Contra la Corriente, n.º 4, mayo de 1943 (págs. 1-2). PDF del número completo

La disolución de la Internacional comunista ha causado una sorpresa general, a comenzar por los stalinistas, que como siempre han sido tratados despreciativamente por aquel a quien adoran como un icono. Como en la época del Pacto Hitler-Stalin, los ministerios y embajadas burguesas fueron informados antes. Y las despreciables pandillas de burocratas mercenarios con carnet de comunistas, reciben la primera noticia por la prensa capitalista, sin que les deje alternativa de elección o de discusión siquiera. Nunca en la historia del movimiento obrero ha habido grupos tan miserables y serviles como los stalinistas. Su mentalidad es la antítesis de la mentalidad revolucionaria. El movimiento obrero ha surgido de las mas nobles y recias cualidades humanas. Desde el momento que empezó a stalinizarse, la Internacional comunista las combatió hasta hacer el tipo ideal de su militante de aquel que se mostraba mas servil, falto de consciencia, de pudor, de pensamiento. La internacional stalinista desligó a sus hombres del movimiento obrero, del pensamiento revolucionario y de la evolución humana en general. La idea revolucionaria del partido es la de un nucleo ideológico y orgánico cuya finalidad no está en si mismo sino en su fusión, a través del proletariado, con el progreso de la civilización y el bienestar humano. El stalinismo representaba y sigue representando un fin en si porque había roto con la tradición revolucionaria del partido. El desenvolvimiento último del stalinismo está en contradicción total con los fines que informaron la constitución de la Internacional comunista: el progreso y la civilización extendidos a todos los hombres mediante la revolución proletaria. De ahí el cúmulo espantoso de monstruosidades y crímenes en que la Komintern cayó.

Tenemos perfecto derecho a declarar que la organización disuelta no es la Internacional comunista. No; esta fué asesinada hace mucho tiempo por la burocracia soviética y en su lugar subrepticiamente construida la internacional stalinista, sin democracia, sin ideas, sin congresos, sin contacto con el proletariado mundial y soviético, dedicada integramente a defender los intereses contrarrevolucionarios de la burocracia usurpadora y traidora de la gran revolución de 1917. Como todos los grandes luchadores, la Internacional comunista no se ha rendido, ha muerto en la lucha y su asesino es Stalin, el jefe de la contrarrevolución rusa. Todos los grandes líderes de la Internacional comunista y del partido ruso, han sido asesinados por Stalin. Con ellos moría dignamente la Internacional comunista. Quedaba en su lugar la internacional de los fusiladores, de los enemigos de la revolución rusa y de la revolución mundial. Esa es la internacional que ha sido disuelta. Las ideas que dieron vida a la Internacional comunista, y los hombres que han logrado escapar a la saña de los contrarrevolucionarios, están en la IV Internacional y la IV Internacional no se disuelve porque su lema es vencer o morir.

Por eso para nosotros que hacemos nuestras las ideas de los cuatro primeros congresos de la Internacional comunista, no ha sido una sorpresa la disolución de la internacional stalinista. Hace tiempo que la esperabamos, sabiamos que indefectiblemente vendría. Si al matar la Internacional comunista la burocracia la substituyó por la internacional stalinista, era sólo porque aun no había visto llegado el momento de declararse publicamente antiinternacionalista y contrarrevolucionaria. Pero nosotros, que estudiabamos de cerca su evolución cada vez mas reaccionaria, estabamos seguros de que el stalinismo se vería un día abocado a confesar su unidad o proximidad de intereses con la burguesía y su enemiga a la revolución proletaria mundial.

En el anterior de "Contra la corriente", anunciabamos que la burguesía angloamericana estaba haciendo presión sobre los termidorianos soviéticos para obligarlos a disolver la internacional, es decir, para obligarlos a decir que la idea de la revolución social no es de ellos. En el famoso discurso del 7 de Marzo, Wallace dijo que una nueva guerra "sería inevitable en el caso de que Rusia abrazase de nuevo la doctrina trotskista de fomentar la revolución mundial". E interpretando el significado de esta frase, en que la burguesía da carta de contrarrevolucionario al stalinismo, deciamos:

"Aunque la burguesía aprecia en toda su extensión el carácter antirrevolucionario del stalinismo, teme siempre que un movimiento político en la Unión Soviética, derrocando la dictadura burocrática, 'vuelva al trotskismo' y la Internacional comunista se convierta de nuevo en un arma revolucionaria al servicio de los trabajadores de los respectivos países. En ese caso, la frase de Wallace sería una petición encubierta de disolución de la III Internacional. Desarrollando su contenido querría decir: 'reconocemos que el régimen stalinista no es un peligro para el capitalismo, puesto que se opone a la revolución mundial; sabemos también que la Komintern es mas un auxiliar nuestro que un factor revolucionario. Pero nuestros burgueses, no muy al tanto de la realidad, se amedrentan aun por la palabra comunista y por el pasado revolucionario de la URSS. Por otra parte, el trotskismo puede nuevamente triunfar en la URSS. La Internacional sería peligrosisima entonces. ¿Por qué no dar a las pobres gentes la mínima garantía de disolución de la Internacional?'

El stalinismo, que no sabe a que carta quedarse, vacila en la disolución porque necesita a sus burócratas internacionales para hacerse pagar mejor el precio de una alianza permanente con la burguesía angloamericana o de un nuevo pacto con Hitler. Pero, cuando no ofrezca dudas que su suerte estará definitivamente ligada a la del imperialismo democrático, no solamente consentirá en su disolución, será tambien una necesidad para él".

En efecto, el stalinismo ha llegado a un punto de degeneración en que él mismo tiene tanto que temer del proletariado como la burguesía. Un compromiso de mutuo sostén le era indispensable: "A mi, señores capitalistas, no me conviene la revolución, lo confesaré publicamente disolviendo la internacional, pero en cambio vosotros teneis que comprometeros a defenderme contra el proletariado soviético y contra los internacionalistas de todo el mundo que siguen hablando de socialismo internacional. Ambos tenemos que defendernos de lo mismo". He ahí todo el secreto de disolución de la Internacional ex-comunista.

Lo único que cabe tener en consideración, además, es que el acercamiento público del stalinismo a la burguesía, debe ser considerado genéricamente, respecto de la burguesía mundial en su conjunto. Si se ha de acercar en alianza a la burguesía angloamericana o a la del Eje es cuestión que decidirá la burocracia en razón a las mayores garantías de aplastamiento de la revolución proletaria mundial. Si el Eje lo ofrece mas garantías, irá al Eje.

No podemos en este número de "Contra la Corriente" hacer mayores comentarios sobre la disolución. El próximo estará especialmente dedicado a la disolución de la Internacional. Publicaremos textos que datan de varios años y que escalonan toda nuestra crítica del stalinismo; demostraremos que para nosotros era claro que el stalinismo, representando al termidor, tendría que llegar ineludiblemente a una confesión contrarrevolucionaria.