Contra la Corriente, n.º 10, diciembre de 1943 (págs. 6-7). PDF del número completo
En las últimas semanas, la tendencia del Gobierno y las clases dirigentes estadounidenses a sostener el franquismo, se ha destacado con toda claridad. Solo quienes, por los intereses de su posición reformista, son incapaces de secundar sin reservas al proletariado, se niegan a ver en el imperialismo anglo-sajón el principal enemigo exterior de la lucha contra Franco, y siguen mendigándole apoyo e induciendo a error a las masas españolas. Pero las noticias dadas por la prensa diaria, incluso después de haber pasado por el tamiz de la censura, son explícitas hasta la saciedad. ¿El imperialismo yanki busca una fórmula que le permita dar a la publicidad un compromiso de sostén a Franco? Es preciso ser un perfecto enemigo de la revolución, para negarlo.
Estando Roosevelt de vuelta de Teherán, la prensa habló de una entrevista entre él y el "Generalisimo". La noticia fué negada primero por Cordel Hull y después por el propio cabeza del imperialismo yanki. Pero ¿quién se atreverá a creer que Roosevelt y Hull dicen siempre la verdad? La forma misma de las negativas, alentaba a no creer en ellas. Si negaba el hecho material de la entrevista, no se negaba el significado de alianza entre el imperialismo del dólar y el pseudo imperialismo de la cruz y los fusiles de la guardia civil, que el encuentro hubiera significado. ¿Cómo negar eso cuando Roosevelt ha prestado todo su apoyo a Franco desde que éste es personaje y sigue dandole las mayores facilidades para aplastar a las masas españolas y pasar sano y salvo de la tutela de Berlín a la de Washington? La maniobra está en perfecto acuerdo con los planes yanki-británicos para Europa en general: quintar a Hitler la jefatura de la contrarevolución burguesa dando a las clases poseyentes la seguridad de que Londres-Washington vale tanto como Berlin en materia antosocialista, y, predicando con el ejemplo, aliarse a los elementos mas reaccionarios que permita la situación en cada país.
Después, ha habido otros comunicados de prensa que admiten, si no la idea de la entrevista Roosvelt-Franco, si la idea de una entrevista entre diferentes personajes o arreglo que aproxime la amistad franco-roosveltiana a una alianza pública y confesa. Primero vino la noticia de una amnistía general; después, en "Últimas Noticias", otro cable dando cuenta de la disolución de las milicias de Falange, y finalmente, en el último momento el discurso de Arrese (secretario de Falange) y la información del periodista Henry J. Taylor. En los dos últimos se refunde perfectamente el todo.
Tras de reconocer que el stalinismo gobernante en la Unión Soviética ha traicionado al comunismo, lo que vale más de un millón de afirmaciones nuestras, el secretario falangista previene a sus huestes que será necesario cambiar de amo. "La Falange -ha dicho- no aspira a la dictadura ni un partido político. Pretende implantar un sistema fundando sus instituciones en el reconocimiento de la personalidad y la libertad del hombre". ¡A qué nos resulta tan demócrata como Churchill y Roosevelt o como cuantos stalinianos y socialistas! Y el falangista pide que se revisen ciertas instituciones, que se admitan en la guerra "críticas razonadas", que se de fin al periodo de represión y que se llegue de una vez a consumar de verdad la unidad nacional. En una palabra, Falange está robando su programa a la unidad nacional stalinista, la misma de Prieto-Barrio aunque sin los stalinistas. Eso, cuando menos, contribuirá a apartar a los trabajadores del bonapartismo stalinista y del asqueroso reformismo socialista.
Por su parte, el periodista Taylor proclama a Franco el primer monarquico, le atribuye la fidelidad inquebrantable del generalato, y asegurando que no hay temor de que el pueblo derroque a Franco, promete que "la proxima revolución en España se reducirá a quitarle a Falange española parte de su ascendencia y a darle al país alguna forma de regimen parlamentario". Su información corresponde perfectamente con el discurso de Arrese, y no por casualidad. Se está preparando a la opinión pública mundial para recibir como un triunfo "democrático" el casamiento oficial del imperialismo yanki con el régimen de terror franco-falangista. Aun el proyecto de restablecimiento de la monarquía, entrevisto secretamente por todos los emigrados oportunistas como "un mal menor", es considerado en Washington-Londres como una amalgama con el régimen actual. La Falange no desaparecería sino que se reduciría su ascendencia y se daría al país "alguna forma de régimen parlamentario". Honradamente dicho: Falange cambiaría de nombre, se fingiría cualquier asamblea nacional y la contrarrevolución seguiría aplastando a las masas protegida por Washington y Londres. El hecho de que el secretario de Falange admita la necesidad de adaptar la dictadura a las hipocritas formas [ilegible] que lo proponga publicamente a Franco, es la mas irrecusable denuncia del caracter contrarrevolucionario de la política anglo-sajona.
De regreso de su entrevista con Stalin, Roosevelt estrecha su alianza secreta con Franco y Falange. Mientras tanto, nuestros "socialistas" y nuestros stalinistas siguen doblando el espinazo ante las "democracias"... mientras nuestros anarquistas dicen una vez si y otra no, al paso que deshojan la margarita de su incapacidad congénita, dejando actuar al mismo tiempo a los otros dos.
Las masas españolas deben saber a que atenerse. En combinación con Franco, Falange y el hijo degenerado de Alfonso XIII, Estados Unidos e Inglaterra les deparan la prolongación de la esclavitud. En la lucha contra el régimen de terror que las agobia, solo deben confiar en su acción revolucionaria y en organizaciones que, como la Sección española de la IV Internacional, combaten irreductiblemente tanto contra el fascismo como contra los imperialismos falsamente democráticos y contra quienes en el campo obrero español hacen su juego en lugar de llamar a las masas a desplegar su actividad con todas consecuencias. En una palabra, solo quienes de antemano se proponen por objetivo la toma del poder político por el proletariado español son realmente antifascistas y amigos de las masas.
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"Si quieres abreviar la etapa de guerras imperialistas, prepara la guerra civil. Si quieres defenderte, clase obrera, si quieres impedir a tus enemigos descuartizarte, y pisotearte, si quieres hacer la guerra a la guerra enn hechos y no solo en palabras, comprénde que nuestra generación debe contar con un largo período de guerras imperialistas; que en la balanza de la historia el proletariado debe echar todo lo que tiene; que el desarrollo social está suficientemente maduro en los principales países para que podamos comenzar desde hoy la propaganda de esta idea : trasformar la guerra imperialista en guerra civil".