Contra la Corriente, n.º 4, mayo de 1943 (págs. 18-22). PDF del número completo

Hibridez megalomana

Están circulando unas "Proposiciones para una declaración de principios del movimiento socialismo y libertad", fechadas el 25 de Marzo, en México. Tratándose de literatura clasicamente centrista, ha llegado a nuestro poder, como es natural, en forma indirecta. El documento merece que nos ocupemos de él porque prueba en forma precisa hasta donde puede llegar actualmente la degeneración de quienes habiendo tenido en otras épocas acciones o pensamiento revolucionario, terminan en víctimas del caos presente por separarse progresivamente del marxismo. El marxismo por su poder dialéctico y su valor vital, no tiene compasión con quienes le abandonan. No hay pocos que niegen al marxismo, pero no hay uno solo que negándolo no se quede al margen de la historia. Los patrocinadores del "movimiento socialismo y libertad", por comenzar negando al marxismo revolucionario terminan desenterrando no pocos de los principios del socialismo utópico, al cual dieron acta de defunción Marx y Engels, hace un siglo ya.

Dice el documento en su parrafo inicial que se han reunido "los militantes de las diferentes tendencias del socialismo, la democrática, la revolucionaria y la libertaria constatando una coincidencia general no sólo en lo que hace referencia a los puntos de vista tácticos sino tambien a los principios ideológicos abajo expresados". El documento comienza con una megalomanía jocosa, como se ve. No dice que se han reunido algunos militantes sino los militantes. El hecho de haber "constatado una coincidencia general" ya evidencia la hibridez por indiferenciación, la cualidad acuosa para adoptar la forma del recipiente. Y con una visible inconsciencia este "movimiento" aspira a ponerse en marcha, movido en la dirección que sopla el viento, para llegar a tierras que se les antojan nuevas a sus componentes, por la sencilla razón de que siendo conducidos al azar ignoran a donde llegarán.

¿Qué resultado puede dar una coincidencia general entre reformistas empedernidos, oportunistas convictos y confesos y centristas ondulantes y varios? Nuestra época no admite medias tintas ni pueden actuar responsablemente en ella medio-revolucionarios. Solo pueden tener presencia dinámica en nuestra época quienes ofrezcan soluciones radicales, audaces, heroicas. Cuando el porvenir humano depende de la disyuntiva actual, socialismo o barbarie, solo un irresponsable puede recetar paños tibios y aguardar pacientemente que el enfermo recobre la salud. Saint Just decía que el que hace la revolución a medias pierde la cabeza, pero el que predica la revolución a medias ha perdido de antemano la cabeza. El marxismo es "el cerebro de la pasión" (Marx) y mal puede haber socialismo contemporáneo, donde no hay pasión ni hay cerebro.

Coincidencia general en una perogrullada particular

Analicemos los "principios" del movimiento socialismo y libertad. El primero se refiere a la guerra actual, la que se califica "como una completa subversión de las relaciones sociales e internacionales, demostración de la crisis mortal de la civilización capitalista y cuya salida historicamente progresiva está en la instauración de un nuevo mundo socialista basado en la libertad". El socialismo revolucionario emplea un método dialéctico de investigación científica, lo cual quiere decir que debe señalar las leyes que explican el desarrollo histórico. Las leyes que rigen al sistema capitalista fueron enunciadas cientificamente por Marx, quien explicó las causas de las contradicciones inherentes al sistema y señaló la tarea histórica del proletariado como clase revolucionaria. Lenin, siguiendo las enseñanzas de Marx, precisó las características del sistema capitalista en su fase imperialista y subrayó con los hechos la acción revolucionaria del proletariado. En 1914, escribía Lenin: "Después de esta guerra, si no se produce una serie de revoluciones coronadas de éxito, vendrán pronto otras guerras". "El esfuerzo tendiente a transformar la guerra de los pueblos en guerra civil es el único esfuerzo socialista en la época de la conflagración armada de la burguesía de todas las naciones". En 1915, escribía: "¡Los charlatanes minúsculos, de cerebro vacío del insignificante 'Pensamiento' hueco, de Paris (I. Gardenine y Cia.) reniegan del marxismo en favor de las ideas pequeño-burguesas!". "Es preciso ser ciegos para no ver la influencia burguesa y pequeño-burguesa sobre el proletariado, causa esencial y fundamental de la deshonra y la quiebra de la Internacional de 1914. Pero los fraseologos, Gardenine y Cia. (¡estamos seguros que ni sus émulos contemporaneos recuerdan este nombre!) pretender curar al socialismo haciéndolo renegar su solo asiento social histórico, la lucha de clases del proletariado, y diluyendo el marxismo en el intelectualismo y el populismo de los filisteos". Trotsky, cuya entereza revolucionaria estaba garantizada por su consciencia histórica, expresaba con optimismo marxista la responsabilidad de los socialistas en nuestra época: "Los marxistas no poseen el menor derecho (si no se considera un "derecho" la decepción y la fatiga) de sacar la conclusión de que el proletariado ha usado sus posibilidades y debe renunciar a pretender dominar la próxima época. Veinte años en la balanza de la historia, cuando se trata del profundo cambio de los sistemas económicos y de cultura, son menos que una hora en la vida de un hombre. ¿Qué vale un hombre que a causa de fracasos empíricos durante una hora o un día, renuncia a la finalidad que se ha propuesto a base de la experiencia y el estudio de toda su vida anterior?". ¡Así han hablado los socialistas revolucionarios, sin dejar de subrayar el nombre del proletariado, la clase historicamente revolucionaria, y sin dejar de señalar francamente su acción y su misión! ¿Qué clase de socialistas son los que omiten el nombre del proletariado al definir la guerra y sus perspectivas? En el lenguaje leninista-trotskista tienen su calificativo: filisteos.

"Considerar a la segunda guerra mundial como una completa subversión de valores" es una perogrullada; Hitler, Roosevelt y Churchill, junto con el primer individuo que pasa por la calle tambien podían suscribir la definición. Sin embargo, ésto no quiere decir que "los" socialistas de todas las tendencias hayan discutido acaloradamente para llegar a esa conclusión. Si estamos viviendo en un sistema capitalista, lo interesante es fijar hasta donde ha llegado dicho sistema en su degeneración, que correlación de fuerzas existen en él y que perspectivas progresivas son posibles y quienes las deben y pueden realizar. Pero, ¿se habla de imperialismo y de proletariado al definir la segunda guerra mundial, en el documento que comentamos? En absoluto. Estas palabras que tienen la clave de la realidad, que son las fuerzas motrices de nuestra época, son omitidas deliberadamente... para lograr una coincidencia general sobre una perogrullada particular. Hablamos claro y atacamos francamente por un sentido profundo de responsabilidad humana: no podemos tener compasión con quienes además de irresponsables se muestran megalómanos, pretendiendo erigirse en pilotos capaces de conducir los destinos humanos al socialismo.

¿Dónde está la crisis?

Dicen en el documento "los socialistas de todas las tendencias", que hay una "crisis mortal en la civilización capitalista". ¿Qué quiere decir ésto? Sencillamente, que "los socialistas de todas las tendencias" oyen repicar y no saben donde están las campanas. Una definición no es una frase, aunque hay frases que tienen suerte. La definición que no resiste al análisis es frase de charlatán. En primer lugar, la civilización contemporánea no es capitalista; en segundo lugar no está en crisis. Precisamente, el conflicto crítico reside en que la civilización científica contemporánea no puede convivir con el sistema capitalista actualmente, porque la primera no puede detener su progreso y el segundo no puede impedir su decadencia. La civilización contemporanea es progresiva, será la base objetiva del mejor porvenir humano; el sistema capitalista en su actual fase de descomposición imperialista es regresivo, es el causante del totalitarismo, de la guerra y la mas seria amenaza contra el mejor porvenir humano. ¡Nadie puede negar que los adelantos científicos adquiridos en el siglo XX sobrepasan grandemente a los conquistados en varios siglos de civilización pre-científica! ¡Nadie puede sostener que el sistema capitalista en su fase imperialista sólo puede defenderse mediante la miseria, el terror y la muerte, y no tiene otra salida que ofrecer!

Decir que la civilización actual es capitalista equivale a afirmar que se debe luchar contra ella, lo cual es un absurdo. Sostener que la civilización contemporánea está en crisis significa la negación de Einstein, Freud, Pavlov, del cinema, de la aviación, de la radio. En nuestro presente no tienen derecho a llamarse socialistas quienes ignoran el abc de la dialéctica, quienes son incapaces de comprender el materialismo histórico, el determinismo económico y las profundas causas que influyen en los procesos revolucionarios, debido a los cuales la humanidad progresa.

¿Pero como pedir claridad en el análisis objetivo a quienes son víctimas de un naufragio subjetivo? La conciencia revolucionaria, por su espíritu científico y por su responsabilidad humana, en nuestro tiempo no puede ser sino marxista, leninista, trotskista. La única brújula de orientación al porvenir humano es el marxismo revolucionario y quien pierde la brújula está perdido en esta "medianoche del siglo". ¿Cómo se puede concebir que quien subjetivamente está perdido tenga pretensiones de orientador? Hasta ahora, excepto en 1917, los factores conscientes no han dirigido el proceso histórico, los revolucionarios marxistas sólo queremos que los factores conscientes dirigan el proceso histórico en bien de la humanidad, nada más.

Lenguaje parroquial

En el primer principio de la "coincidencia general" afirman los autores del documento que la "salida progresiva está en la instauración de un nuevo mundo socialista basado en la libertad". Pero, ¿cómo debe instaurarse ese mundo socialista? ¿quienes son los llamados a implantarlo? ¿cuando debe establecerse? Nada de ésto dicen "los socialistas de todas las tendencias", cuyo lenguaje deja de ser revolucionario para convertirse en pseudo-evangélico. Las preguntas de entraña revolucionaria siempre son impertinentes cuando se busca una coincidencia general en una perogrullada particular y nada mas. Hay preguntas que merecen como respuesta hechos motrices y no palabras vacuas. Lenin mejor que nadie comprendió el trascendental valor de ciertas preguntas y por eso respondió a ellas con hechos. Derrotó a Zinovief y Kamenef, opuestos a la insurrección en 1917, con esta frase de hondo valor histórico: "El abstencionismo y la indiferencia de las masas, pueden explicarse por el hecho de que las masas están cansadas de palabras y de resoluciones". (23 Octubre 1917). ¿Tienen algo que ver con Marx y Engels, con Lenin y Trotsky, "los socialistas de todas las tendencias"? El nombre no hace al hombre, ni el habito hace al monje, ni las palabras cobardes hacen una revolución heroica.

En el segundo de los "principios" se dice: "El socialismo es una concepción general de la vida que tiende a resolver los problemas y las contradicciones sociales que existen hoy entre los hombres". Esta frase, dicha desde un púlpito no caería mal a los oyentes parroquiales de la misa dominical, a la que asisten para evitarse la condena eterna. ¿Puede concebirse una definición más "católica" del socialismo? ¿Dónde está la luz del marxismo que proyecta claridad para precisar los contornos y definir cientificamente los límites? ¿Dónde está la pasión revolucionaria de Lenin, que se expresa con consistencia y fuerza avasalladoras? ¿Dónde está la responsabilidad revolucionaria de Trotsky que indica sin miedo alguno la forma de conquistar el triunfo del socialismo? ¿Dónde está el profundo valor humano de Engels, que es la entraña misma de toda su recia expresión de revolucionario consciente y responsable? ¡Quienes nada de común tienen con los maestros del socialismo, no tienen derecho a llamarse socialistas!

En el mismo "principio" segundo se añade que "el socialismo no representa la dominación o la dictadura de una clase, sino la realización de una sociedad sin clases". Se define antes al socialismo como una "concepción", ahora se le define como una sociedad futura, pero no se habla del actual movimiento socialista revolucionario, basado en una concepción teórica para implantar revolucionariamente una sociedad socialista. La ambiguedad es signo negativo en el lenguaje revolucionario. La confusión está predestinada a la impotencia. La cobardía fué epitafiada por Danton, cuando pedía a los revolucionarios: "Audacia, audacia y mas audacia". El documento sigue señalando ciertas características de la sociedad socialista, harto divulgadas, moneda corriente cuyo valor es conocido.

El principio tercero dice: "El socialismo es imposible sin libertad". Difícil es atrapar el contenido real de esta frase que flota en el aire como un vilano. ¿Quiere decir que si no hay libertad no puede instaurarse el socialismo, es decir que si hay opresión y represión es imposible la revolución socialista? Mas bien parece referirse a la sociedad socialista ya establecida, puesto que en los parrafos siguientes se habla de la libertad que debe existir en ella, con lo cual nada nuevo dicen estos "socialistas". Los revolucionarios marxistas que queremos implantar el socialismo por medio de la lucha armada, perseguimos la finalidad de establecer una sociedad donde la libertad no sea un mito. Lenin, quien en compañía de Trotsky estableció la dictadura del proletariado, como paso imprescindible para la instauración de la sociedad socialista ha escrito en su libro "El Estado y la Revolución" las mejores páginas en defensa y apoyo de la libertad que existirá en el mundo socialista. Es necesario señalar que a pesar de la ambiguedad propicia a la "coincidencia" que muestra el documento se nota en él un repudio a la dictadura de la clase revolucionaria. No se puede pedir peras al olmo. Estos "socialistas" se caracterizan por omitir en su documento la enunciación siquiera de la lucha de clases.

El "principio" número cuatro, se dedica a fijar las normas de una sociedad futura, con poca imaginación, pues repiten cosas muy conocidas.

Revolucionarios del siglo XVIII en pleno siglo XX

En el "principio" quinto al fin se dice que el socialismo no puede establecerse en un marco nacional sino en un plano internacional. Añade que la revolución se va gestando en Europa y que "la necesidad espiritual de remediar los odios nacionales para conseguir una colaboración de los pueblos impondrá una profunda transformación a las nociones mismas de estado, poder político, poder económico y nacionalidad". ¡Al fin llegamos a un "principio" que pierde su vaguedad en beneficio de la... espiritualidad! La fuerza motriz para la implantación del socialismo internacionalmente será, no la acción revolucionaria del proletariado -orientada por el marxismo- sino la "necesidad espiritual" de los pueblos. ¡Qué revolucionarios habrían parecido estos "socialistas" utópicos si hubieran tenido ocasión de dar a conocer sus principios a fines del siglo XVIII! Desgraciadamente para ellos, Marx y Engels, Lenin y Trotsky, son obstáculos insalvables que eclipsan totalmente su resplandor secularmente atrasado.

El "principio" sexto es una especie de falsa alarma. Dicen, "el socialismo sólo podrá ser realizado por medios revolucionarios". Calificamos esta afirmación de falsa alarma, porque no precisan cuales son estos medios, como deben emplearse ni cuando deben utilizarse. Nada se dice sobre el caracter que debe tener la revolución en la actualidad, aunque declaran que "la profunda necesidad de estos sectores (los mas amplios de la sociedad) de una revolución socialista, de una justicia social, de una paz verdadera y de una libertad creadora serán las grandes palancas de la futura movilización popular". Aquí llegamos al máximo esfuerzo de concreción revolucionaria de la cual son capaces "los militantes de las diferentes tendencias del socialismo". ¡La revolución socialista se hará por la "futura movilización popular"! ¿Habrán leido el "Manifiesto Comunista" estos socialistas? ¡Por el atraso cronológico de su pensamiento es posible que aun no estén enterados de las declaraciones de la Primera Internacional! Les recordamos -la máxima concesión que podemos hacer es la de admitir que tienen mala memoria y que olvidan deliberadamente- que el segundo considerando del Preambulo de las declaraciones de la I Internacional dice a la letra: "Que la lucha por la emancipación de la clase obrera no es una lucha para conquistar privilegios de clase, sino la igualdad de derechos y deberes y la abolición de toda dominación de clase". ¿Habrán olvidado estos "socialistas" que Engels subraya en mas de un documento que la revolución proletaria será hecha por la clase historicamente revolucionaria, pero que la revolución será realizada en beneficio de toda la humanidad, al instaurar una sociedad de convivencia fraternal?

El "principio" séptimo se limita a propugnar la libertad en el movimiento revolucionario. Esa libertad nosotros defendemos y a esa libertad nosotros nos acojemos. En este "principio" se dice que en el periodo de transición entre la actual sociedad y la futura existirá la violencia revolucionaria. Tal afirmación merece una "coincidencia general", pues se trata de una perogrullada particular.

¿Quienes firman este documento? A falta de nombres, individualmente responsables, llenan varios renglones con letras de organizaciones. ¿Pero son las organizaciones las que firman el documento? No. Son militantes de diversas organizaciones que se ocultan tras de las letras de las mismas.

Mayo, 1943.-