Contra la Corriente, n.º 9, noviembre de 1943 (págs. 30-31). PDF del número completo

En homenaje a la gloriosa Revolución de Octubre, reproducimos a continuación los discursos pronunciados por Trotsky y Lenin, los dos jefes mas autorizados de la primera revolución proletaria triunfante, el 7 de Noviembre de 1917, en el Soviet de Petrogrado. Al final insertamos la Resolución tomada por dicho Soviet en la misma fecha.

En nombre del Comité Militar Revolucionario declaro: El Gobierno provisional no existe. Los ministros han sido detenidos; los que no, lo serán dentro de algunas horas o de algunos días. La guarnición revolucionaria, que está a la disposición del Comité Militar Revolucionario, ha disuelto la reunión del pre-parlamento.

Se nos decía que la sublevación de la guarnición, en este momento, iba a provocar una masacre y ahogar la revolución en sangre. Hasta el presente, la sangre no se ha derramado. No conocemos víctima alguna. Y en la historia, no conozco ningún ejemplo de movimiento revolucionario en el que haya tomado parte una cantidad de masas tan considerable y que se haya realizado sin efusión de sangre.

El poder del Gobierno provisional, presidido por Kerénsky, era un cadaver y no esperaba sino ser barrido por la escoba de la historia.

Debemos señalar el heroismo y la abnegación de los soldados y obreros de Petrogrado. Hemos velado aquí toda la noche junto al teléfono, pudiendo observar como los destacamentos de soldados y obreros revolucionarios, cumplían sin ruido su tarea. Los habitantes de la ciudad dormían apaciblemente, sin saber que en el aquel momento un nuevo Poder sustituía al antiguo.

Las estaciones, correos, telegrafos, la Agencia telegráfica de Petrogrado y el Banco de Estado, han sido ocupados.

El Palacio de Invierno no lo ha sido aún pero su suerte va a decidirse en algunos minutos.

El Soviet de Diputados Obreros y Soldados de Petrogrado puede estar orgulloso de los soldados y obreros que lo sostienen, que llevó al combate y condujo a la victoria gloriosa.

Las características de los gobiernos burgueses y semi-burgueses son las de engañar al pueblo. Nosotros, los soviets de delegados soldados, obreros y campesinos, vamos a iniciar una experiencia única en la historia, a fundar un gobierno que no tenga otro objeto que el de satisfacer las necesidades de los soldados, de los obreros y de los campesinos.

El Estado debe transformarse en el instrumento de las masas en su lucha por la liberación de todas las esclavitudes.

El trabajo no puede efectuarse sin la influencia de los Soviets. Los mejores representantes de la ciencia burguesa comprenderán que las condiciones creadas por los Soviets de Delegados Obreros, Soldados y Campesinos son las mejores condiciones para su labor.

Hace falta establecer un control sobre la producción. Los campesinos, los obreros y los soldados deben sentir que el dominio nacional es su propio dominio.

Tal es el principio esencial para el establecimiento del poder.

La institución de un servicio de trabajo obligatorio es una de las tareas primeras del Gobierno Revolucionario.

El camarada Lenin, que está con nosotros, tiene la palabra: