Contra la Corriente, n.º 4, mayo de 1943 (págs. 7-8). PDF del número completo
La prensa, que en los últimos meses estaba repleta de informaciones concernientes a los atentados contra las tropas de ocupación en Francia, los colaboracionistas, los confidentes, etc. ha enmudecido desde hace algún tiempo sobre la actividad ilegal del pueblo francés. ¿Fatigados de una lucha desigual, se habrán replegado sobre si mismos los trabajadores franceses, en espera de días mas favorables, o bien se habrán rendido a las razones de los bandidos de Vichy que les incitan a colaborar en el establecimiento del "nuevo orden", bajo la férula de Hitler?
No, la verdad es completamente diferente. Las masas francesas continuan oponiendose a las medidas tomadas por los lacayos de Hitler, pero han cambiado de método y éste no place a los imperialistas anglo-americanos mas que a sus sirvientes stalinistas y gaullistas.
El movimiento de resistencia francés estuvo hasta ahora casi enteramente en manos de stalinistas y gaullistas, que no teniendo los unos confianza en la actividad de las masas y temiendo los otros despertarlas del aplastamiento de la derrota militar y social, se daban a métodos de terrorismo individual, de los que lo menos que se puede decir es que son inadecuados al objetivo perseguido: la liberación. Porque no se trataba sino de eso: la liberación nacional por la victoria militar anglo-americana.
Salvo nuestro partido francés, que desgraciadamente dispone de medios materiales insignificantes, nadie se había preocupado de organizar a las masas trabajadoras con vistas a la resistencia no solo al invasor, sino a los fascistas franceses sobre todo. Los atentados sucedían a los actos de sabotaje sin que la situación del pueblo francés mejorara en manera alguna, puesto que no podía ver en esos actos signo alguno de verdadera liberación, ningún camino conducente a esta liberación.
La situación se ha modificado bruscamente. Y es Hitler quien, reclamando insistentemente el envío a Alemania de mano de obra francesa, produjo ese cambio que, evidentemente, no deseaba. Se conoce la historia: primero Hitler-Laval procuran seducir a los trabajadores franceses con el "relevo", según el cual, por cada tres obreros franceses voluntariamente idos a trabajar en Alemania, sería repatriado un prisionero. Pero el obrero francés comprendió intuitivamente que eran falsas promesas, comprendió que por un esclavo liberado, irían tres a presidio, resultando dos esclavos mas que antes. Pese a una gigantesca propaganda, los beneficios fueron insignificantes. Se paso pues a las medidas de fuerza: reclutamiento de trabajadores para la industria alemana. Entonces comienza la resistencia espontanea de las masas francesas.
Los obreros rehusan dejarse empadronar. Interviene la represión. Gubernativamente se designa obreros para las fábricas alemanas y la resistencia francesa se amplifica. En Paris ocurre la huelga de las fábricas Renault, a la hora precisa en que se designaban los obreros que debían partir a Alemania; después declaran la huelga, en Lyon y su región, los talleres de la Sociedad Nacional de Ferrocarrileros franceses. Según el "Times" del 17 de Octubre último, la huelga toma los caracteres de un motín, puesto que se cuentan 40 muertos y 200 heridos en Lyon y 15 muertos en Amberieu. Algunos días antes, el 13 de Octubre, en Lyon tambien, 700 obreros de las fábricas de Gnome y Rhome debían salir para Alemania; solamente 15 se presentan a la convocatoria, y Laval tiene que ceder frente a la amenaza de una huelga general fijada para el 15 de Octubre. La partida es aplazada. Pero Hitler tiene necesidad de esclavos y Laval no aspira sino a proporcionarselos. Los obreros son embarcados por la fuerza en trenes con destino a Alemania. Entonces estallan por todas partes "desórdenes". Familiares de los reclutados se tienden sobre las vias, impiden la salida de los trenes, desclavan los rieles, destruyen las señales, desenlazan los vagones, desbordando a la policía, que en ningún caso se atreve a emplear las armas. Entonces, silencio sobre la resistencia francesa.
¿Por qué? La respuesta es sencilla. Mientras la resistencia se expresaba por actos individuales de stalinistas y gaullistas que se arrogaban la calidad de "investidos de los poderos" del pueblo francés, esos actos, circunscritos al dominio de la lucha militar, constituían un estímulo "heroico" a ésta. En consecuencia se los daba el máximo de publicidad puesto que tendían a demostrar a los ejércitos que en Francia se constituía un frente interior semi-militar; pero la resistencia en forma de acciones de masas cambia de caracter y se transforma en una lucha de la clase obrera contra el capitalismo francés y el fascismo alemán, estrechamente unidos; se transforma en un signo precursor de la revolución proletaria europea cuyo fantasma aterroriza a los banqueros "demócratas" de Wall-Street y la City. Es por lo cual la prensa es ahora poco mas o menos muda sobre la resistencia del pueblo francés. Pero puede estarse seguro de que ella continua ampliándose. En efecto, adentrado por ese camino, el proletariado no puede detenerse porque en cada acción asquiere consciencia de su fuerza, perfecciona sus métodos y gana audacia. Se puede tener ya la certidumbre de que el proletariado francés va hacia la revolución socialista.