Contra la Corriente, n.º 9, noviembre de 1943 (suplemento, págs. 3-6). PDF del número completo

Ya es conocido de todos los refugiados. Lo denominamos así porque las organizaciones firmantes recuerdan que "únicamente ellas --mas el sector de los señores Niceto Alcalá Zamora y Miguel Maura-- fueron las concurrentes al Pacto de San Sebastián, origen de la República; las que constituyeron el Comité revolucionario, transformado luego en Gobierno Provisional y las que formaban la mayoría en las Cortes Constituyentes de 1931 y en las últimas elegidas en 1936".

Esta declaración, hecha al margen del documento firmado el 20 de noviembre, tiene mucha mas importancia que el documento mismo. Los firmantes están aun en 1930, precisamente en la ciudad veraniega de San Sebastian, sin apercibirse de que han transcurrido trece años, preñados de muchos y muy graves hechos en España, entre ellos la guerra civil mas importante de nuestra historia, y muchos otros no menos importantes en el mundo, cual la actual guerra por su dominación.

¡ No importa ! Los señores firmantes se obstinan en no salir de San Sebastián. Lo que no se previó allí carece de significación; los acontecimientos y la actividad de las masas --¡ la histria real !--, que contradijeron desde el primer día de la República hasta el último de la guerra civil, a los hombres, las previsiones y las consecuencias políticas de San Sebastián, deben ser borrados de la memoria pública. Por eso los hombres y partidos de San Sebastián-México, en lugar de adaptar su actividad política a las necesidades reveladas por la acción de las masas españolas en los últimos 13 años, machacan la cabeza a las revelaciones de la historia, pretendiendo ajustar el pasado y el futuro de ésta a sus prejuicios jurídico-burgueses, designados con el nombre de constitución de 1931 o legalidad republicana.

Para los firmantes del segundo Pacto de San Sebastián, la guerra civil es inexistente, como lo es también para el Partido "comunista", aunque no admitido, y para cuantos niegan que la salida de España este en la revolución socialista, no en la República de abril o de cualquier otra de las cuatro estaciones del año. Pero la guerra civil fué la quiebra de la legalidad republicano-burguesa, por iniciativa misma de la clase burguesa a quién pertenecía en propiedad; así adquirió el caracter de una quiebra de la legalidad burguesa en general. Durante cinco años, de 1931 a 1936, el proletariado y los campesinos buscaron inútilmente en la República, satisfacción a sus apremiantes necesidades materiales y a la libertad política. La "legalidad republicana" era el tope en que invariablemente se estrellaban sus aspiraciones, mientras la misma "legalidad republicana" satisfizo las necesidades de la nobleza terrateniente, el clero, los militares reaccionarios y la burguesía en general, produciendo las condiciones del alzamiento reaccionario que inició la dictadura franco-falangista. Pero las masas pobres, venciendo a militares y reaccionarios en todas partes donde los gobernadores de la "legalidad republicana" no lo impidieron, expropiaron a los capitalistas y crearon incipientemente un Estado de la clase obrera mas los campesinos pobres, un Estado socialista. La historia viva, la actividad de las masas, única norma de conducta y de legalidad para quienes no hacen del socialismo, el comunismo o el marxismo en general, un anzuelo con que pescar a las masas pobres para finalidades capitalistas, probó irrefutablemente que la solución española únicamente podía buscarse, por el lado proletario, aniquilando al capitalismo mediante la revolución socialista; por el lado burgués, aplastando a las masas pobres mediante una dictadura totalitaria.

Los partidos burgueses firmantes del nuevo Pacto de San Sebastián, sino tienen derecho a falsificar la historia, defienden, al menos, sus intereses. Ellos representan una reserva de la burguesía que ésta volverá a asir con esperanza salvadora tan pronto sienta moverse el terreno bajo sus pies. Los partidos cumplen un cometido de clase al establecer el dilema : Franco o República, lo que les obliga tambien a falsificar la historia y particularmente el significado del 19 de Julio de 1936. Es natural que declaren la legalidad republicana y la constitución de 1931, la aspiración suprema del pueblo español. En realidad significa la concesión máxima de una burguesía que se ve en peligro ante una nueva ofensiva revolucionaria. El programa republicano no puede cumplir en España sino la misión de dar tiempo a la burguesía para una nueva dictadura. En eso no podría diferenciarse esencialmente del programa de la monarquía "constitucional".

Pero he aquí que el Partido dicho socialista, no solo se ingiere en el Pacto pro-República de 1931, sino que se proclama el primer campeón de la constitución y la legalidad burguesas, avala con su firma la falsificación de la mas reciente historia de España, troca en burgués el caracter socialista del 19 de Julio. Si la falsificación republicana sirve para defender mejor los intereses de su clase, la rubricación socialista maltrata y traiciona los intereses de la clase trabajadora y el campesinado pobre. Los partidos republicanos permanecen fieles a su clase; el Partido socialista atropella una vez mas los intereses de la suya. Continua su tradición. Pero se trata precisamente, para los obreros socialistas y para el proletariado español en general, de acabar con la tradición de las organizaciones obreras que se suman a la burguesía y van contra los intereses del proletariado y de sus propios afiliados en particular.

La historia del proletariado internacional conoce muchos pactos del género del que comentamos. En España ha habido el de San Sebastián, prolongado y ampliado por la coalición republicano-socialista; condujo a la victoria reaccionaria de noviembre de 1933 y a la espantosa represión de Asturias. A fines de 1935, se creó el Frente popular, compromiso de colaboración con la burguesía el mas poderoso que se ha conocido; condujo a la sublevación franquista -- ante la que quisieron capitular algunos firmantes del nuevo pacto--, al ahogo de la revolución en nuestra zona y como consecuencia al triunfo de Franco. Partidos obreros reformistas y stalinistas, firmaron pactos de colaboración con la burguesía "democrática" en Alemania : Hitler llegó sin lucha al poder; en Italia : Moussolini duró 22 años; en China, donde el stalinismo constituyó la base principal de la dictadura militarista de Chang-kai-chek lleva 15 años oprimiendo al pueblo chino y constituye la principal dificultad para vencer al imperialismo japonés; en Francia, con un Frente popular gemelo del español : Petain y Laval fueron su producto último. Hubo pactos de partidos obreros con la burguesía en Finlandia, en Polonia, en Hungría, en Grecia y en otros países. Resultado único en todas partes : aplastamiento de la clase trabajadora y tirunfo de la reacción. Nadie puede citar un solo ejemplo en todo el mundo de que un pacto de colaboración de clases haya servido, no ya a la revolución proletaria, lo que es un contrasentido, sino, cuando menos, para vencer a la reacción. La Rusia de 1917 ha sido el único país donde el proletariado y los capesinos pobres, venciendo a los elementos reaccionarios, consumaron su revolución. Fué tambien el único país donde proletariado y campesinos pobres, desaprobando la conducta colaboracionista de Kerensky, el Prieto o el Negrín ruso, siguió en mayoría la política de clase de los bolcheviques, terminantemente opuesta a toda sujeción a los intereses de la burguesía. La independencia de clase, es la única garantía para el proletariado y los campesinos. Los jefes del Partido socialista quieren recomenzar la experiencia de la coalición republicano-socialista y del Frente popular, repetida en todo el mundo con las mismas catastróficas consecuencias. Los militantes socialistas deben oponerse categóricamente y exigir una conducta de clase.

Prieto y demás líderes socialistas, decididos a atar nuevamente el proletariado a la burguesía, no dejarán de justificar la firma del segundo Pacto de San Sebastián como un primer paso, en nombre de los derechos democráticos y sobre todo en interés de la lucha contra la dictadura franco-falangista. ¡ Se trata de una mentira mas ! Con pactos de esa naturaleza no se refuerza, se debilita la lucha contra la bestial opresión reinante en España.

Todo el mundo sabe lo que los partidos republicanos representan realmente en España : cero a la izquierda, simple recurso extraordinario de la burguesía en momentos de peligro. Y aun así, sólo han podido desempeñar su cometido mediante la fuerza que les prestaban socialistas y stalinistas, mejor dicho, las direcciones de estos partidos. La gran mayoría de la masa anti-franquista española, constituida por obreros y campesinos pobres, no es republicana sino revolucionaria. Preséntesele como objetivo la revolución social, como instrumento un frente único de lucha entre todas las organizaciones obreras contra el franco-falangismo y la reacción en general : se la verá multiplicar su energía y redoblar su heroismo ; pero la dirección prietista pretende que el objetivo de la constitución de 1931 y la compañía de los burgueses republicanos, favorecen mas la lucha contra Franco. Dígase a las masas españolas que ya no se lucharán por objetivos burgueses, sino exclusivamente por los del proletariado y los campesinos pobres : se las verá alzarse con el mismo entusiasmo que en 1934 y 1936 ; y Prieto pretende que obreros y campesinos lucharán mejor por los intereses de la clase enemiga a quien la dictadura actual le ha fracasado. Afírmese y pruebese con hechos que la lucha por los derechos democráticos no será una farsa, practicada, como en el pasado, con la censura, el Estado de Alarma y el encarcelamiento de los revolucionarios : los explotados volverán unánimes a la carga para reconquistarlos ; y los dirigentes socialistas pretenden que la ficción de la democracia burguesa sirve mas a la lucha contra Franco que la verdadera democracia, la proletaria y revolucionaria.

Recuerden los obreros españoles y los socialistas particularmente, la gran ofensiva revolucionaria contra la reacción, en 1934. Ella hizo posible la segunda y mayor ofensiva de Julio de 1936. Fué el mas poderoso y noble esfuerzo revolucionario en España ; el segundo en el mundo, despues de la revolución rusa. ¿ Se suscitó por objetivos burgueses ? No ; se suscitó cuando el ala izquierda socialista declaró haber roto la colaboración con la burguesía y estar dispuesta a luchar por la dictadura del proletariado. Ese ejemplo puede y debe ser hoy repetido en mayor escala, pero evitando que, cual en 1936, se vuelva a la colaboración con la burguesía. Hoy, como ayer, el mayor éxito contra la reacción se conseguirá por la independencia de clase y por el frente de lucha de las organizaciones obreras.

En suma, el pacto firmado por los dirigentes socialistas, lejos de reforzar, debilita hasta el grado máximo posible la lucha de las masas oprimidas españolas contra Franco. Ese no es el pacto ni los objetivos de quienes quieren suscitar un gran movimiento revolucionario contra Franco ; es el de quienes quieren evitarlo o reducirlo a las proporciones mínimas, para mejor destruirlo despues, el de quienes esperan mas ayuda del imperialismo anglosajón que de las masas sufrientes bajo Franco.

La unidad con los partidos burgueses hecha por la dirección socialista, es la misma unidad nacional por la que tanto ha trabajado el stalinismo. La ausencia de su firma no debe desorientar a nadie. Ni los partidos republicanos ni el socialista podrán señalar una sola diferencia de principio. Lo malo de la unidad con la burguesía no está en la presencia del stalinismo, sino en la supeditación a la burguesía. Diríamos, en este caso, que los dirigentes socialistas se han hecho stalinistas, si lo contrario no fuese mas exacto, puesto que desde los Frentes populares acá los líderes stalinistas han adquirido una ejecutoria de reformistas llena de los mejores servicios a la burguesía. Desde la primera linea hasta la última, el Pacto es digno del stalinismo. Esto no dejará de llorar, suplicar y hacer méritos para que se le admita. Por méritos se debe entender labor antirrevolucionaria. Hará tanta que terminarán admitiendole por la puerta falsa, a menos que los líderes socialistas y la fracción Negrín logren despertar mayor confianza en la gran burguesía yanki-británica, en cuyo caso no tardarán en hacer otro pacto semejante y constituir su junta privada. Esta eventualidad no parece muy probable, pero en cualquier caso, es deber de los revolucionarios españoles luchar en el seno de sus respectivas organizaciones contra el encadenamiento del proletariado a la burguesía y exigir que se constituya un frente único entre las organizaciones obreras. En 1934, esto impidió que la reacción se consolidara ; en la actualidad, es lo que mayor energía puede despertar en las masas pobres, y reducir el tiempo de duración de la dictadura franco-falangista. El frente único de las organizaciones obreras es la lucha a fondo contra Franco y hasta sus últimas consecuencias; la unidad nacional, los pactos a la San sebastián, es la mitigación de la lucha y la seguridad de un recomienzo "democrático" de la represión antirrevolucionaria.

México, D.F., 21 noviembre 1943.

GRUPO ESPAÑOL EN MEXICO DE LA IV INTERNACIONAL.