Contra la Corriente, n.º 10, diciembre de 1943 (págs. 24-27). PDF del número completo
En la Europa sitiada, Francia es, seguramente, uno de los paises donde la situación permanece mas turbia, pese a la apariencia de legalidad. Tras de un período de postración, que ha seguido al armisticio de 1940, las masas francesas han reaccionado rapidamente, timidamente al principio para tantear el terreno en cierta manera, despues con una audacia creciente. Huelgas parciales se han declarado desde el fin de 1940 en varios lugares del territorio, en general con resultado negativo. Estas huelgas eran tanto mas significativas cuanto que eran espontaneas: ninguna organización política o sindical funcionaba entonces. Los stalinistas buscaban entenderse con los nazis a la sombra del pacto germano-sovietico, y las otras organizaciones, dispersadas por la poda sombría que habían hecho en ellas la guerra y el exodo ante la invasión, trataban de reagruparse en la ilegalidad mas extricta. Los gaullistas estaban todavia sin contacto con las masas que el hambre y la represión no habían todavia sacudido de su torpor. El pueblo, ciertamente, sabía que un movimiento de resistencia se organizaba en Londres, pero estimaba que este movimiento se colocaba exclusivamente sobre el terreno militar, y la presencia, a su cabeza, de un general, inspiraba una instintiva desconfianza a los trabajadores franceses, tradicionalmente antimilitaristas. Es dentro de esta admosfera que surgieron los primeros atentados (principios de 1941), verdaderos actos de desesperación ante una situación aparentemente sin salida.
Fué necesario que la guerra germano-sovietica viniera a cambiar la orientación de Moscú para que los stalinistas pusieran a la disposición de la esqueletica organización gaullista los contactos que ellos mantenian con la clase obrera por medio de un aparato ilegal organizado desde el comienzo de la guerra y funcionando gracias a recursos considerables. Entre tanto, la feroz reacción de Vichy había obrado, acentuando la radicalización de las masas obreras y de la pequeña burguesía urbana, completamente diezmada por las medidas económicas y politicas que Vichy tomó bajo la inspiración hitlerista.
Notemos de paso que toda la política interior de Vichy ha consistido durante los dos últimos años de la ocupación, en crear una fosa entre la ciudad y el campo, favoreciendo este último a costa de las poblaciones urbanas reducidas a una miseria creciente. El campesinado frances propietario despues de la revolución de 1789 de la tierra que trabajaba, representa, excepto algunas regiones de grandes propietarios, el elemento mas reaccionario de la población, siempre hostil a toda reforma progresiva en la cual el veía un atentado a sus intereses. Veremos mas lejos que la logica de los acontecimientos lo ha opuesto a Vichy poco a poco y acercado a los trabajadores urbanos.
Toda la propaganda gaullista era entonces calificada de "comunista" por las gentes de Vichy, que buscaban descalificarla a los ojos de la fracción de la burguesía hostil a la colaboración. La resistencia de los trabajadores rusos y sus victorias en el invierno de 1941-1942 añadidas a esta confusión intencionada, facilitó por el contrario, la tarea de los agitadores stalinistas y gaullistas, quienes, unidos y colocandose unos y otros sobre el único terreno patriotico mantenian y mantienen aún la confusión de tal forma que es necesario a menudo un ojo experto para distinguir lo que es de de Gaulle de lo que pertenece a Stalin. La represión siguió paso a paso el acrecentimiento de la agitación, y, al mismo tiempo la acentuó. Mientras tanto las perdidas del Ejercito aleman en la U.R.S.S. iban a obligar a los nazis a hacer un llamamiento creciente a la mano de obra francesa para reemplazar los vacios abiertos en las fábricas alemanas por la movilización. Oficinas de colocación alemanas funcionaban en Francia desde octubre 1940, pero su rendimiento era irrisorio. A pesar del paro y de la miseria crecientes, los tabajadores no se dejaban tentar por las promesas engatusadoras de los hitleristas y de sus complices franceses; y los ingénuos que se habían dejado coger traian de Alemania informes tan malos que el reclutamiento de trabajadores franceses seguía constantemente una curva descendente. En estas condiciones, y vista la urgente necesidad de mano de obra para las fábricas del Reich se invento el "relevo de prisioneros": por dos trabajadores idos libremente a Alemania regresaba un prisionero. Esta proporción no fué observada jamás y los pocos prisioneros que regresaron a título de relevo no eran mas que enfermos y heridos tan graves que llegavan justo a tiempo para morir en los hospitales franceses. Los otros se quedaban a trabajar en Alemania o a podrirse en los "stalags", campos de concentración para prisioneros de gerra. Bien que el contingente de trabajadores fijado por los nazis no pudo ser jamás alcanzado ni de lejos, este engaño tuvo al principio algún exito, pero los primeros retornos de prisioneros redujeron pronto a nada el debil entusiasmo que las promesas alemanas habían suscitado. Fué entonces la ley de "trabajo obligatorio": El gobierno de Vichy se arrogaba el derecho de obligar a todo individuo util al trabajo "alli, donde las circunstancias lo requiriesen", es decir, en Alemania, cual las masas lo comprendieron en seguida. Esta "movilización del trabajo" provocó pronto una protesta general de los trabajadores de tal amplitud que sorprendió a las gentes de Vichy y a los mismos nazis. Huelgas, abarcando a veces miles de obreros, estallaron por todo el territorio a la menor amenaza de envio de trabajadores a Alemania. Choques sangrientos se produjeron entre los huelguistas y la policia. Las familias de los "movilizados" se tumbaron sobre los railes impidiendo salir los trenes, soltando los vagones; los "reclutados" huyeron de las ciudades hacia el campo. El primer resultado que obtuvieron los alemanes con la "movilización del trabajo" fué, la multiplicación de las pocas guerrillas que existían entonces, así como un súbito y considerable acrecimiento del sabotaje y de los atentados, que alcanzaron, algunos meses despues de la aplicación de esta ley, el ritmo de un atentado o sabotaje diario.
Este éxodo de los trabajadores de la ciudad hacia el campo tuvo a su vez por resultado obligar al gobierno de Vichy a hacer extensiva a los trabajadores agricolas la movilización que, para ellos, había sido hasta entonces letra muerta a fin de no contrariarlos, por ser el campesinado el único sosten del gobierno. Esta deportación de los obreros agricolas, aunqué haya sido muy poco aplicada, ha engendrado una mudanza en el espíritu de los campesinos, sin cuya colaboración, al menos pasiva, la multiplicación de las guerrillas, no habría sido posible, así como su abastecimiento.
Este acrecimiento enorme y súbito de los efectivos de los guerrilleros, saboteadores, y terroristas, ha tenido tambien otro resultado. Las organizaciones de combate que, hasta entonces, staban enteramente entre las manos de los gaulistas y los stalinistas, tienden hoy a desbordarlos. La prueba está en el reciente reacomodo ministerial del Comité de Argel. Los stalinistas, contando en el apoyo de las organizaciones clandestinas de resistencia francesas, reclamaron cuatro carteras: la de Marina para Marty, la de Trabajo para Lucien Midol, la de Información para Flrimond Bonte, y la de Educación y Sanidad reunidas en un solo ministerio, para Etienne Farjon. Es conocido el resultado de estas exigencias: los stalinistas, que tenian un representante en el Comité de Argel (Grenier), ya no tienen ninguno lo cual significa que una lucha encarnizada se libra hoy en los pasillos de Argel, entre gaulistas y stalinistas. El artículo de Thorez en la "Pravda", reclamando para Argel la instauración de una "verdadera democracia", lo demuestra claramente, pues sabemos lo que significa en lenguaje stalinista estas palabras: la ejemonía de Moscú sobre el comité de Argel. Pero de Gaulle y los suyos resisten, porqué ni Churchill ni Roosevelt, sus amos, no pueden admitir un control stalinista en la Francia de mañana que esperan repartirse en Zonas de influencia si cualquiera de ellos no pudiera dominarla por sí sólo.
Por otra parte los imperialistas anglosajones no se limitan a presionar sobre de Gaulle y Giraud; actuán tambien en Vichy. La crisis que acaba de estallar el mes pasado lo indica sin la menor duda. Las agencias y los periódicos neutrales anunciaron que el 13 de Noviembre último, el mariscal pronunciaría un importante discurso y promulgaría un nuevo decreto constitucional. Los periódicos franceses y el mariscal han permanecido mudos, pero los mismos periódicos y agencias neutrales han publicado el 14 de noviembre, el discurso que Petain se proponía pronunciar, y el decreto.
"Nos, mariscal de Francia, jefe del Estado, decretamos en virtud de la Ley constitucional del 10 de julio de 1940: si nos morimos antes de haber podido obtener ratificación por la Nación de una nueva constitución del Estado francés, cuya promulgación, por una o varias leyes, ha sido prevista en los términos de la ley constitucional de Julio de 1940, el poder constituyente mencionado en el artículo 8 de la Ley constitucional del 25 de Febrero de 1875, volverá al Senado y a la Cámara de los diputados deliberando conjuntamente en Asamblea Nacional.
"El presente decreto anula todas las medidas tomadas después del 10 de Julio de 1940, y que reducian la autoridad de la Asamblea Nacional en el ejercicio de sus derechos".
Este decreto muestra en primer término que una crisis excepcionalmente grave ha estallado en el seno del gobierno de Vichy. La crisis tiene su origen, de una parte, en el estado de rebeldía de las masas francesas, que ha tomado tales proporciones que, en un solo día y en un solo sector de Paris, se han operado 1.500 detenciones durante una redada gigantesca. Las autoridades, tanto nazis como vichistas parecen incapaces de dominar el movimiento de resistencia que, por propia confesión, engloba ahora toda la población francesa a excepción de algunos grupos atascados en la colaboración y de las fuerzas de represión, (Legión, S.O.L., y policía e incluso esta última parece dar signos de defección). Es poco mas que una mala voluntad solapada, y a veces una tácita complicidad con los refractarios, pero esta actitud no es menos reveladora de una evolución que aun no ha llegado a su término: el motín.
Además, los medios dirigentes de Vichy que habían descontado una victoria nazi, no pueden dejar de darse cuenta que la partida está perdida, y tratan de acercarse al vencedor probable: de ahí esta promesa de retorno a la legalidad republicana... a la muerte del Mariscal. En fin, es necesario ver también, en el decreto, la influencia de los imperialistas anglo-sajones, para quienes el régimen del Mariscal ofrece muchas más garantías que el Comité de Argel, primero por que está sobre el terreno y controla bien o mal todos los engranajes administrativos de Francia, y les asegura en el momento de la invasión -si ocurre- o de la ocupación angloamericana, la continuidad de una administración autoritária ultrareaccionaria, tanto más dócil a los deseos de los vencedores cuanto que tendrá mas que hacerse perdonar. Vichy ha exhibido sus pruebas mediante el "mantenimiento del orden" mientras que las frases democráticas del Comité de Argel solo inspiran a los vencedores una inquietud creciente, que la fuerte participación socialista en el ministerio actual no disipa. Es posible que los imperialistas quieran provocar una situación de doble poder entre el Comité de Argel y el régimen de Vichy, una rivalidad del mismo género que la que existía al comienzo de este año entre de Gaulle y Giraud, pero infinitamente mas grave, y de la cual se aprovecharían para constituir, como en Italia, un A.M.G.O.T., que, ejerciendo un poder dictatorial, mantendría en funciones las autoridades vichistas.
De todas maneras, el porvenir se anuncia cargado de amenazas para los trabajadores franceses, y su sóla esperanza reside en ellos mismos. Toda la evolución descrita mas arriba parece mostrar que se dan cuenta de ello, y que les será mas agudamente consciente en el periodo próximo. La horrible represión que azota actualmente a Francia (60.000 fusilados desde Junio de 1940) no puede más que empujar a las masas hacia la senda revolucionaria. En estas condiciones, el deber de nuestros camaradas franceses es evidente. En la fábrica deben estar, después de haber adquirido la confianza de sus camaradas de trabajo, a la cabeza del combate, explicando sin cesar lo que parece obscuro, las consignas correspondientes a cada situación concreta. Es solamente así que abrirarán a la clase obrera la perspectiva del poder. Si la policía de Vichy quiere enviarles a Alemania y que toda resistencia colectiva es inutil o imposible en el plano de la fábrica, se reunirán a un grupo de refractarios, y se entregarán, combatiendo, a un trabajo persistente de esclarecimiento politico disipando poco a poco las ilusiones patrioticas de sus camaradas, para hacer de ellos los combatientes de la próxima revolución socialista, los cuadros del futuro Ejército Rojo tanto más preciosos cuanto que abrán adquirido a la vez la experiencia militar y la consciencia política.
Diciembre, 1943.
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"Es propio de los demócratas semi burgueses desdeñar la lucha de clases, soñar con el medio de llegar a eludir esa lucha, buscar siempre la manera de "arreglar" y de conciliar, de redondear los ángulos. A esto se debe el que tales demócratas se nieguen a reconocer todo el periodo histórico que comprende el tránsito del capitalismo al comunismo, o se consagren a la tarea de forjar planes de conciliación de las fuerzas en lucha o a tomar la dirección de ésta en uno de los dos campos".
V.I. Lenin : "La dictadura del proletariado en Rusia".
".... sabíamos antes de la revolución que cuando el capitalismo internacional provoca una guerra en que mueren millones de hombres, esa guerra no puede sino convertirse en una guerra civil".
V.I. Lenin : "Tareas prácticas".