Contra la Corriente, n.º 10, diciembre de 1943 (págs. 17-18). PDF del número completo

Recientemente se ha celebrado en México un acto en el cual uno de los lectores oficiales del Partido Comunista Español -muy mal lector por cierto- dió una Conferencia en contestación a la Junta de Liberación Española, ultimamente constituida en la Ciudad de los Palacios por un grupo de amigos deseosos de que hagan las paces dos "enemigos". El primer objetivo de la Junta de Liberación se ha logrado plenamente: don Inda y don Diego han vuelto a ser amigos. Visiblemente emocionados se han abrazado en medio del aplauso caluroso de los amigos de ambos encargados de que entre prohombres tan ilustres reinase nuevamente la paz y la amistad. Olvidando pequeñas querellas el representante de lo más torpe, indeciso, reaccionario débil del republicanismo español ha sellado su amistad con un sector del socialismo también español. Ya aunque no pase de aquí la labor de la Junta de liberación, es bastante lo alcanzado: el tener ayuntadas en la Junta a estas dos gloriosas figuras....

Pero lo curioso del caso es que los stalinistas, con ese "olfato" político que les es característico, han tomado en serio eso de la Junta de Liberación, y por haber sido excluidos de ella, organizaron inmediatamente la Conferencia de la que hablabamos más arriba y en ella el mediocre Mije, portavoz de la mediocridad colectiva de su Partido, ha implorado a los señores de la Junta que los admitan. Pero dando una de cal y otra de arena, Mije, entre amenazas y carantoñas, critica algunas veces a don Inda y a don Diego, pero nada dice del otro, del chiquitín don Alvaro, y es que no olvidan que al fin y al cabo Albornoz ha sido un payaso en sus manos y por lo visto no han perdido la esperanza de que lo continúe siendo y realizando payasadas al compás del tambor stalinista. Mije, entre muchas otras cosas peregrinas, aconseja a la Junta que admitan a "más", que entren ellos sobre todo y que no dé por cancelado el pacto, la unión que desde el Frente Popular vienen teniendo, pues hay que sacar a los pros, derribar a Franco, etc., etc., todos juntos. Es decir, Mije cree que sin los de la "Junta" esta tarea no puede realizarse y por eso no se dirige a la clase trabajadora sino a los de la misma. También aconseja a los de la Junta que se haga justicia severa por medio de tribunales con jueces con toga y todo, pues sino el pueblo podría tomarse la justicia por su mano y entonces...(en este temor Mije coincide con el Conde de Romanones). En total, la Conferencia fué una súplica a la "Junta", a los más destacados, que son don Inda, don Diego y don Alvaro. (¿Quien va a tomar en serio a estos tres nombres de sainete?). La representación que ostenta el primero es la de un sector del P.S. español y una mayor representación de la burguesía republicana de "izquierda"; el segundo representa a dos docenas de republicanos arteriosclerósticos, reumáticos y "moderaditos" y el tercero, el terrible don Alvaro no siquiera representa al Sr. Albornoz...Como vemos, los señores que van a conquistar España -no sabemos si con espadas o con [ilegible]- suman una fuerza imponente, arrolladora...

A nadie, a no ser a los Mije y demás satelites, se les ocurre tomar muy en serio al trio de la Junta; pero como los stalinistas barruntan que algo pueden hacer estos señores, se apresuran a ofrecerles sus servicios y con este motivo movilizaron a sus gentes. Pero Prieto, terco, ha contestado a los stalinistas llamándoles, en un acto público, desleales y asesinos por la espalda de obreros socialistas, cuya sangre ha borrado el pacto con los stalinistas. Es terrible cuanto dijo Prieto contra ellos, ¿cuál será la postura de don Alvaro, payasito stalinista y monigote a su servicio, se enfadará y se irá de don Inda o se hará el tonto y el sordo?

Esperamos la contestación de Mije a Prieto. ¿Empezarán a lanzarse puñados de inmundicias uno a otro? Esperemos, esperemos la resolución del "Ce Ce".

¡Qué ingratos los de la flamante Junta, dejar a un lado a los auténticos forjadores de la "Unidad nacional"!

Y a tí, obrero español, honrado y genuinamente antifascista, ¿no te repugna esta mascarada?

Los republicanos, por miedosos e imbéciles, se traicionaron a si mismos en España. Pero la traición del stalinismo fué al pueblo español; ¡como ha traicionado a tantos otros pueblos!. De nuestra guerra han aprendido, por lo visto, mas los republicanos que los stalinistas. Ahora los republicanos quieren poner en práctica estas "enseñanzas" y consideran que de momento no son necesarios los servicios de los "comunistas", aunque estos -como siempre- serviles y estúpidos, se arrastran a cuatro patas ante la puerta, que está cerrada, de la burguesía republicana. ¡Ni para lacayos los quieren ahora a los stalinistas!

Ante este espectáculo grotesco, que mueve a risa y repugna a la vez, el proletariado español no tiene mas camino que la senda de la revolución hacia la que debe dirigirse arrojando como a tratos perjudiciales a sus intereses de clase, a los Mije y Prieto, a todos los lacayos, con corbata y sin ella, de la contrarrevolución burguesa. A medida que el desenlace de la guerra se aproxima surgen por todas partes los Noskes que la burguesía tiene en reserva.

La unidad con la burguesía, sea monarquica o republicana, es una traición al proletariado y este debe despreciar a los que en su nombre tratan de pactar con el enemigo de clase.

Si los republicanos quieren de veras luchar contra Franco, nos alegramos, el proletariado también lo desea, pero no queda aquí limitado su propósito. La clase obrera quiere destruir el franquismo y a su principal y secular enemigo: el capitalismo. Si la burguesía tricolor española pretende que el proletariado le saque las castañas del fuego, para después volverse contra él, a ésto no está dispuesta la clase trabajadora, aunque en su seno haya traidores que pretenden desviarla de sus derroteros justos y por los que unicamente alcanzará su emancipación.

Antifascistas españoles: Hay que derribar a Franco y el sistema económico que posibilita la existencia de tantos Francos aparecidos en estos últimos años. Hay que destruir a los verdugos de los pueblos, pero para que esta desaparición sea eficaz, estable, hay que arrasar también a los regímenes políticos y económicos sobre los que se asientan. El porvenir de España pertenece al proletariado español, que luchará, con toda la experiencia política adquirida, por el socialismo.

México, Diciembre 1943.