Contra la Corriente, n.º 9, noviembre de 1943 (págs. 14-18). PDF del número completo
Si la guerra es "la continuación de la política por otros medios", segun la formula de Clausewits, que ningun marxista revolucionario debería negar, se deduce que la lucha de clases continúa aun en las condiciones mas desfavorables para la clases oprimidas que pagan todas las consecuencias de la guerra, mientras que las clases dominantes se instalan en los puestos de mando del Ejercito y construyen fortunas sobre la miseria acrecentada de las masas. Este es un punto que no hay que olvidar si se quiere comprender y analizar correctamente una situación engendrada por la guera. Partiendo de ahí, la situación de Francia o de no importa que otro pais de la Europa ocupada se aclara instantaneamente. El enemigo está siempre "en nuestro propio pais" pero, en el caso de Francia, el enemigo de los trabajadores franceses -la burguesía nacional- ha pedido auxilio al enemigo mas encarnizado de la clase obrera del mundo entero, al nazismo. En efecto, la política nacional se ha transformado desde hace tiempo en un simple engranage de la politica mundial a la que no se puede tocar sin afectar el conjunto de la máquina, por eso en nuestros dias todo conflicto tiede enseguida a transformarse en una guerra mundial, pues no se trata ya como en los siglos pasados de guerras por la conquista de territorios, de colonias, de sus mercados y de sus materias primas. La guerra de 1914 era todavia una guerra por la repartición de los mercados mundiales pero tambien era ya una guerra por el control exclusivo de ciertas materias primas como el caucho y el petroleo. La guerra de 1939 es completamente diferente, pues la precedente facilitando la industrialización de los paises coloniales y semi-coloniales ha restringido el mercado mundial en considerables proporciones, trayendo despues de una prosperidad pasagera (1923-1929), una crisis que duraba aun al comienzo de las hostilidades y que habria tomado proporciones mucho mas catastroficas que las que se le han conocido si Alemania, en lugar de producir casi exclusivamente para la guerra que preparaba, hubiese lanzado su producción sobre el mercado mundial. El mercado era demasiado restringido en consideración con el desenvolvimiento considerable de los medios de producción durante los años anteriores, pues no habia mas lugar para la concurrencia que los grandes monopolios haciendose entre ellos, y el acuerdo entre estos monopolios se hacia cada vez mas dificil. Los competidores -aliados de ayer- debian ser eliminados para dejar lugar a un productor unico, dominando el mercado mundial y sometiendo a su ley a sus competidores vencidos. No se trata, pues, del reparto del mundo como en 1914 sino de su dominación, de su control exclusivo por un sólo productor. Hitler se habia propuesto este fin y, puede decirse desde ahora que ha fracasado. Quedan en linea como candidatos a la dominación del mundo, los Estados Unidos, Inglaterra y Stalin. El primero, teniendo ya una ventaja considerable sobre sus rivales, gracias a su mejor organización industrial, a su entrada tardía en la guerra y a las reservas fabulosas que esta situación le ha permitido acumular, reservas que le dan una libertad mas amplia que a sus competidores frente a los trabajadores que oprime.
Se sabe que la guerra exterior no se hace posible sino a resultas de una grave derrota de las clases oprimidas en su lucha liberadora. La burguesía habiendo sometido provisionalmente al proletariado en escala mundial, puede permitirse el lujo de buscar por las armas una salida a las rivalidades que la desgarran. Una guerra imperialista seria en efecto inconcebible si, sobre un punto importante del globo el proletariado se hubiese sublevado contra sus opresores. España nos ha dado un ejemplo sorprendente. Ni Hitler ni Chamberlain podian provocar el conflicto en presencia del proletariado español sublevado en una gran parte del pais; igualmente que Blum demasiado ocupado en traicionar las huelgas de junio del 1936. En primer termino era necesario liquidar la revolución española por todos los medios. Una vez aplastada esta, gracias a la complicidad activa y pasiva de las burguesias del mundo entero y del stalinismo (causa de un reflujo momentáneo del movimiento obrero mundial) los imperialistas han aprovechado la ocasión para emprender su sangriento arreglo de cuentas.
Pero en Francia la burguesía estaba profundamente dividida. Sectores muy importantes de la alta finanza y de la industria, veian en Hitler un guia y un libertador mas bien que un enemigo, pues el habia sabido reducir a la impotencia la clase obrera alemana, aparentamente la mejor organizada y la mas apta para instaurar el poder del proletariado. Para estos grupos, el enemigo inmediato estaba en Francia; era la clase obrera mientras que las otrs fracciones de la burguesía estimaban que el proletariado frances estaba reducido ala impotencia y que habia llegado el momento de abatir, de acuerdo con las burguesias anglo-sajonas a quien las unia la naturaleza misma de sus intereses, al rival aleman, a quien las conquistas de los dos ultimos años anteriores habian hecho temible. Los primeros estaban representados directamente en el Estado Mayor y en el Consejo de Guerra por Pétain y un grupo importante de oficiales superiores reaccionarios y pro-fascistas, mientras que los segundos se expresaban sobre todo por la voz del partido radical todo poderoso en el gobierno y en las camaras. Conocemos el resultado de esta división: La derrota del Ejercito frances y la ocupación, de la cual el Estado Mayor es ampliamente responsable, a la vez por su inepcia y su adoración por Hitler.
El general de Gaulle expresando la voluntad de lucha de la burguesía anglófila parece haber logrado reunir en torno suyo todas las capas de la población francesa que se oponian al hitlerismo en una "unión sagrada" donde se querria hacer entrar a los obreros revolucionarios. La lucha de clases, el derrotismo revolucionario, el internacionalismo proletario ya no cuadran, repiten a cual mas curas y stalinistas. Se trata de liberar la patria, del invasor que la oprime salvajemente, despues "ya veremos". Siempre de alguna cosa que no es la revolución socialista. Ayer, en España, la revolución debia ser precedida de la victoria sobre Franco, hoy, se trata de arrojar a Hitler antes de empezar la revolución socialista. Pero ayer hemos visto triunfar a Franco y la revolución remitida a las calendas griegas, y si hoy se escuchan las sirenas clerical-stalinistas nos exponemos a ver a Europa ocupada por los ejercitos anglo-americanos, que amenazaran de muerte a la revolución socialista antes que esta se encuentre en estado de resistir.
La clase obrera no tiene nada que hacer con la unión sagrada. El enemigo está y sigue en dentro de nuestro propio pais. Es la burguesía francesa reforzada por el aparato de represión del hitlerismo del que los burgueses gaullistas al igual que los colaboracionistas se aprovechan para explotar mas salvagemente que nunca a la clase obrera, hoy impotente. Sus convicciones gaullistas no les restan nada de su caracter de clase dominante. El cebo de la unión sagrada no encubre mas que una opresión agrvada de la clase obrera, encadenada a sus amos por esta misma quimera. Sin embargo esto no significa en forma alguna, que la clase obrera deba continuar pasiva ante los sucesos, en espera de la hora H de su liberación. Todo lo contrario; la clase obrera soporta doblemente el peso de la opresión de clase multiplicada por la ocupación alemana, y está mas que ninguna otra interesada en la liberación del territorio. Si la burguesía, incluso la gaullista, se acomoda a la ocupación de la cual saca beneficios materiales substanciosos, a costa de los trabajadores, no ocurre lo mismo para estos ultimos, sobre todo para los proletarios, que han pagado ya a la guerra un tributo aplastante: un millon doscientos mil prisioneros, obreros y campesinos en su enorme mayoría, centenas de miles de deportados a Alemania, un hambre sin precedente, que no corrige ningún mercado negro, inaccesible a las familias obreras, sin hablar de una feroz represión, la cual es casi exclusivamente a costa de ellos. Pero unirse al enemigo de clase para rechazar al enemigo exterior, aliado de la burguesía francesa, en el terreno de lucha de clases, seria una componenda engañosa, porque ayudaría al opresor burgués a restablecer y consolidar su poder.
Nuestro partido francés no debe perder de vista ni un sólo instante que es un partido de la clase obrera y que su papel es el de guiarla por el camino de la revolución socialista. Concretamente, el papel de nuestro partido frances debe ser, en la etapa actual, el de educar y conducir la clase obrera, disipando en primer lugar el espejismo de la unión sagrada, cuya naturaleza engañosa debe ser revelada a cada ocasión destruir las mentiras stalinistas, llevar los trabajadores a la lucha contra la burguesía francesa y sus aliados de clase, fascistas y "democráticos". En el marco de la fábrica, nuestros camaradas deben ser los primeros en formular las reivindicaciones inmediatas y las consignas correspondientes a cada situación. Una reivindicación satisfecha bajo la presión de la fábrica entera, una huelga ganada, uniran a los obreros los unos a los otros, mejor que podria hacerlo ningún razonamiento, por justo que fuese, y es a partir de ahí cuando los camaradas, que han conducido el movimiento estaran seguros del auditorio de sus compañeros. Una fábrica unida en torno de camaradas revolucionarios conscientes y decididos, vale mil vecez mas que el atentado mejor realizado, aunqué en él hubiese muerto centenares de soldados alemanes. Dicho sea de paso, los atentados, que se multiplican en Francia hasta alcanzar la cadencia de uno por dia, mas o menos, ademas de dar un resultado irrisorio de acuerdo con la represión que arrastran, son, en la mayor parte, casos de verdaderos crímenes contra la revolución socialista, pues ellos alcanzan indistintamente a soldados que preferirian volver lo antes posible a la vida civil, que morir por Hitler, a oficiales que pertenecen a la burguesía o al partido nazi, a miembros de las Secciones de Asalto o de la Gestapo que son en efecto bestias malhechoras, buenas para abatirlas como perros rabiosos. Los atentados muestran claramente la poca confianza de sus autores e inspiradores, en la voluntad y el papel revolucionario de la clase obrera, y el espíritu de aventura que esta pérdida de confianza ha prâducido en ellos. ¿Como podran convencer los revolucionarios alemanes a los obreros movilizados de la solidaridad que los une efectivamente sobre el terreno de la lucha de clase, a sus camaradas frances, despues de estos atentados? Hará falta vencer los rencores que estos actos habran acumulado inutilmente, mientras que una propaganda tendente a acercar los trabajadores y los soldados alemanes habría facilitado la tarea de los revolucionarios alemanes, que por la vía de la reciprocidad, sería todo beneficio para la revolución francesa en marcha.
Las organizaciones francesa de resistencia, sean ellas stalinistas o gaullistas, socialistas o catolicas, no han sobrepasado el estadio del patriotismo que mina la solidaridad profunda entr los trbajadores franceses y alemanes contra la burguesías nacionales. Ningun espíritu revolucionario les anima, dado que toda la lucha está subordinada a las necesidades militares de los aliados "democráticos", para quienes la lucha de clases y el internacionalismo proletario, son para ellos, por definición, armas mas temibles que las de los nazis. Tal como es llevada actualmente la lucha por la liberación nacional, grava, con pesada hipoteca las futuras relaciones entre los explotados de ambos lados del Rhin, exacerbando, en unos y otros, los odios nacionales suscitados por el enemigo de clase en su exclusivo provecho. Ciertamente, la exasperación de los odios nacionales es inevitable en un período como el que atravesamos, pero el deber de los revolucionarios, reside en desenmascarar las caracteristicas burguesas del nacionalismo y oponerle el internacionalismo proletario, señalando en toda ocasión, la estrecha solidaridad de clase que une a los explotados por encima de las fronteras. La liberación nacional pasa hoy dia por el camino de la lucha de clases. Ninguna ayuda puede esperarse de los Ejercitos aliados. Para los imperialistas anglo-sajones, la liberación de Francia significa la instauración de un regimen burgués al servicio de Wall-Street y de la City, así como la encubierta colonización del país. Para el stalinismo esto significa lo mismo, puesto que querría ver a Europa dominada por un régimen burocrático como el de la U.R.R.S. y docil a sus indicaciones.
La crisis que acaba de iniciarse en el seno del comité de Argel y que ha llevado a la sustitución de Giraud y de los suyos por socialistas, indica una radicalización muy profunda de las masas francesa, que impotentes pera expresarse directamente a causa de la represión que sufren, se manifiestan a traves de los múltiples interpretes que le son impuestos, y que soportan por no poder expresarse directamente. Es cierto, que por "liberación nacional" los trbajadores entienden el fín de la explotación capitalista. Esto será evidente cuando las masas intenten de instaurar los promeros organos de poder proletario, que surgiran, a mas tardar, cuando los nazis sean obligados a evacuar el territorio francés. Al mismo tiempo la crisis del comité de Argel manifiesta la lucha sorda que se libra en el campo imperialista aliado por el control de Francia. Se sabe que la burguesía americana apoyaba a Giraud con todas sus fuerzas a causa de su posición ultra-reaccionaria, vecina de la de Pétain, la que permitiría una entente con Vichy, en el momento del desembarco de las tropas aliadas en Francia, entente rechazada por las masas francesas. Finalmente, esta crisis señala, el abandono de las masas francesas de la democrácia burguesa que, representada por Giraud ultra-reaccionario y pro-fascista, o representada por los americanos que la apoyan, no puede inspirar mas que una desconfianza definitiva. De esto, no se deduce forzosamente que las masas francesas consideren a de Gaulle y los suyos como los campeones de su liberación, pero les ha prometido --muy condicionadamente por otra parte-- la vuelta a las libertades democráticas que tienen para los trabajadores franceses un sentido completamente difernte que para de Gaulle. En cuanto a las "circunstancias favorables", de las que de Gaulle hace depender esa democracia, las masas estan hoy dia demasiado apremiadas para acordarse mañana. En fin, los sucesos de Syria van a disipar las ultimas ilusiones que los trabajadores pudieran alimentar sobre las intenciones de los gaullistas referente a la democracia y a la libertad y, acentuar todavía mas la radicalización de las masas.
La sola solución revolucionaria del problema de la liberación nacional, consiste en la unión cada vez mas estrecha de la clase obrera, llevando la lucha sobre un terreno de clase que no comporte ninguna alianza con el enemigo. Los obreros francese en los cuales la experiencia revolucionaria de 1936 está todavía muy fresca no podían dejar de sentirlo al menos obscuramente. La prueba está en el movimieto espontáneo de resistencia de la clase obrera francesa, contra el "reclutamiento del trabajo", el "relevo de prisioneros" y otros eufemismos que no esconden mas que una sola realidad, la deportación a Alemania de los trabajadores francese cuya sorda hostilidad contra los criados de Vichy inquietaba alos nazis. Esta deportación responde, para ellos, a una doble necesidad. Precisan, de una parte, reemplazar en las fábricas del Reich, los trbajadores alemanes enviados al frente, y de otra parte, trata de dividir clase obrera francesa levantando los prisioneros de guerra contra los trabajadores francese que no quieran "relevarlos". En fin, se trata de deportar en principio los elementos mas combativos (los jovenes) de la clase obrera, para decapitar la resistencia proletaria. La lucha en Francia ha alcanzado proporcionas de verdadera guerra civil larvada y subterránea, pero esta guerra civil, en lugar de situarse en su verdadero terreno de clase es desviada de su objetivo por los gaullistas y stalinistas que de las guerrillas hacen una fuerza de apoyo para los ejercitos aliados en lugar de hacer de ellos el ebrión de un Ejercito de clase del futuro Ejercito rojo. Se puede a justo título preguntarse que habría pasado si este movimiento espontáneo de las masas francesas hubiese tenido una dirección marxista revolucionaria. Está fuera de dudas que la combatividad del proletariado habría acrecido considerablemente, y adquirido tales formas, que no se podría hablar mas verbalmente, como "se hace ahora", de lucha defensiva. El proletariado habría pasado forzosamente al ataque y con una tactica revolucionaria, habría conquistado de paso la simpatía de numerosos soldados alemanes a los que diez años de represión nazi no han logrado hacer olvidar las experiencias revolucionarias anteriores, acelerando así el proceso de descomposición del Ejercito aleman. No es por casualidad que algunas tentativas que han sido realizadas en Francia, de dirigirse a las tropas de ocupación han sido perseguidas con mayor y mas implacable rigor que la propaganda gaullista o stalinista1. Para los nazis este era y sigue siendo el mayor peligro, lo saben perfectamente. Pero esta forma de lucha no podría convenir ni a gaullistas ni a stalinistas, que tienen ambos necesidad, por las mismas razones de una clase obrera dominada por la burguesía, y encadenada a ella por la unión sagrada. Nuestros camaradas francese no pueden olvidar esta forma de lucha si quieren realizar una verdadera obra revolucionaria: reanudar los lazos del internacionalismo proletario que el stalinismo a roto y preparar la revolución socialista.
En resumen, la lucha por la liberación nacional debe ser concebida a la doble luz, de la lucha de clases y del internacionalismo proletario. La forma que le han dado los gaullistas y los stalinistas no es sinó oportunismo y traición a los intereses de la clase obrera, y de la revolución socialista. Nuestros camaradas franceses tienen el deber de realizar todos los esfurzos para plantear de nuevo esta lucha en su verdadero terreno, pues solo la revolución socialista acarreará, verdaderamente, la liberación nacional. Bajo cualquier otra forma esta no significa mas que la tutela de los trabajadores por una de los dos rivales anglo-sajones o la dominación de la G.P.U.
Noviembre 1943
Las tres tentativas de este genero, que se conocen, parecen haber sido emprendidas por elementos aislados. En los tres casos los autores materiales de esta propaganda (se trataba de proclamas en aleman) han sido fusilados inmediatamente, mientras que por lo contrario en numerosos casos los propagandistas gaullistas y stalinistas han tenido la gracia de la vida. ↩