Contra la Corriente, n.º 9, noviembre de 1943 (págs. 1-3). PDF del número completo

El imperialismo aliado ha dado rienda suelta a su propaganda, propalando noticias y mas noticias sobre el Papa, desde que Hitler controla el Vaticano. La propaganda ha hecho los mas estridentes esfuerzos para presentarlo como virginal víctima del fascismo, como heroico prisionero en peligro. Sin embargo el propio Papa ha dado al traste con esta ridícula propaganda "democrática". La preocupación que embarga al mas alto jefe de la burocrácia religiosa no es la carnicería de la guerra actual, menos aún el hambre del pueblo italiano. Viviendo en tradicional ambiente de fausto, mas enjoyado que una bailarina oriental, el Pío XII no tiene otra obsesión que salvar la pedrería costosa, el oro y las perlas que constituyen la riqueza del Vaticano. El aludido se ha apresurado a pedir a las autoridades alemanas "que destaquen suficiente número de policías italianos en Roma para evitar que las muchedumbres saqueen las colecciones de arte de los templos, en caso de que la ciudad se convierta en zona de combate", según un mensaje procedente del Vaticano, publicado en "Excelsior" del 29 de Octubre.

¡El Papa es un prisionero que dá órdenes a sus carceleros! Curiosa manera de ser prisionero: buen truco democrático, mejor milagro del Vaticano. Por su parte, los nazis extreman sus atenciones con él: "se ha comprometido en forma especial a respetar al Papa y a su familia oficial, así como todas las actividades del Vaticano, el Embajador nazi ante la Santa Sede". Esta declaración la publicó "Il Oservatore Romano" y fué radiada desde Berlin (Excelsior", 30 de Octubre).

Los imperialismos llamados "democráticos", callaron como cómplices cuando se pudrían en los campos de concentración los obreros antifascistas de España y miraban complacidos las bendiciones que el Papa enviaba a Franco. La suerte de los obreros revolucionarios nunca les preocupó; antes, como hoy, quien merecía sus simpatías era Franco. Ahora, los imperialismos democráticos han puesto sus ojos enternecidos hasta las lágrimas en el Papa, han lanzado su grito de angustia al cielo... y — Hitler lo ha escuchado: les ha garantizado que cuidará muy especialmente al Papa y a sus familiares. El fariseismo democrático ya puede rezar una acción de gracias. Roosevelt, Churchill y Stalin, deben estar intimamente agradecidos a Hitler: les ha mitigado sus angustias, les ha eliminado la inquietud que sentían por la suerte de su gran aliado.

Nada de extraño tiene este espectáculo de farsa. Es muy natural que el Papa se interese, sobre todo, en defender los tesoros de la iglesia, es decir, la propiedad privada que le confiere una incalculable riqueza terrenal. Churchill, Roosevelt y Stalin, no pueden prescindir de la ayuda del Papa para ofrecer la "paz en la tierra a los mansos de espíritu", mediante engañosas promesas renovadas. Hitler también necesita del Papa: si no consigue la absolución pontificia, alcanzará, cuando menos, la intervención de la Iglesia solicitando clemencia para el vencido y para su "familia oficial".

Ahora que los stalinistas descubren su intimidad religiosa y dicen que no hay incompatibilidad entre marxismo y religión, recordamos dos magníficos juicios de Marx: "La crítica de la religión es la condición primera de toda crítica", "La religión es el opio del pueblo". Ahora que Stalin es llamado por todas las iglesias de la Unión Soviética "el elegido de Dios", enarbolamos vigorosamente la bandera de lucha contra él y su pandilla de falsarios y traidores. La burocrácia stalinista internacional necesita de la abyección de su degeneración hermanarse y hacer causa común con la burocrácia religiosa de todas las Iglesias.

Ambas están identificadas por la traición de los principios que dicen defender; por su hipocresía sin límites; por su maleabilidad acomodaticia para halagar a quienes les garanticen su supervivencia; por los crímenes que ocultan en su historial sangriento; por su posición parasitaria explotando a las masas trabajadoras, la una con palabras cristianas, la otra con el eco de palabras marxistas. Nosotros no somos enemigos de las masas trabajadoras sometidas a la inmoral ración de opio religioso y político que suministran respectivamente el Vaticano y el Kremlin a través de sus acólitos. En cambio, si mantenemos una lucha a fondo contra ambas burocracias conscientemente hostiles a la emancipación de la clase trabajadora, la que implantará el socialismo en el mundo, iniciando una franca era de progreso en la humanidad.

Se habla de "libertad", de "democracia", de "valores humanos", del "libre derecho de los pueblos", de "la lucha para abatir la injusticia", del "orden y la paz futuros", de "la moral cristiana que regirá en el mundo". ¿Cuál es el valor auténtico de estas palabras, que hechos las respaldan? La palabra que el hecho no comprueba es dicha por fariseo. Exhibamos los hechos desnudos cuya monstruosidad tratan de cubrir los interesados con atrayentes consignas camaleónicas, de vida tan efímera como los sombreros de moda de las mujeres. Los imperialismos aliados hablan de libertad, pero niegan drásticamente a los pueblos que dominan. La democrácia, de la noche a la mañana es simbolizada en un enemigo ocasional de un dictador fascista como en unos de sus íntimos colaboradores. Los valores humanos los atribuyó la burguesía internacional a Hitler, cuando vociferaba contra el comunismo, y ahora a Stalin, despues que éste ha asesinado por millares a los bolcheviques; sin embargo, nadie ignora que la humanidad ha progresado por las revoluciones y que ninguna la beneficiará más que la proletaria internacionalista. El libre derecho de los pueblos lo entienden los imperialismos internacionales conquistando la hegemonía para usar y abusar de las fuerzas represivas en contra de los dominados. El orden y la paz futuros pretenden establecerlos, nada menos que los defensores del capitalismo a capa y espada, es decir, quienes tratan de salvar a un régimen económico caduco, degenerado, que en 25 años, debido a sus inherentes contradicciones, ha desencadenado dos guerras, las más mortíferas en la historia de la humanidad, régimen que en caso de subsistir seguirá incubando guerras cada vez mas repetidas y terribles. La moral cristiana que regirá el mundo no es algo que está por venir, eso es lo existe ahora. El Papa, hace pocos meses declaró en "L'Oservatore Romano" que el Estado ideal es el de Franco. ¡Buen ejemplo ha dado su Santidad el Papa para conocer por anticipado el modelo que señala a seguir en los paises que ahora luchan por el triunfo del "cristianismo" en el mundo!

El Pío XII, en medio de este panorama, indudablemente adquiere importancia de "vedette" insuperable. Juega un rol estelar en la escena contemporánea. Sin su intervención, el final de esta farsa trágica podría tener un desenlace que no consta en el libreto elaborado colectivamente con las aportaciones minuciosas de los capitalistas-imperialistas fascistas y democráticos; -de los parásitos burocráticos-religiosos y políticos-, de los danzantes y comparsas -oportunistas de toda laya, aventureros sin escrúpulos, bufones, payasos y lisiados. La salud, la vida y la suerte del Papa, tienen valor incalculable para la sociedad burguesa. ¿Como podrían prescindir los imperialismos vencedores de la bendición papal para la paz? ¿Quien mejor que el PíoXII para predicar a la clase trabajadora del mundo la sumisión y la resignación ante los designios del capitalismo, afirmando que nada ocurre en el universo sin la omnipotente y misericordiosa voluntad voluntad de Dios? ¿Quien mas autorizado para intentar aterrorizar a las masas populares, profetizando la destrucción del mundo, por la aparición del Anticristo que será, siguiendo la costumbre, el mas destacado dirigente revolucionario?.