Contra la Corriente, n.º 13, marzo de 1944 (págs. 14-18). PDF del número completo

Repetimos: La "Junta española de liberación" y la "Junta suprema de unidad nacional", organismos de inspiración "socialista" y stalinista, en competencia por la adquisición de la exclusiva de servir los intereses del capitalismo español e internacional, no tienen otra misión que cerrar el paso a la revolución española. Los "ancetres" nacionales y extrangeros, de estos organismos de liberación burguesa y encadenamiento proletario, no han desempeñado otro papel que este.

Ambos, "la junta suprema de unidad nacional" y la "junta española de liberación", fian la realización de sus propositos, al apoyo político, militar y económico del imperialismo anglo-sajon y su aliada la burocracia soviética, como en el caso de los señores de la "junta suprema", lo mismo que al interes de la burguesía española de salvar, aún a costa de entregarse al diablo, el sistema del que emanan sus privilegios. Ambos, no sólo desestiman el papel revolucionario y las tendencias socialistas del proletariado español, sino que decididamente se aprestan a servir de freno y valladar a sus aspiraciones y a las efectivas posibilidades, que la conmoción social mundial producto de la guerra, depara a la lucha por su liberación definitiva.

El papel que pretenden jugar los de la Junta de Prieto y los de la Junta stalinista, amenaza de plano los intereses de la revolución española. Amenaza, tanto mas efectivamente, en la medida que su política, dentro de la esfera de intereses de las oligarquías imperialistas vencedoras, cuenta y contará con el apoyo de las bayonetas anglosajonas, el dia en que Franco deje de ser el seguro guardador del "orden" que necesitan los imperialistas para el mejor desarrollo de sus negocios.

No es por casualidad que los señores de una y otra junta preconizan y luchan por un programa de unión nacional. Su mentalidad conservadoramente reaccionaria, su miedo a la revolución y el impresionante desfile de poderío económico y militar de los aliados, es lo que impele al reformismo prietista a jugar su baza en favor de un programa de colaboración de clases en armonía con los deseos de los señores de Londres y Washington. Por su parte, la actitud del stalinismo español, representante en la peninsula y en el exilio de la casta burocrática sovietica, queda determinada, por los intereses y finalidades que prosigue esta burocracia en el doble plano ruso e internacional: aplastar el peligro revolucionario en el interior y en el exterior, liquidar los vestigios económicos de la revolución de Octubre en territorio sovietico, para con el consentimiento y la colaboración de las oligarquías imperialistas mas fuertes, transformarse en la nueva burguesía rusa y con ello dar una base económica y social a sus tan descarados como inestables actuales privilegios.

Coincidentes en el miedo a la revolución, imperialismo, "socialismo" y stalinismo, coinciden, naturalmente, a la vez, en el deseo de defenderse de ella y atacarla. Y, como su coincidencia en el temor a la revolución, deriva de la misma causa: pánico a perder los privilegios excepcionales que gozan en la actual sociedad de clases, el empeño que cada uno pone en su tarea de cerrarla el paso y ahogarla, es tambien excepcional.

La coincidencia en el empeño no quiere decir de ningún modo que exista identidad completa en los métodos a emplear en la tarea. Como en las buenas farándulas, cada uno juega su papel a tono con sus características y condiciones peculiares. Lo dramático y lo cómico, las expresiones de ingenuidad y cinismo, como los esfuerzos para fundir lo veraz y lo hipócrita en el drama historico actual, corresponde consecuentemente a aquellos cuyo carácter permita poner mayor énfasis en su misión particular.

Que, en el actual drama, el imperialismo juega ya descaradamente su papel con todo cinismo, no es un secreto para nadie. En la escena retumba su voz animada por los instintos de lucro y dominio, de tal manera que los ripios de su programa democrático no se perciben ni en la sombra acústica. Ahora, lo que sí cabe la duda a muchos, por arte de la ingenuidad, de la propaganda, de la inercia política, o del recuerdo sentimental de pasadas glorias, es la insinceridad, el tartufismo, la hipocresía de los que rotulan el nombre de su partido o grupo con las adjetivaciones "socialistas" o "comunistas". Si los intereses en juego no fuesen los de la clase trabajadora, prodríamos dejar tranquilamente que el tiempo sacase de la inopia a esta gente, que con tanta simpleza se creen observadores, sin sospechar que la realidad de su destino puede ser la de víctimas.

"Socialismo" y stalinismo español, repiten otra vez sus ya tan bien aprendidos papeles de muro de contención, de quinta rueda del carretón capitalista. Como en ocasiones anteriores, y en ello mas los "socialistas" que los stalinistas --para quienes la impudicia de expresión es lema--, disfrazan con cierto pudor de lenguaje sus verdaderos propósitos. Gritan fuerte ¡libertad! ¡democracia!, para ver si con ello logran impedir que los demás se den cuenta que esa libertad no es otra que la libertad de explotación y esa democracia, la democracia burguesa sin contenido para las clases económicamente inferiores.

Pero pese sus gritos, como su política necesita encontrar mercado en el campo de los poderosos nacionales y extranjeros, y demostrar, antes que con hechos, con palabras, lo que son capaces de hacer, los textos formales de sus ofrecimientos y compromisos esclarecen de manera rotunda el camino que llevan y la meta que se proponen. A este fin, es de un valor sin desperdicio el documento en el que los señores de la "Junta Suprema de Unión Nacional" establecen las bases programáticas de su pretendido gobierno.

Dijimos que nada tiene desperdicio en el citado documento y es verdad. Su propósito declarado queda definido en un sinfin de párrafos y lugares. En todos, véase una muestra --"en los momentos actuales urge recuperar en lo exterior la independencia y la dignidad de España y garantizar en el interior la libertad, el orden y la prosperidad de los españoles"--, se descubren con meridiana claridad las intenciones de quienes lo suscriben.

Como tarea de urgencia actual, señalan los descarados contrarrevolucionarios stalinistas, la de recuperar la dignidad de España y garantizar la libertad, el orden y la prosperidad de los españoles. La cantinela, por conocida, hemos llegado a aprenderla de memoria los españoles desde pequeñitos. La "dignidad de la patria", el "sagrado orden", "prosperidad"... no han dejado de ser los tópicos diarios con que nuestra clase reaccionaria, cuando por un lado no han logrado con ellos adormecer el cerebro del pueblo, han, en su nombre, por otro, justificado toda clase de explotaciones, brutalidades, atropellos, etc. Cánoves del Castillo incluyó estas palabras en el programa de la restauración. Primo de Rivera no olvidó de insertarlas en cada una de sus notas oficiosas. Franco y Falange, adornaron con ellas sus declaraciones de propósitos y continuan hoy repitiéndolas, en el instante mismo en que el stalinismo y sus seguidores tratan de revalidarlas.

¿Cual es la dignidad de España que hay que recuperar? ¿Cual esa España digna a la que hay que volver? ¿La de los Borbones, la de Primo de Rivera, la de la República --con sus Arnedos, Zoristas, Casas Viejas, Villa de Don Fadrique,; con sus Lerroux, Samper y Gil-Robles etc.--, la de Franco? O ¿hablan ustedes de la España imperial de Carlos V? De alguna de estas Españas debe de tratarse. Cualquiera de ellas justifica la añoranza. Poco se diferencian, sirvieron por igual los designios de cruel explotación del pueblo por una clase.

Garantizar la libertad, el orden y la prosperidad de los españoles. ¿La libertad y la prosperidad de qué españoles? De los de esa España que tiene que recuperar la dignidad. Es decir, de todos aquellos que contribuyeron a su indignidad dirigiendo sus destinos, por medio de una política orientada hacia la esquilmación y asfixia del pueblo. Sí, la libertad y la prosperidad de la burguesía. En cuanto al orden, ¿que orden es el que hay que garantizar y contra quién? Ni cediendo la palabra a necios podría dejar de contestarse: el orden capitalista contra todo lucha por su derrocamiento.

El stalinismo hueso y carne de la citada Junta Suprema, fiel a sus métodos de extremar la lucha, por medio del lenguaje y de la acción, a favor de la posición política de turno, no escatima nada a este propósito. Sumergido hasta el fondo en la charca contrarrevolucionaria, no nos extraña que sus palabras sean las mas cínicas y sus procedimientos los mas brutales. Decididos, por el desenlace histórico a que les enfrenta sus errores y traiciones, a engrosar las filas de la contrarrevolución, no se conformarán en ser uno mas en estas, serán su vanguardia. A esto contribuye, no solo su tradicional tendencia, sino también la actual determinante social al plantearles el dilema de o salvarse con la contrarrevolución o perecer con la revolución. En las maniobras que realiza y realizará la burguesía nacional para eludir la próxima catástrofe, el stalinismo español será, ya lo es, --no hay mas que leer las opiniones reaccionarias sobre el particular--, la gran esperanza. En la eleccion para desempeñar el papel de Noske o Kornilof español, el candidato triunfante puede muy bien ser stalinista. Frente a él, el mismo prieto podría resultar una víctima.

La "Junta Suprema", léase el stalinismo, al examinar la situación española, trata de demostrar que lo rojo es blanco, para de esta manera encauzar las aguas a su molino de "unión nacional". La división que mantiene Franco entre "rojos" y "blancos", es la base de su sostén el el poder. Para acabar con él, nada mas fácil que decretar inexistente tal diferenciación. ¿Como? Blanqueando a los rojos. "Es el interés de la mas rápida salvación de España y liberación de los españoles, el que aconseja poner pareja atención de una parte, en arrancar el miedo injustificado a algunas gentes conservadoras, que les conduce a una inactividad suicida frente al régimen actual y de otra parte, el evitar los excesos extemporaneos de algunas gentes revolucionarias susceptibles de producir en los medios conservadores actitudes de las cuales solo se beneficia Franco en perjuicio de todos". Rotundo y cabal. No tema el capitalismo español que la substitución de Franco por nosotros entrañe conmoción alguna. Los intereses burgueses serán salvaguardados y evitados los excesos extemporaneos de los revolucionarios.

"Proclamamos solemnemente que todos los actos de venganza y de violencia individuales que los provocadores falangistas intentarán desatar tras su derrota para dar lugar a una nueva matanza entre compatriotos serán impedidos y reprimidos por todas y cada una de las tendencias representadas, todas las cuales se comprometen, así mismo, a facilitar la mas rápida y ejemplar actuación de los tribunales de justicia competentes en los crímenes cometidos por los falangistas contra España y los Españoles". ¿Lo dudaba alguien? Pues queda aclarado. El gobierno de unión nacional, será si acaso una trasmutación de cabezas visibles. Solo provocadores falangistas incurrirán en posibles actos de venganza y de violencia individual. Los oprimidos --trabajadores y campesinos españoles--, aquellos a quien el fascismo reprimió o masacró en su persona o en la de sus deudos o camaradas, se conformarán manifestar la alegría que les produce la entronización en el poder de un gobierno de unión nacional que promete la actuación de los tribunales de justicia competentes en los crímenes cometidos por los falangistas. De lo contrario ya saben lo que les espera: el denuesto de provocadores falangistas y la lucha contra todas y cada una de las tendencias que representan la unión nacional, que "impedirán y reprimirán" tales actos. No hay engaño, el stalinismo se promete a sí mismo y a sus coligados burgueses, cerrar el paso a la justicia popular, a la obra de limpieza y saneamiento revolucionario. La traición tiene su lógica, decía Trotsky; podríamos agregar: la lógica del stalinismo es la traición.

"La Unión Nacioanl no es una amalgama de los programas de todas las tendencias que la componen, para forjar por arte magia o de alquimia una mezcolanza eclectica o inoperante. La Unión nacioanl proclama los puntos esenciales que pueden ser comunes a todos los patriotas españoles como base imprescindible de la convivencia civil". De acuerdo señores, nada mas lejos que considerar la Unión Nacional como una amalgama inoperante, ni de apreciar que ha sido forjada o se puede forjar por arte de magia. La Unión Nacional --esta o cualquier otra--, es el frente de defensa que organiza la burguesía para impedir todo atentado contra sus intereses de clase, y suele entrar en funciones, bien en el momento en que la revolución está en marcha, para defenderse de ella; bien ante la simple amenaza de esta, para evitarla. En cualquier momento, su aparición es un signo de expresión contrarrevolucionaria. Su programa es bien decidido: supeditar a los intereses nacionales que no son otros que los de las clases poseedoras, los intereses del proletariado. El instrumento no puede ser mas operante, cuando los que lo emplean son los explotadores y sus aliados los traidores al movimiento obrero, en su propia defensa.

En los puntos tercero, cuarto y sexto de las bases programáticas del pretendido gobierno de unión nacional por el que aboga la "Junta Suprema", vemos cual es la profundidad de la penetración contrarrevolucionaria que intentan realizar estos señores. "Amnistía para todos los perseguidos por Falange por motivos políticos". ¿Si tan solo se amnistía a los perseguidos por Falange por motivos políticos, hay quien piense que podrá ser amnistiado un sólo revolucionario? Todos sabemos cual ha sido el procedimiento jurídico formal seguido por Franco para encarcelar y eliminar a los militantes de las organizaciones obreras: un sin fin de acusaciones de las que se desprendían responsabilidades criminales. Los asesinados por sentencias de los tribunales franquistas lo han sido bajo el peso de acusaciones de la misma índole. ¿Que se pretende con esa amnistía restringida? Aparte de deshonrar a los que cayeron bajo el fuego de los piquetes de ejecución, mantener en las cárceles a los verdaderos luchadores e impedir que su actividad estorbe los manejos del pretendido gobierno de unión nacional. La seguridad de su clase, exige a un gobierno que lucha por "la libertad, independencia, pacificación de España y de los Españoles", el no abrir las puertas de la carcel, de par en par, ni entreabierta siquiera.

"Restablecimiento de las libertades de opinión, prensa, reunión, asociación, de conciencia y práctica privada o pública de cultos religiosos". El significado de tal propósito, revela que en su marcha hacia atrás, en el afán de defender a la burguesía española, los de la "Junta Suprema", no paran mientes, siendo capaces de hacer buena la República de 1931. No olvidemos la lógica de la traición. ¿Como defender a la burguesía y no defender a su aliada tradicional, a su cómplice en crímenes y explotación, la Iglesia? No es justo y menos aun conveniente mantener el actual sistema capitalista, restándole la eficacia de los servicios de la institución religiosa le rinden. Una España "independiente, pacífica y próspera" necesita en las vanguardias de su gobierno de unión nacioanl, no solo al stalinista sino tambien al cura y a las órdenes religiosas. ¿Por qué no también la guardia civil? Todo se andará, al menos por los caminos de la sagrada unión.

En el sexto y último punto de las bases programáticas se dice: "Creación y preparación de las condiciones necesarias para convocar elecciones...". Por el hilo se saca el ovillo. ¿Como no llegar a desentrañar el propósito de este último punto conociendo los anteriores? Las condiciones necesarias que se han de preparar y crear, no son otras que las que impidan la libre expresión popular, nada favorable a regímenes que tratan de hacer perdurar todo un sistema de relación y producción, en contra de los intereses de las masas explotadas españolas.