La Voz Leninista, n.º 1, 5 de abril de 1937 (pág. 6). PDF del número completo

Asesinatos de mineros árabes en Gafsa

En Túnez los emisarios del imperialismo francés han hecho asesinar huelguistas que defendían su derecho a la vida. La clase obrera tunecina se ha justamente alarmado y preparó la huelga general, que los dirigentes del F. P. y de la C. G. T. supieron impedir, considerándola como una provocación fascista. Obrando así no han hecho más que dar otra prueba de su connivencia con la burguesía imperialista, en nombre de la cual el gobierno de F. P. y su ministro socialista de Colonias, aterrorizan a la población indígena. El mismo gobierno ha declarado ilegal una comisión obrera de encuesta sobre los sangrientos acontecimientos.

«Le Populaire» (S. F. I. O) titula su información hipócritamente. «El representante francés es aclamado por la población indígena.» «L'Humanité» simula protestar, pero precisamente los interventores del F. P. son los mayores responsables. El P. C. francés acaba de disolver «L'Etoile Nord Africaine», asociación del proletariado revolucionario de las colonias francesas.

¿Queréis encontrar agentes del fascismo? Buscad en la prensa obrera oficial francesa. El gobierno Blum no tiene armas para los obreros españoles, pero las tiene y las emplea para proteger la explotación imperialista en Africa.

Mediante esos fusilamientos «republicanos» contra los indígenas indefensos, se prepara el terreno para la sublevación fascista. Con la misma política, el imperialismo español, ayudado por todos los partidos adheridos al F. P., ha hecho la cama de Franco. ¡Que los obreros franceses saquen su lección antes de que sea demasiado tarde! Mas ¿siquiera el proletariado español ha sacado ya la lección de los acontecimientos?

Y en la metrópoli: 5 obreros asesinados y más de 300 heridos.

Una vez más los acontecimientos sangrientos de las colonias son el preludio de los de la metrópoli, pues éstos últimos no se han hecho esperar. Y su erupción ha proyectado la lava sobre toda la sociedad francesa. El ascenso revolucionario en Francia, desatado en Junio último con fuerza gigantesca, vuelve a tomar su curso vehemente. Como en Febrero del 34, cuando la última huelga general «oficial», han sido los fascistas los provocadores de la sacudida proletaria; pero la fascisación del estado francés ha hecho tales progresos desde hace 3 años, sobre todo gracias al F. P., que esta vez la policía no estuvo al lado de los contramanifestantes obreros, sino junto a los fascistas, cuyo programa y cuyas órdenes ejecutaron. De este modo el F. P. «unión de la nación francesa contra los autores de desórdenes», Humanité, 18-III— cada vez más incompatible con los deseos del proletariado y las necesidades de la lucha de clase, envalentona a los fascistas y adormece a los obreros; más éstos se separan cada vez más del F. P. «¡Abajo la guerra civil!» —Dice un manifiesto del P. C., del 17-III— «¡Vivan las milicias obreras!» —Fué el grito con que se recibió en Clichy al jefe staliniano Thorez.

«Hay que evitar lo peor» (es decir, la revolución), grita el P. C. Pero «la sección sindical de las fábricas Renault, agrupando a 30,000 sindicados, pone en guardia a la Presidencia del Consejo contra lo que pueda ocurrir en las fábricas Renault, por la presencia en su interior de numerosos fascistas».

«Viva el orden y la libertad de la nación» continúa el P. C. «Huelga general hasta la detención de esos fascistas», exigen los delegados de los obreros que trabajan en la Exposición para 1937, que se quiere inaugurar con gran esplendor el 10 de Mayo, para dar un carácter nacionalista a la fiesta proletaria. El movimiento es tan amplio, que la dirección staliniano reformista de la C. G. T. debe decretar la huelga general. 24 horas propone el P. C., lleno de miedo al parecer. 12 horas promete Jouhaux. «La matinée» se acuerda por fin. Pero esos señores no osarán comerciar mucho tiempo más con la clase obrera. Los jefes se solidarizan entre sí nuevamente; por lo que respecta a Blum y a Cachin, el mismo Pivert, ha votado una vez más su solidaridad con los dirigentes socialistas del gobierno de que se había separado algunas semanas antes para continuar mejor su demagogia.

A todo esto, «La Soli» deposita su confianza en la C. G. T. y declara se trata de una provocación de Hitler y Musolini. ¡Qué grotesco infantilismo! Los anarquistas franceses, en cambio, ligados estrechamente a los camaradas bolchevique-leninistas, organizan las milicias obreras y sindicales, llaman a la acción revolucionaria.

Hace un año se constituyó en Clichy un grupo de acción revolucionaria (80 miembros), por camaradas trotskystas. Los B. L. están a la cabeza de las luchas del proletariado francés; del reforzamiento y de la decisión de sus cuadros, dependerá la suerte de la revolución francesa.

La salida se perfila; aún no es demasiado tarde. La revolución francesa puede aún venir en ayuda de la nuestra. Al bloqueo imperialista se opondrá el frente único proletario. ¡Adelante, IV Internacional!

P.