La Voz Leninista, n.º 1, 5 de abril de 1937 (pág. 4). PDF del número completo

Camaradas:

Por segunda vez solicitamos el ingreso en bloque, con derechos fraccionales, en vuestra organización.

Decíamos en nuestra primera carta de solicitud «que el único medio de organizar victoriosamente la lucha contra la peste fascista y conducir a las masas laboriosas de España a su emancipación total, es un partido revolucionario que posea un programa político claro y consignas inspiradas en los intereses inmediatos e históricos de todas las capas de la población explotada.»

Los meses transcurridos, confirmando nuestra apreciación, colocan el proletariado en situación mucho más grave. La falta de un partido, no ya revolucionario, bolchevique, sino incapaz de tomar una decidida posición de clase respecto del estado capitalista apoyado en el Frente Popular, amenaza gravísimamente dejar libre camino a la reacción.

Al escribir nuestra primera carta este peligro se perfilaba aun lejano. Se contaba con el tiempo necesario, sin ningún género de dudas, para rechazarlo mediante el reagrupamiento ideológico de la vanguardia proletaria. Vosotros lo habéis evitado impidiendo el ingreso de los bolcheviques leninistas y combatiendo en vuestro seno toda tendencia que se aproxime a ellos.

Hoy solo contamos con un breve espacio de tiempo, pero aun puede recuperarse lo perdido. No podréis argüirnos con entereza que el P. O. U. M. es un partido verdaderamente revolucionario porque ni los propios componentes del C. E. lo creen. Lo delatan vuestras consignas de Gobierno Obrero y Campesino y Frente Obrero revolucionario, que son inconciliables; pero habéis podido lanzarlas la una junto a la otra porque en trevéis el Frente Obrero revolucionario como un acuerdo burocrático con la C. N. T. que realizará el Gobierno Obrero y Campesino mediante la distribución de las carteras de la Generalidad entre la C. N. T. y P. O. U. M.

Frente a este confusionismo oportunista, nosotros sostenemos la consigna de dictadura del proletariado basada en los comités de obreros, campesinos y combatientes. El Frente Revolucionario del proletariado, tal como lo interpretamos en este número de «La Voz Leninista», es el primer paso, que alejando al proletariado del estado burgués, abra la solución a los problemas de la guerra y la revolución por el camino de los comités, el camino del Estado socialista.

Os invitamos a reflexionar, camaradas del C. E. Es preciso reconocer que el P. O. U. M. ha cometido y comete errores fundamentales que cierran el paso a la revolución. Una amplia discusión de principios es indispensable para dar al proletariado la dirección ideologica que necesita. De vosotros depende en gran parte que esto se haga con la rapidez que las circunstancias exigen. La Sección Bolchevique-leninista de España, al pedir su ingreso fraccional en el P. O. U. M., quiere contribuir con los obreros de éste, al mismo tiempo que muestra el camino, a la creación de los cuadros dirigentes de la revolución española.

Solo una dirección oportunista puede temer a las fracciones. En las condiciones actuales de la lucha de clases, y muy especialmente en las condiciones internas del P. O. U. M., el primer deber de un dirigente revolucionario es plantear la lucha ideológica, es decir, fraccional; porque sin lucha ideológica no hay partido revolucionario, y sin partido revolucionario no habrá revolución.

Nos adelantamos a cualquier vano pretexto estatutario recordando el ejemplo de Lenín, cuya vida política fué una continua historia de luchas fraccionales. Las propias tesis de Abril, piedra angular de la revolución de Octubre, ¿qué son sino un ataque a la fracción entonces dirigente de los «viejos bolcheviques», rutinarios e incapaces? Entre vosotros mismos, lo que quiera que establezcan vuestros estatutos, la fracción derechista campea libremente sin que hasta ahora hayamos oído contra ella los dicterios que contra los «trotskistas».

Nosotros declaramos categóricamente que si el P. O. U. M. renuncia a seguir conscientemente el camino de la diferenciación ideológica, dando ingreso a los bolcheviques-leninistas, se mostrará como un poderoso obstáculo en la formación del partido proletario contra el que será preciso luchar incansablemente.

Por la Sección B. L. de España.

El Comité.