Contra la Corriente, n.º 13, marzo de 1944 (págs. 4-5). PDF del número completo

Cuando en álguna parte de los paises dominados por Hitler se produce una huelga u otra lucha revolucionaria cualquiera, los rampantes (entiendase stalinistas y reformistas) exclaman victoriosos: ¡La clase obrera está con las Naciones Unidas! Pero cuando las huelgas se producen en Inglaterra o los Estados Unidos, se dedican a sabotearlas, con el asenso y la complicidad de los millonarios, en nombre de la victoria de las mismas Naciones Unidas. Sin embargo, con el mismo derecho que ellos, los nazis podrían decir: ¡La clase obrera está con nosotros!

La verdad es que la clase obrera del bando hitlerista, como la del bando anglosajón no está sinó con la causa de la clase obrera mundial: la revolución socialista. Los designios imperialistas de ambos bandos le son comunmente ajenos i odiosos. Así lo revela su actuación de los dos lados de la linea de fuego.

A principios de este mismo mes de marzo, la prensa informaba de grandes huelgas en la zona norte e industrial de Italia. En Milán, Turín, Génova, Trieste, etc. centenares de miles de trabajadores se lanzaron a la huelga contra el racionamiento de hambre que les ha sido impuesto por los nazis. A esta reivindicación se añadió enseguida la de libertad de algunos de los dirigentes huelguistas encarcelados por el mando alemán. Los tanques de Hitler patrullaron las calles de las ciudades norteñas italianas, tratando de restablecer el "orden". Prueba fehaciente sí, de que el proletariado italiano está contra el fascismo; pero en el transcurso de las huelgas se probó fehacientemente también que los jerifaltes de las Naciones Unidas están contra el proletariado italiano, exactamente lo mismo que Hitler. Ya durante las grandes huelgas que precedieron y siguieron a la caida de Mussolini, la aviación anglobritanica bombardeó a los huelguistas al mismo tiempo que los nazis enviaban tanques contra ellos. Ahora, Washington y Londres, en lugar de enviarles armas con paracaídas, lo que hubiera sido facilisimo, permanecen pasivamente en espera de que las huelgas se traduzcan únicamente en una desorganización de los transportes alemanes, pero no en una victoria de los trabajadores italianos. Antes que esto último, que siga la destrucción de Italia. Y los rampantes siguen con su euforia de esclavos: ¡La clase obrera está con las Naciones Unidas!

Simultaneamente a las noticias de Italia, la prensa ha informado de grandes huelgas en Inglaterra. El 90% de los mineros de la region de Gales se declararon en huelga por razones de salario, es decir, por razones de capacidad de compra, igual qúe en Italia. ¿Significa ello que los trabajadores ingleses estén con la burguesía alemana? De ninguna manera; significa únicamente que estan contra su propia burguesía, que es la única manera posible de estar contra la burguesía en general. Los trabajadores ingleses se encuentran en el mismo plano, aliados por un interés común y un enemigo comun.

La acción por causas directamente económicas, es la primera de las manifestaciones de la lucha irreductible del proletariado contra la burguesía. La solución definitiva en favor del proletariado únicamente puede alcanzarse por la expropiación general de la burguesía y la implantación de la dictadura del proletariado. Tanto la acción de los huelguistas italianos como la de los huelguistas ingleses tiene esa finalidad. Sin embargo, tanto en Italia como en Inglaterra, la masa obrera no tiene, hasta ahora, conciencia del significado de su lucha ni del objetivo que deben alcanzar para eliminar a su opuesto burgués. En esa falla se basan los rampantes para presentar los movimientos huelguisticos en los paises dominados por Hitler como faborables a las Naciones Unidas, y para sabotear los producidos en Inglaterra y Estados Unidos. Las huelgas de la region de Gales han estallado contra el consentimiento de los líderes sindicales socialistas y stalinistas, que hicieron todo lo posible por dar satisfacción a los burgueses.

Pero la realidad de la lucha de clases, dada por la configuración de la sociedad capitalista, es mucho mas poderosa que las perfidias de la burguesía y sus lacayos titulados stalinistas y socialistas. Aún sin conciencia de su propio significado, la clase obrera practica la lucha de clases contra la burguesía. Si las huelgas estallan en los territorios ocupados por Hitler, la actitud pro-aliada de los rampantes dificulta el desarrollo de la lucha contra Hitler, puesto que no dá a la clase obrera sinó la posibilidad de apoyar a otra burguesía; si las huelgas se producen en territorio angloamericano, los rampantes impiden, en primer termino, el mejoramiento de las condiciones de vida de la clase obrera, mientras los capitalistas acumulan millones de millones; en segundo termino ciegan al proletariado de las Naciones Unidas el camino de la toma del poder politico; y finalmente, debilitan la lucha del proletariado de los paises del Eje contra el fascismo, puesto que la mejor manera de acelerarla es la solidaridad internacional de las clases pobres contra el capitalismo, llamese fascismo o trate de engañar al mundo apelandose democrático. Los rampantes stalineros y socialeros revélanse así, por repercusión su servilismo respecto de Inglaterra y los Estados Unidos, colaboradores indirectos de Hitler. Unicamente el derrotismo revolucionario en ambos bandos, la lucha por la revolución proletaria, puede abreviar la duración del fascismo y asegurar la libertad y el bienestar de las clases pobres. Apoyar un bando en favor del otro es traicionar la acción de la clase trabajadora mundial. Quienes están contra las huelgas en Inglaterra o los Estados Unidos sabotean las huelgas en Italia, Alemania, Francia, etc. Unicamente la acción internacional es revolucionaria.