Contra la Corriente, n.º 4, mayo de 1943 (págs. 25-27). PDF del número completo
Con motivo del fusilamiento por Moscú de los líderes socialistas polacos, Erlich y Alter, el Grupo español en México de la IV Internacional se dirigió al P.O.U.M. y a algunos de sus amigos internacionales, proponiéndoles un acto colectivo de protesta.
El POUM como partido no dió respuesta, Julián Gorkin se excusó diciendo que el Centro Ibero Mexicano lo organizaba ya, sin que supiera si sería aceptada nuestra colaboración. Una carta nuestra solicitando participación en el mitin a la Comisión Cultural del Centro, no fué contestada. Otra a la presidencia del mitin, solicitando otra vez la palabra, tampoco.
Gorkin y Victor Serge personalmente, rechazaron la colaboración con los trotskistas. Dicen que están ofendidisimos por nuestros ataques. Que con gentes como nosotros no se puede colaborar. Tanto uno como otro, se complacen en repetir como motivo de su negativa a actuar con nosotros en frente único, la acusación de traición que lanzamos contra el POUM, y personalmente contra Nin, al principio de la guerra civil.
Vamos a aclarar ésto, de una vez por todas, puesto que se brinda la oportunidad, y demostraremos que no se trata sino de un pretexto para dejarnos aislados, lo que evidencia una franca concesión a la campaña stalinista en contra del trotskismo.
Entre sus principios básicos incommovibles, el marxismo cuenta la lucha de clases y la destrucción del estado burgués como premisa de la fundación del Estado proletario, sin lo cual no hay revolución posible. El POUM, a principios de 1936, firmó el pacto de Frente popular, compromiso de colaboración con la burguesía, y mas tarde se incorporó al estado burgués, ayudándole a destruir los comités u organismos de poder del proletariado y los campesinos.
En esos dos puntos, la ruptura del POUM, con el marxismo, fué radical, completa. A la concepción revolucionaria substituyó la colaboracionista o reformista. Se pueden buscar todos los pretextos o justificaciones que se quiera; el hecho no deja de ser una traición a dos de los principios mas importantes del marxismo. De lo contrario, la violación de un principio y su substitución por el opuesto, tendrá que ser llamada en adelante fidelidad al principio extorsionado. Con menores motivos calificó Lenin de traición la actitud tímida de Zinovief y Kamenef en 1917, lo que no le impidió seguir considerándoles como revolucionarios útiles al proletariado.
Por nuestra parte -lo hemos dicho en otras ocasiones- creemos que los actos de Nin, y los del POUM colectivamente, no fueron una traición consciente, deliberada o dolosa. Pretendían, si, obrar bien, pero no determina la voluntad sino las consecuencias objetivas de los actos. El empleo del colaboracionismo, cualesquiera que sean las intenciones, es funesto para la revolución. Y el POUM no salió de una posición colaboracionista durante toda la guerra. Si alguien en su seno se hubiese propuesto traicionar conscientemente al marxismo revolucionario, habría tenido forzosamente tambien que empezar por aceptar el Frente popular o incrustarse en el estado burgués so pretexto de condiciones excepcionales. Era el único camino posible para impedir el desarrollo de los organismos del poder revolucionario.
Por haber dicho nosotros ésto, hombres como Gorkin, que en el seno del POUM combatieron a Nin por radical o incluso por trotskista, se niegan a aceptar acciones de frente único y sientan plaza de vengadores.
No hay en ello sinceridad sino maniobra política para evitar contactos con el trotskismo, molesto por su intransigencia de principios y su espíritu crítico. Prueba: Gorkin, Serge y todos los que esgrimen pretextos semejantes, trabajan en estrecha colaboración con un tal José Bullejos a quien todo el mundo recuerda como incondicional sirviente del stalinismo. ¡Junto con Bullejos, Serge y Gorkin aspiran a reconstruir el movimiento obrero y hasta a crearle una nueva moral!
Siendo secretario general del Partido comunista español, Bullejos escribió un libreto en el que Andrés Nin con todos los trotskistas era tratado de perro al servicio de la burguesía. Recordemos su lenguaje: "trotsky-fascistas, social-fascistas, anarco-fascistas". Ahora parece buscar otro lenguaje común con Serge y Gorkin, "socialismo libertario". José Bullejos, comprimido en capsulas de la burocracia stalinista, la sirvió de exponente en España. Su expulsión del P.C., no fué consecuencia de una posición política, en cuyo caso nada tendriamos que reprocharle; obedeció a conveniencias burocráticas, como otras expulsiones en Alemania, China y otros paises. Justo es suponer que si Bullejos no se encuentra entre los fusiladores de Moscú, es por la simple razón que la burocracia decidió ponerle de patitas en la calle con anterioridad. Que nosotros sepamos, Bullejos no desautorizó su conducta ayudando al proletariado a reconocer la contrarevolución stalinista; si ahora condena al stalinismo, su condena tiene poco valor, por llegar después de su despido, y porque él no hacía críticas políticas sino que repetía las calumnias indicadas por Moscú. Con este antiguo portavoz de las falsificaciones stalinistas, Gorkin y Serge olvidan su papel de vengadores y se ponen a elaborar una moral superior. Con él van del brazo al porvenir; con nosotros que solo hemos formulado acusaciones políticas, no pueden ir a un mitin ni firmar un documento. Hay extrañas susceptibilidades, en verdad. ¿No se explica mejor su actitud por la convergencia oportunista entre ellos y Bullejos? En todo caso, es evidente que nuestra acusación contra el POUM y contra Nin, no puede ser la razón verdadera de su negativa a realizar actos de frente único con nosotros. ¿Aprueba el POUM esta conducta?
Pretextos destruidos, la negativa de ambos centristas a colaborar con nosotros, no es otra cosa que una maniobra política para impedir que nuestra voz se oiga, o para realzar la de ellos ahogando la nuestra. Pero sabremos hacernos oir sin los centristas y aun contra ellos, si insisten en sus maniobras.
México, Abril de 1943.
Grupo español en México de la IV Internacional.