Contra la Corriente, n.º 12, febrero de 1944 (págs. 1-2). PDF del número completo

Era inevitable que en el momento en que el capitalismo imperialista yankee preparaba su entrada en la guerra, intentase suprimir toda oposición revolucionaria consciente a su política de opresión y de rapiña. Era igualmente inevitable que sus golpes alcanzasen primero la organización revolucionaria mas consciente de su misión histórica, el partido que ha puesto en primer plano de su programa una lucha de clases intransigente y la transformación revolucionaria de la sociedad por la toma del poder político por el proletariado y la expropiación de los expropiadores capitalistas. El Partido Socialista Obrero, sección yankee de la IV Internacional, paga hoy su fidelidad al ideal del marxismo revolucionario. Sus dirigentes responsables y sus mejores militantes acaban de ser encarcelados despues de haber agotado, en un proceso que duraba desde hacía cerca de tres años, todos los recursos jurídicos que les acordaba la ley.

El acta de acusación reprochaba a los camaradas Vicent Ray Dunne, Carl Skoglund, James P. Cannon, Farroll Dobbs, Mils B. Dunne, Felix Morrow, Grace Carlson, Oscar Coover, Harry De Boer, Jake Cooper, Max Goldman, Carlos Hudson, Alfrede Russel, Edward Palmquiest, Rosa Seilr, Albert Goldman, Oscar Scoenfeld, Gorge Frosig, Emil Hanson, Dorothy Sachutz, Kelly. Postal, Clarnco Hamsh, Carl Kuehn, Roy Urgon, Ray Rainbolt, Grant Dunne, Harold Swanson, Walter Hagstrom y Nisk Wagner el haber conspirado para derrocar el gobierno de Wasington, haber preparado "para llevar a cabo cuando el tiempo les pareciera propicio una revolución armada contra el gobierno de los Estados Unidos". Esta revolución "sería efectuada con la colaboración de los obreros y campesinos de los Estados Unidos", segun el acta de acusación que seguía paso a paso el programa del partido y reconocía incluso casi explicitamente el caracter imperialista y capitalista del gobierno americano.

Nuestros camaradas no han dejado de utilizar las audiencias de la vista como una tribuna de propaganda que les permitía difundir algunas de las ideas de la IV Internacional, evitando sin embargo, quedandose en una constante defensiva, transformar el proceso que les era intentado en un proceso de la sociedad capitalista, lo cual les habría permitido tocar mas profundamente las masas trabajadoras americanas. De todas maneras, su actitud les ha valido condenas oscilantes entre seis meses y un año y medio de prisión para los principales inculpados, bien que el vacío de la acusación fuera ampliamente demostrado en el curso de los debates. Pero la burguesía americana los había escogido para hacer un ejemplo entre los obreros revolucionarios e intentar paralizar la actividad del partido. Será evidentemente un fracaso pues los trabajadores americanos saben por instinto que las víctimas de la represión burguesa son forzosamente sus mejores defensores.

La condena que alcanza a los dirigentes del Partido Socialista Obrero y su encarcelamiento no hace mas que acrecentar la influencia del partido sobre las masas y darle la autoridad revolucionaria que hará de él su guía en el camino de la revolución socialista.

El grupo español de la IV Internacional y los emigrados europeos de la misma organización refugiados en Mexico, envian su saludo mas fraternal a los camaradas americanos víctimas de la represión burguesa, asegurándoles su entera solidaridad.

Estamos firmemente convencidos que su sacrificio no será inutil ya que permitirá al partido de sacar, ante los trabajadores, las conclusiones revolucionarias que impone su inicua condena y de ahí enseñarles mas claramente que nunca el camino de la revolución proletaria.