el proyecto de control sobre costas y fronteras y la anulacion de los comites obreros son una garantia de la revolucion?

Esto es contribuir a separar la guerra de la revolucion, es ayudar al fraude que se esta consumando.

Estamos seguros de que en su fuero interno todos los revolucionarios cenetistas nos daran la razon. Se trata por ello de que la C.N.T. vuelva a su tradicional apoliticismo? Esto alteraria la forma pero no los resultados negativos para la revolucion. Lo decisivo para esta y para la C.N.T. es disipar todas las ilusiones de la revolucion. La quiebra del apoliticismo es de una evidencia que nadie se atrevera a negar. Ante la presion formidable de la revolucion el anarquismo se vió obligado a participar directamente en la politica. Este solo hecho ya constituye una reaccion positiva. El mal empieza en el punto en que los prejuicios sindicalistas, de un economismo primitivo, impiden a la C.N.T. comprender la diferencia entre un gobierno Kerenskista y otro proletario; es decir, en el punto en que, aceptada la intervencion politica, la C.N.T. va a reformar un estado que se derrumba, en lugar de darle el golpe de gracia y substituirlo por el Estado revolucionario del proletariado. Sin comprender esto, toda la buena fé y propositos revolucionarios seran vanos. Sobre la base del Estado capitalista, es imposible construir nada revolucionario. Organos propios y genuinos de una politica propia es lo unico que puede garantizar el triunfo de la revolucion y de la guerra. Que los camaradas cenetistas procuren substituir las palabras por los hechos.