Contra la Corriente, n.º 12, febrero de 1944 (págs. 17-20). PDF del número completo
Comentaristas, políticos y diplomáticos burgueses han tenido materia de cavilaciones en la reforma constitucional recientemente aprobada por el Soviet Supremo de la U.R.S.S. Sus hipótesis y opiniones, emitidas con desorientación confesada, se han limitado a los maquiavélismo y zorrerías habituales entre gente que espera engañarse y robarse mutuamente. Intención de disponer de 16 votos en la conferencia de la paz, maniobra para anexar "voluntariamente" territorios disputados por los aliados: a eso se limita la sagacidad de los interpretadores burgueses de la reforma. Por su parte, los socialistas y algunos centristas no les superan en nada.
La hipótesis de los 16 votos en la conferencia de la paz es disparatada. Lo mas probable es que no haya nunca conferencia de la paz. Y si llega a reunirse será cuando las armas no dejen a los votos otra posibilidad que la de secundarles. ¿Cuando en una conferencia burguesa de paz, los votos han decidido verdaderamente la suerte del mundo? Para la burguesía está se decide por la violencia de los ejércitos; para el proletariado, por la lucha de clases. Ni con 16 votos ni con 116 estará Stalin en condiciones de contrarestar las descisiones de sus aliados imperialistas. La fuerza, la capacidad de penetración y opresión de estos, dimana del potencial de su industria y de su capital financiero. Para contrarestarlos, los votos en las conferencias burguesas son tan útiles como la saliva para apagar un gran incendio. Esto, suponiendo que Stalin tenga la intención no ya de parar, sino de limitar solo la penetración y la opresión imperialista, lo que es de un ilusionismo delirante. Lejos de eso, el principio que guía a Stalin es el reparto de las zonas de represión. Se encuentra frente a sus aliados imperialistas en la misma posición que cualquiera potencia burguesa. El reparto de las zonas de opresión se efectuará por las leyes del potencial económico y militar que rigen las relaciones entre las diferentes burguesías. Habiendo demostrado Stalin convincentemente que en la lucha mundial entre capitalismo y socialismo se coloca de parte del primero, sus aliados imperialistas le concederán de buen grado la extensión de las fronteras rusas, sin pedirle mas que guardar las apariencias de la libre decición. Lo que los aliados pierdan en cuanto a penetración economica directa en los paises bálticos, Polonia o los Balcanes, lo recuperarán con creces en los servicios contrarrevolucionarios que necesitarán de Stalin. Ademas, conducida por la burocracia bonapartista, la propia U.R.S.S. [ilegible] en la posguerra por las potencias imperialistas. Pese a los regateos diplomáticos actuales, en Washington y Londres no han perdido de vista esta perpectiva. Tampoco en Moscu, como veremos despues. En todo caso, cuando se llegue a pedir votos, lo que ellos sancionen estará cumplido de antemano.
Algo mas certera es la hipótesis que atribuye a la reforma constitucional en designio de "federal" a la U.R.S.S. nuevas regiones o paises enteros. Sin embargo esa reforma fue inecesaria para que los paises bálticos, Carelia, Bielo Rusia y Besarabia, decidieran o les obligarán a decidir incorporarse a la U.R.S.S., en 1939 y en 1940. La reforma, sin duda, prevé la repetición del caso, pero está destinada a permitirle adoptar aspectos diferentes. En 1939-1940, el dominio de la burocracia fue seguido de la nacionalización de la industria y la ditribución de la tierra a los campesinos. Practicadas ambas por los métodos antidemocráticos inseparables de la burocracia, en beneficio de las clases pobres fue mínimo o nulo por completo. Pero nadie podrá negar que la burguesía no resultase gravemente perjudicada. La independencia diplomática y militar acordada a las 16 repúblicas soviéticas, si tiene algún significado para los territorios ambicionados por Stalin como nuevas repúblicas federadas, es el de permitir a las clases ricas de conservar su posición priviligiada, su aparato represivo y probablemente su propiedad. Redondeando su evolución degenerativa, Moscú se ha convertido últimamente en adalid de "la propiedad honorablemente adquirida". Desde la radio ha calificado indignadamente de calumnia nazi el atribuirle la intención de sovietizar a Polonia. Por otra parte, la evolución interna de la burocrácia hacia el restablecimiento del capitalismo sobre su propia base, tiene que haberse acelerado durante la guerra. No es exagerado aventurar que entre ella y la propiedad capitalista, la incompatibilidad ha dejado de existir. La introducción en el territorio de la U.R.S.S. de comarcas o paises en los que se respete la propiedad privada, constituiría un elemento de disgregación rapida de la propiedad nacionalizada en el territorio de la revolución de octubre. La burocracia podría ser considerada inmediatamente como una clase, como una clase burguesa, concretamente. Su periodo de adaptación, conocida su diferenciación inmensa de la masa proletaria y campesina, sería relativamente rápido. Teniendo en cuenta solo el aspecto exterior de la reforma, es tambien previsible que la burocrácia realice en los territorios que se incorpore una expropiación que permita a las actuales clases poseyentes conservar, si no el uso y el abuso de la propiedad, si el usufructo, dejandolas en la posición privilegiada que ocupa la burocrácia en la U.R.S.S. Sólo la experiencia puede mostrarnos hasta donde irá la burocrácia, pero lo que no admite duda es que las clases pobres nada pueden esperar de ella, por lo que deben aprestarse a combatirla al grito de revolución social.
Mas que todas las elucubraciones sobre la significación que en política exterior pueda tener la reforma constitucional, importa descubrir su significado interno. Ni siquiera un stalinista se atreverá a creer que el totalitarismo bonapartista burocrático se relaja y está presto a conceder mayor autonomía a las diferentes repúblicas sovieticas. El pueblo seguirá tan esclavizado y miserable como desde que reina en la U.R.S.S. el desenfreno stalinista. Pero no será aventurado creer que las burocracias locales adquieran por la reforma constitucional el derecho legal a intensificar con su propia arbitrariedad la arbitrariedad de la burocracia central. La acumulación continua de privilegios y la omnipotencia que se ha ido arrogando crecientemente la burocracia, es la base de su incompatibilidad con la economía nacionalizada y planificada, así como con el principio de igualdad inseparable del socialismo. La igualdad socialista debe resultar de la economía nacionalizada y planificada. Pero la planificación está regida por la burocracia. Esta, para conservarse como cuerpo y como estrato dictatorial debe permitir a sus propios altos componentes -desde los comisarios hasta los directores de fábrica- una acumulación progresiva de privilegios y de arbitrariedad dictatorial. Ejercidos primitivamente contra el proletariado, se vuelven contra la unidad del plan a medida que se consolidan. Lo arbitrario, por su propia naturaleza, tiende a ser arbitrariedad completa, es decir ley. Ya durante los planes quinquenales, el poder omnimodo de los burocratas o grupos de burocratas creó disrrupciones, obstaculos, y desproporciones en el plan. La propia burocracia ha tenido que señalarlos frecuentemente como responsables y someterlos a la unidad del plan. Sorteando estos escollos, la planificación continuó. Pero es imposible acabar con las arbitrariedades sin disminuir al mínimo posible el poder de la burocracia y sin restablecer la intervención del proletariado en la economía y la democracia en los soviets. Las medidas burocraticas contra la arbitrariedad burocratica, eran paños calientes. Su poder como casta priviligiada ha ido continuamente en aumento. Por consecuencia, tanbien las tendencias centrífugas disrruptoras de la planificación.
No sabemos exactamente hasta que punto se ha acelerado este proceso durante la guerra, pero no admite dudas que ha seguido un ritmo mas vertiginoso que en tiempos de paz. Por otra parte, la diferenciación y la degeneración burocratica ha sido siempre particularmente aguda en el ejercito. Y en él precisamente es donde las condiciones de guerra, añadiendo el despotismo militar al despotismo burocratico, ha debido producir un mayor desarrollo de las tendencias reacionarias en los altos mandos. Nombrando expresamente al ejercito, la reforma constitucional parece acordarles el derecho, la arbitrariedad y los privilegios de que ya gozaban de hecho. Ahora bien, es absolutamente imposible una ruptura de la planificación militar sin otra paralela de la planificación económica. Como premisa o como consecuencia, la una está cerca de la otra. O bien la autonomía militar es una consecuencia de la ruptura silenciosa de la planificación economica, o bien esta se producirá como consecuencia del libre mangoneo acordado a los altos mandos de las diferentes republicas. En cualquier caso, la reforma constitucional solo puede significar el fin de la planificación y la introducción legal a la propiedad privada sobre la base de los grandes grupos de burocratas.
Ello coincide perfectamente con las previsiones de la Oposición de Izquierda rusa, de Trotsky personalmente y de la IV Internacional. El totalitarismo stalinista no puede ser mas que un sistema provisional. Entre la burocracia y la economía planificada impuesta por la revolución de Octubre, existe una incompatibilidad que conduce, de parte de la burocracia, a la liquidación del plan y la reintroducción de la propiedad privada, de parte del plan al derrocamiento de la burocracia por los trabajadores. Incubada y acrecentada esa contradicción durante mas de veinte años solo esperaba una sacudida social de la importancia de la guerra para hacer crisis y resolverse en uno u otro sentido. La burocracia hace lo que puede para resolverla en favor suyo. Pero los obreros debemos poner nuestra esperanza en el otro polo y hacer todo lo posible porque las tradiciones revolucionarias del proletariado sovietico reaccionen y reanuden la marcha hacia el socialismo. Desde Occidente, un vendaval revolucionario ya viene en su auxilio. Solo el tiempo necesario para permitir un triunfo importante y la burocracia stalinista será ahogada en un mar de odio y de desprecio.
La burocracia sovietica muestra tener conciencia de su necesidad de dar paso en la Unión Sovietica al restablecimiento del capitalismo. Para los marxistas es suficientemente seguro el índice de su enorme diferenciación del proletariado y su política exterior, preocupada de asegurarse la alianza del capitalismo. Pero existen elementos aún mas trasparentes y reveladores. El discurso de Browder, dirigente stalinista americano, tan comentado recientemente por la prensa cotidiana, es el mas importante. La promesa de renunciar a la lucha por la revolución social, mas la redución del partido a las proporciones de escuela, son cosas secundarias. Eso le está impuesto al stalinismo en todo el mundo, por su propia incompatibilidad con la revolución socialista. La parte mas demostrativa del discurso es aquella en que Browder trazó todo un plan de desarrollo imperialista para los Estados Unidos en la potsguerra. Los Estados Unidos deben producir mas, mejor, y exportar mayores cantidades de mercancias que nunca. Los Estados Unidos son una potencia civilizadora, necesaria a la salud del mundo, etc... y por lo tanto deben preocuparse de él, como un padre de sus hijos.
Es preferible ser huerfano, dirá enseguida un impaciente. De acuerdo, pero no está ahí lo principal, sino en la significación de esas palabras dichas por un hombre en quien todo el mundo reconoce un altavoz de Stalin. Lo que ha dicho Browder es un llamamiento a la burguesía americana para aconsejarle lo que ella piensa sin necesidad de consejo: que debe apoderarse del mundo y regirlo a su antojo. Pero, pregonado por el socio americano de Stalin, hay que dar a sus palabras un matiz que nadie ha descubierto hasta ahora. Stalin propone así una alianza entre la burocracia soviética y el imperialismo americano que permitiera a la primera, gozando de su apoyo financiero y tecnico, pasar sin peligro de la economía planificada al capitalismo, y a ambos juntos vencer las proximas oleadas revolucionarias y mantener al mundo en una sujeción resignada. Toda la actitud de la burocracia stalinista hacia los Estados Unidos, mucho mas conciliadora que con Inglaterra, confirma esta interpretación. Los hombres del Kremlin buscan la alianza de Wasington para facilitarles el peligroso salto de vuelta al capitalismo. Sería absurdo pretender que las palabras de Browder tienen una significación estrictamente americana. Puestas en relación con la reforma constitucional, se refuerza la idea de colaboración económica entre Wasington y Moscú.
Refutemos en dos palabras, para terminar, la afirmación de algunos llamados marxistas, pretendiendo que la propiedad privada no puede ser restablecida en Rusia porqué la historia no marcha atras. Desgraciadamente, la historia sí marcha hacia atras, aunque recupere con creces mas tarde (¿despues de cuantos siglos?), el camino desandado. Esa afirmación se basa principalmente en el ejemplo de la revolución francesa. Efectivamente, el triunfo de la contra revolución no logró devolver el mundo a la sociedad feudal. Pero olvidan, quienes así razonan, que la burguesía era una clase propietaria antes de hacer su revolución y que en Europa, al estallar la revolución francesa, toda la economía de los nucleos urbanos estaba en manos de la burguesía. Lo contrario ocurre con el proletariado. No puede convertirse en clase propietaria segura sino por el cumplimiento de su revolución en escala internacional. Para el proletariado estan excluidos terminos medios: O la sociedad sin clases o la explotación y la opresión por otra clase. Cualquier burocracia indeterminada tipo stalinista que pueda constituirse, tendrá una vida efímera, transitoria. La sociedad deberá volver a la arbitrariedad de los propietarios o pasar a la igualdad socialista. Es absolutamente inconcebible, como regimen estable, nada intermedio. Lo mas que puede producirse, -repetición de la época de decadencia romana-, es que grupos propietarios burgueses sean expropiados y substituidos por otros mas energicos y mas ambiciosos por su origen, por lo tanto mas aptos para conservar la sociedad basada en la propiedad privada. En una palabra, cambio o sucesión de grupos dirigentes, pero explotación del hombre por el hombre. La decadencia romana presenció decenas de sucesiones semejantes. Sobre la base de la propiedad capitalista y de un retroceso forzoso de la cultura, la tecnica y la civilización, el mundo moderno está condenado a lo mismo si no dá paso a la revolución proletaria y al socialismo.
El primer episodio de esa tragedia se está representando en la Union Soviética. Lejos de mi todo pesimismo. La posición del proletariado mundial en el mecanismo de la producción moderna es extremadamente valiosa. Sin él, ya no hay progreso social posible. Por tremendas que sean sus derrotas políticas, su posición sigue siendo fortisima y le asegura nuevas oportunidades revolucionarias. Radio, telegrafía, aviación, conocimientos físicos, quimicos, mecanicos, psicológicos, cultura general, todo se convierte en un aliado del proletariado, porqué, sin su revolución, nada tiene perspectivas de progreso; a todos los conocimientos, les espera el olvido y la destrucción. Cualesquiera que sean los triunfos actuales de la burocracia stalinista, no faltan razones para ser optimistas sobre su proxima destrucción.