Congreso celebrado en Londres, en el Queen's Hall de Langham Place, del 27 de julio al 1 de agosto de 1896, convocado por un comité organizador británico formado por socialistas y por el Comité Parlamentario del Congreso de las Trade Unions, por mandato del Congreso de Zúrich de 1893. Traducido del informe oficial en inglés, redactado por Edward Aveling y aprobado por el buró del congreso: International Socialist Workers and Trade Union Congress, London, 1896. Report of Proceedings, List of British and Foreign Delegates, and Balance Sheet (Londres, The Twentieth Century Press, 1896, pp. 2, 25-27, 29-31, 35-36, 40-42, 45-48 y 50-52), según el ejemplar digitalizado en archive.org; cotejado con la versión francesa del Buró Socialista Internacional (1902). Las resoluciones se dan tal como figuran en los informes de las comisiones; las enmiendas aprobadas se indican en nota, salvo las del informe económico, que se dan con las palabras del informe. Algunos títulos son nuestros. Traducción de la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en inglés.

Las actas completas de las sesiones están en Actas del Congreso de Londres (II Internacional).

Confirmación de la resolución de Zúrich sobre la admisión (aprobada el 28 de julio de 1896)

Se admite en el congreso a todos los sindicatos, y además a los partidos y organizaciones socialistas que reconocen la necesidad de la organización de los obreros y de la acción política.

«Por "acción política" se entiende que las organizaciones de la clase obrera tratan, en la medida de lo posible, de utilizar o conquistar los derechos políticos y la maquinaria legislativa para promover los intereses del proletariado y conquistar el poder político».1

Simpatía con el ayuntamiento socialista de Lille (aprobada el 30 de julio de 1896)

Los delegados reunidos en este congreso expresan su simpatía al ciudadano Delory, suspendido de sus funciones de alcalde de Lille por el reaccionario prefecto del departamento con motivo de unos desórdenes fomentados intencionadamente por el partido clerical, y animan al ayuntamiento socialista de Lille a continuar la buena obra que ha emprendido.2

La cuestión agraria (aprobada el 30 de julio de 1896)

Los males que la explotación capitalista, incluido el régimen de los terratenientes, produce a un ritmo siempre creciente tanto al cultivador del suelo como a toda la sociedad, solo pueden abolirse definitivamente en una sociedad en la que la tierra, como los demás medios de producción, se haya socializado, es decir, se haya convertido en propiedad común, que la sociedad en su conjunto hace cultivar en interés común y con los métodos más científicos.

Las condiciones de la tenencia de la tierra y la división en clases de la población agrícola son, sin embargo, demasiado diversas en los distintos países para que sea posible formular un programa que obligue a los partidos obreros de todos los países en cuanto a los medios para alcanzar ese fin o a las clases concretas que hay que ganar.

No por ello deja de ser el primer deber de los partidos obreros de todo el mundo, en lo que respecta a la cuestión agraria, organizar al proletariado agrícola en su lucha de clase contra sus explotadores.3

Conforme a estos principios, el congreso deja a cada nación que formule, para alcanzar ese fin, las vías y los medios más adecuados a la situación de su país.

El congreso declara deseable que, en todos los países donde haya comisiones de estadística nombradas por los partidos obreros, estas combinen y centralicen sus resultados comunicándose entre sí sus resúmenes estadísticos, etc.

Protesta contra las palabras del juez Grantham (aprobada el 30 de julio de 1896)

Este congreso de representantes de los trabajadores deja constancia de su indignación por las abominables palabras pronunciadas ayer por el juez Grantham en el proceso contra los dirigentes sindicales del ramo de los pianos, en las que describe a los obreros que se afilian a un sindicato como si adquirieran la fuerza de las bestias brutas, privadas de razón.4

Saludo a los obreros rusos (aprobada el 30 de julio de 1896)

El congreso hace constar el hecho sumamente notable, que no se había producido nunca, de que estén representadas en un congreso internacional organizaciones de la clase obrera rusa. Saluda con alegría este nuevo despertar del movimiento proletario y, en nombre de la clase obrera que combate el buen combate, desea a sus hermanos rusos valor y una perseverancia infatigable en su lucha contra una amarga tiranía.

La organización de la clase obrera rusa es la mejor garantía contra el zarismo, el último baluarte de la reacción europea.5

La acción política (aprobada el 30 de julio de 1896)

Este congreso entiende por acción política la lucha organizada en todas sus formas por la conquista del poder político y su uso, en el plano nacional y local, en la legislación y la administración, por la clase obrera en favor de su emancipación.

El congreso declara que, con vistas a realizar la emancipación de los trabajadores, la liberación de la humanidad y del ciudadano y el establecimiento de la república socialista internacional, la conquista del poder político es de importancia primordial, y llama a los trabajadores de todos los países a unirse, con independencia y separación de todos los partidos políticos burgueses,6 y a reclamar el sufragio universal de los adultos —un adulto, un voto—, la segunda vuelta, y el referéndum y la iniciativa nacionales y locales.

El congreso declara también que la emancipación política de las mujeres es inseparable de la de los trabajadores, y llama por ello a las mujeres de todos los países a trabajar y organizarse políticamente al lado de los trabajadores.

El congreso se declara partidario de la plena autonomía de todas las nacionalidades y expresa su simpatía a los trabajadores de todo país que sufra actualmente bajo el yugo del despotismo militar, nacional o de otro tipo; y llama a los trabajadores de todos esos países a ponerse en fila, al lado de los obreros con consciencia de clase del mundo entero, para organizarse con vistas al derrocamiento del capitalismo internacional y al establecimiento de la socialdemocracia internacional.7

Este congreso declara que, sea cual sea el pretexto, religioso o en interés de la llamada civilización, la expansión colonial no es más que otro nombre de la extensión del área de explotación capitalista en interés exclusivo de la clase capitalista.

Educación y desarrollo físico (aprobada el 31 de julio de 1896)

Al presentar su informe al congreso, la comisión de educación y desarrollo físico desea expresar su convicción de la enorme importancia de este asunto para el movimiento socialista y para el bienestar de las clases obreras del mundo entero. Bajo el actual sistema de explotación capitalista, los hijos de las masas ven atrofiado su crecimiento físico, se ven privados del sano tiempo libre que es la condición de un desarrollo armonioso, y se les impide el acceso a la educación y al saber, que son patrimonio común de todo el género humano. En las circunstancias actuales, los padres de la clase proletaria luchan en vano por asegurar a sus hijos las oportunidades de crianza y de cultura sin las cuales no son posibles ni una familia sana ni una sociedad bien organizada.

Además, el empleo por el patrono capitalista del trabajo de niños y jóvenes para desplazar el trabajo de los adultos es una grave amenaza para el nivel de vida incluso de los obreros mejor organizados, y, al rebajar el nivel de los salarios, no proporciona ninguna ventaja pecuniaria ni siquiera a las familias afectadas. Por último, puesto que el bienestar futuro de la sociedad depende del descubrimiento constante de nuevas verdades científicas, sobre todo en lo que respecta a la organización económica, industrial y social, se insta a los socialistas de todos los países a que hagan todo lo posible por fomentar la investigación científica del más alto nivel y por exigir que los medios necesarios para esa labor se costeen con fondos públicos.

Se someten al congreso las siguientes resoluciones.

Resoluciones.

  1. Que el congreso, aun reconociendo plenamente el valor de la experimentación independiente en la educación, declara que es un deber esencial de la administración pública de cada país proporcionar un sistema completo de educación, bajo control público democrático, que vaya del jardín de infancia a la universidad (incluida la formación física, científica, artística y técnica [trabajo manual]), y que sea accesible en general a todo ciudadano por la gratuidad de la enseñanza y por becas que cubran la manutención.8

  2. Que la organización escolar incluya una comida al día en común, como en las cantinas escolares, sin distinciones odiosas entre ricos y pobres; y que se provea adecuadamente a la manutención completa y a la educación, según los mejores métodos, de todos los niños huérfanos o desamparados.9

  3. Que la edad mínima a la que los niños puedan quedar dispensados de la asistencia completa a la escuela y legalmente autorizados para trabajar en la industria, sea en fábricas o en talleres domésticos, se eleve en todos los países, gradualmente pero lo antes posible, hasta los dieciséis años por lo menos.10

  4. Que la ley prohíba absolutamente el empleo de todo menor de dieciocho años en cualquier oficio que se demuestre insalubre o peligroso, o en el trabajo nocturno.

  5. Que, para asegurar la debida continuación de la formación educativa y frenar el uso ilegítimo del trabajo infantil por el capitalista, no se permita a ningún patrono hacer trabajar a ningún muchacho ni muchacha menor de dieciocho años, ya sea en la fábrica o en talleres domésticos, más de veinticuatro horas semanales (el sistema de media jornada), con asistencia obligatoria a clases complementarias.

  6. Que, al menos en lo que respecta a los niños, la legislación fabril de todos los países industriales se fije uniformemente por acuerdo internacional; y el congreso hace constar que los distintos gobiernos no han cumplido todavía los compromisos contraídos solemnemente con este fin en la conferencia de Berlín de 1891,11 y que el gobierno británico, en particular, sigue permitiendo el trabajo infantil desde los once años.

  7. Que para la debida protección y educación de los niños en los centros industriales es absolutamente necesario que el trabajo industrial hecho a domicilio se regule e inspeccione con la misma eficacia que el trabajo hecho en las fábricas; y que, cuando un patrono capitalista, para escapar de la legislación fabril, encarga trabajo para que se haga en los propios hogares de los obreros, este congreso declara que debe hacérsele legalmente responsable de que ese trabajo se haga en las debidas condiciones sanitarias y de otro tipo, exactamente igual que si se hiciera en su propia fábrica.12

Organización (aprobada el 31 de julio de 1896)

I.

  1. Que, en opinión de este congreso, debe hacerse inmediatamente un esfuerzo por crear un comité internacional permanente, con un secretario responsable, con sede en algún lugar adecuado de Europa.

  2. Que este congreso nombre un pequeño comité que elabore propuestas para llevar a efecto el punto 1 e informe al próximo congreso.

  3. Que dicho comité quede facultado para actuar como comité provisional del movimiento desde ahora hasta el próximo congreso; y que toda nacionalidad que no esté representada en el comité por elección de este congreso pueda enviar un representante, que actuará hasta que vuelva a reunirse el congreso internacional.13

II.

  1. Este congreso reconoce la necesidad cada vez mayor de información económica internacional, e invita a todas las nacionalidades a poner la mayor diligencia en cumplir las resoluciones de Bruselas y de Zúrich sobre el establecimiento de oficinas internacionales de información.

III.

  1. Ante la gran emigración de los países europeos a América y a otros continentes, donde un capitalismo altamente concentrado encuentra así oportunidades extraordinarias para rebajar los salarios y vencer en general toda resistencia de los obreros a la opresión y la degradación;

Ante el hecho, además, de que muchos de los emigrantes, antes vinculados a los partidos y organizaciones obreras de sus países de origen, no logran en general (sobre todo porque desconocen la lengua inglesa) incorporarse a las organizaciones obreras combativas de sus países de adopción, de modo que las fuerzas que el movimiento europeo pierde por la emigración se pierden por completo para el movimiento internacional;

El congreso recomienda que se tomen disposiciones entre los países europeos y los continentes de ultramar para distribuir entre los emigrantes, en los puertos europeos y a bordo de los barcos de emigrantes, octavillas impresas con la información y las indicaciones necesarias; y también para enviar a los agitadores socialistas que América y los demás continentes necesiten para organizar debidamente a la parte extranjera de su proletariado.

La guerra (aprobada el 31 de julio de 1896)

Bajo el capitalismo, las causas principales de la guerra no son las diferencias religiosas o nacionales, sino los antagonismos económicos a los que el sistema de producción para el beneficio empuja a las clases explotadoras de los distintos países.

Así como este sistema sacrifica sin cesar la vida y la salud de la clase obrera en el campo de batalla del trabajo, tampoco tiene escrúpulos en derramar su sangre en busca de beneficios con la apertura de nuevos mercados.

La clase obrera de todos los países debe levantarse contra la opresión militar por las mismas razones por las que se rebela contra todas las demás formas de explotación de las que la hace víctima la clase poseedora.

Para alcanzar este objetivo debe conquistar el poder político, a fin de abolir el sistema de producción capitalista, y negar al mismo tiempo, en todos los países, a los gobiernos, que son los instrumentos de la clase capitalista, los medios para mantener el orden de cosas existente.

Los ejércitos permanentes, cuyo mantenimiento agota a la nación incluso en tiempo de paz y cuyo coste soporta la clase obrera, aumentan el peligro de guerra entre las naciones y favorecen al mismo tiempo la opresión brutal del proletariado del mundo. Por eso el grito de «¡Abajo las armas!» no encuentra más eco que los demás llamamientos a los sentimientos humanitarios que lanzan las clases capitalistas.14

Solo la clase obrera tiene el deseo serio y solo ella tiene el poder de realizar la paz universal.

Reclama:

  1. La abolición de los ejércitos permanentes y el establecimiento de una milicia nacional de ciudadanos.15

  2. El establecimiento de tribunales de arbitraje para resolver pacíficamente los conflictos entre naciones.16

  3. Que la decisión final sobre la guerra o la paz corresponda directamente al pueblo en los casos en que los gobiernos se nieguen a aceptar la decisión del tribunal de arbitraje;

Y protesta contra el sistema de los tratados secretos.

La clase obrera solo alcanzará estos objetivos conquistando el control de la legislación y aliándose con el movimiento socialista internacional, gracias al cual podrá asegurarse definitivamente la paz y establecerse de modo permanente la verdadera fraternidad de los pueblos.

Saludo al Partido Obrero Socialdemócrata Búlgaro (aprobada el 1 de agosto de 1896)

Que el congreso envíe su saludo fraternal al tercer congreso nacional del Partido Obrero Socialdemócrata Búlgaro, que se reúne en Sofía el domingo 2 de agosto.

Los disturbios de Zúrich (aprobada el 1 de agosto de 1896)

Visto que los lamentables disturbios recientes de Zúrich son el resultado de la servidumbre económica y moral en que se encuentra bajo el capitalismo la mayor parte de los obreros inmigrantes italianos, el congreso declara que las consecuencias de esa competencia económica entre los obreros, que impide la solidaridad del proletariado, solo pueden eliminarse mediante la propagación y la organización del socialismo.17

En recuerdo de los fundadores de la Internacional (aprobada el 1 de agosto de 1896)

Que el congreso deje constancia de su respetuoso y agradecido recuerdo de quienes hace más de treinta años fundaron la Internacional en esta misma ciudad de Londres.18

La acción económica e industrial (aprobada el 1 de agosto de 1896)

En opinión de este congreso, los trabajadores de todas las naciones deben luchar continuamente como clase por la socialización de los medios de producción, transporte, distribución y cambio; el conjunto ha de estar controlado por una organización completamente democrática en interés de toda la comunidad, emancipando así a la clase trabajadora y al pueblo en general de la dominación del capitalismo. Este congreso considera que la acción nacional e internacional en este sentido socialista completo es cada día más necesaria, ante la desaparición de la libre competencia y el rápido crecimiento de monopolios nacionales e internacionales controlados por enormes organizaciones de la clase capitalista. El petróleo, el hilo de coser, ciertos minerales, las grandes piezas de fundición, etc., están hoy controlados por coaliciones de capitalistas que aspiran a fijar los precios y los salarios en estos ramos. No es posible hacer frente con eficacia a tan poderosas corporaciones con los sindicatos ordinarios o con una acción política aislada. Para vencer las maquinaciones de estas grandes compañías es indispensable una organización más completa de los trabajadores; y este congreso recomienda que se tomen medidas para organizar una agencia internacional que llame la atención sobre los movimientos de estas corporaciones, que a menudo se sirven de intrigas políticas para lograr sus fines, y que procure la socialización de esas empresas por medio de leyes nacionales e internacionales.

En otros terrenos, la creciente capacidad de la humanidad para producir riqueza, en lugar de redundar en beneficio de la comunidad, resulta ser la causa de saturaciones del mercado y de crisis comerciales, nacionales e internacionales. Los obreros del carbón, del hierro, del cuero, del algodón y de otros ramos se ven en todos los países arrojados del trabajo y privados de su sustento por la acción de causas económicas que hasta ahora no han podido dominar. En todas las naciones civilizadas se va reconociendo la necesidad absoluta de sustituir este sistema caótico por la propiedad de la comunidad; y las grandes minas de carbón, las grandes fábricas siderúrgicas y químicas, los ferrocarriles y las fábricas más grandes han llegado todos a la fase en que su nacionalización y socialización no presentan ninguna dificultad desde el punto de vista económico.

Por consiguiente, este congreso llama a los trabajadores del mundo a impulsar de inmediato medidas concretas de socialización, nacionalización y comunalización en sus países respectivos, manteniéndose plenamente informados unos a otros de lo que hace cada nacionalidad en este sentido, para que cualquier política que se acuerde se adopte, en la medida de lo posible, simultáneamente.

II.

La lucha sindical de los trabajadores es indispensable para resistir a la tiranía económica del capital y mejorar así la situación actual de los trabajadores. Sin sindicatos no cabe esperar ni un salario suficiente para vivir ni la reducción de las horas de trabajo. Esta lucha, sin embargo, solo atenúa la explotación del trabajo, no la suprime. La explotación del trabajo solo podrá suprimirse por completo cuando la sociedad haya tomado el control de todos los medios de producción, incluida la tierra, y de los medios de distribución. Pero esto exige, en primer lugar, un conjunto de medidas legislativas. Para llevarlas a cabo por completo, la clase obrera ha de ser el poder político dominante, lo cual depende del grado de organización alcanzado. Los sindicatos, por tanto, ayudan con su labor organizadora a consolidar el poder político de las clases trabajadoras. La organización de la clase obrera es incompleta e inacabada mientras sea solo política.

Pero la lucha económica exige también la acción política de la clase trabajadora. Lo que los obreros arrancan a sus patronos en conflictos abiertos debe confirmarse por ley para que se mantenga, mientras que en otros casos las medidas legislativas pueden hacer superfluos los conflictos laborales.

Cuanto más se perfeccionan la organización y la cooperación internacionales del mercado mundial capitalista, más necesaria se hace la cooperación internacional de las clases obreras en la acción sindical, y especialmente en la protección legal del trabajo.

En un futuro próximo será necesaria la cooperación internacional del proletariado en los siguientes terrenos:

I. Abolición de todos los aranceles, de los derechos sobre los artículos de consumo y de las primas a la exportación.

II. Leyes internacionales de protección del trabajo y de las fábricas.

En cuanto a este último punto, reafirmando las resoluciones del Congreso de París, el congreso acuerda limitar provisionalmente la agitación por paliativos a:

(a) Reclamar la jornada legal de ocho horas.

(b) Abolir el sweating system e introducir una protección legal perfecta para los trabajadores que no trabajan en fábricas, talleres, etc.

(c) El reconocimiento del derecho inviolable de asociación y de coalición para ambos sexos.

Las resoluciones aprobadas en el Congreso de París eran:19

  1. La jornada legal de ocho horas, a lo que se propone añadir que seis horas de trabajo nocturno equivalgan a ocho de trabajo diurno.

  2. Abolición del trabajo de los niños menores de catorce años y limitación de la jornada a seis horas diarias para todos los que tengan entre catorce y quince.

  3. Prohibición del trabajo nocturno, salvo en los oficios en que el funcionamiento continuo sea una necesidad.

  4. Prohibición del trabajo nocturno para los menores de dieciocho años de ambos sexos.

  5. Al menos treinta y seis horas de descanso completo por semana.

  6. Prohibición de las industrias y de los métodos de producción especialmente perjudiciales para la salud de los trabajadores.

  7. Abolición del truck system.

  8. Inspección de todas las industrias —ya se ejerzan en fábricas, en pequeños talleres o a domicilio— por inspectores pagados, elegidos al menos en su mitad por los trabajadores.

Para lograrlo, la acción económica y la política deben ir de la mano.

Por consiguiente, el congreso declara que la organización de los trabajadores en sindicatos es una cuestión urgente en la lucha por la emancipación de la clase obrera y, en relación con las resoluciones semejantes aprobadas en los congresos de Bruselas y de Zúrich, considera deber de todos los trabajadores que se esfuerzan por liberar al trabajo del yugo del capitalismo afiliarse a los sindicatos de sus oficios respectivos.

Para que los sindicatos sean lo más eficaces posible, se les recomienda que se organicen como sindicatos nacionales en sus países respectivos, evitando así el derroche de fuerzas de las organizaciones pequeñas, independientes o locales. En particular, las diferencias de opinión política no deben considerarse motivo para actuar por separado en la lucha económica; por otra parte, la naturaleza de la lucha de clases impone a las organizaciones obreras el deber de educar a sus afiliados en las verdades de la socialdemocracia.

Los sindicatos deben admitir también en sus filas a las obreras y asegurarles igual salario por el mismo tipo y la misma cantidad de trabajo.

En la lucha por mejores salarios y condiciones de trabajo, los sindicatos deben controlar la aplicación de las leyes vigentes de protección del trabajo

El congreso considera que las huelgas y los boicots son armas necesarias para alcanzar los objetivos de los sindicatos. Lo más esencial es la organización completa de las clases obreras, ya que el buen resultado de una huelga depende de la fuerza de su organización.

Para que haya un movimiento sindical internacional uniforme, debe constituirse en cada país una comisión sindical central. Estas comisiones reunirán estadísticas sobre el mercado de trabajo e intercambiarán esas estadísticas, junto con otros informes periódicos sobre los acontecimientos importantes de cada país.

Debe ser deber especial de los sindicatos de todos los países cuidar de que los obreros que llegan de otro país se afilien a los sindicatos de sus oficios respectivos y no trabajen por menos del salario sindical.

En caso de huelgas, cierres patronales y boicots, los sindicatos de todos los países deben ayudarse unos a otros según sus medios.

III.

El desarrollo económico e industrial avanza con tal rapidez que puede producirse una crisis en un plazo relativamente corto. Por eso el congreso inculca al proletariado de todos los países la necesidad imperiosa de aprender, como ciudadanos con consciencia de clase, a administrar los asuntos de sus países respectivos para el bien común.20

Enmiendas aprobadas:

Amie Hicks (cordeleros, Inglaterra) propuso: 1) que no se permita a ninguna mujer trabajar en una fábrica o un taller durante las seis semanas anteriores y las seis posteriores al parto; 2) que en la resolución 1 aprobada en el Congreso de París la palabra «catorce» se sustituya por «dieciséis».21

Dr. Pankhurst: Que, en cuanto a la grave y seria cuestión de los parados, este congreso declara que, allí donde falte el empleo privado, debe proporcionarse empleo público con salarios razonables.

Edward Aveling (S.D.F., Australia): Insertar tras el párrafo que comienza «Los sindicatos» y termina «cantidad de trabajo» las palabras «y no deben pedir legislación restrictiva contra la inmigración de extranjeros». Esta resolución la firmaron los siguientes delegados de sindicatos de Inglaterra compuestos casi enteramente por extranjeros: John N. Dysche, Sindicato de Confeccionistas de Abrigos; A. Rosebury, Sindicato Independiente de Sastres; Marks Shayer, Sociedad Unida de Sastres, sección judía; Michael Frenchman y Sam Freedman, Sindicato Judío de Sastres, Leeds, York; William Hess, Asociación de Cajistas Hebreos, Londres, y Sindicato Internacional de Cigarreros, Glasgow; F. Warshawsky, Sección Hebrea 49 de la Alianza de Ebanistas y Tapiceros; J. Presbury, Sindicato Internacional de Oficiales Aparadores.

A. Fauquez (Partido Socialdemócrata, Suiza): Que, en lo que respecta a las manifestaciones del Primero de Mayo, el congreso se declara a favor de seguir cumpliendo las decisiones de los congresos anteriores, y considera que estas manifestaciones deben tener como objetivos principales la conquista de la jornada legal de ocho horas y la protesta contra el militarismo.

Octors (Bélgica): Añadir al apartado c de la sección II: «Además, es deber de los sindicatos admitir como afiliadas a las mujeres que trabajan en el oficio y procurar que se aplique el principio de igual salario por igual trabajo para ambos sexos, y también admitir a los aprendices para formar con ellos una sección especial de adherentes y llevar a cabo su educación socialista y profesional».

D. Hennessy: Considerando que, cuando se producen huelgas, como ocurre a menudo, la experiencia ha demostrado que el capitalista consigue con frecuencia traer grupos de obreros de otros países para cubrir una necesidad pasajera y resistir así las reivindicaciones de sus propios obreros, este congreso, sin oponerse a que ningún obrero emigre a otro país en busca de mejor vida, confía en que los delegados de todos los países representados en este congreso harán en adelante todo lo posible por impedir este mal, ya sea por medio de sus organizaciones sindicales o de los periódicos.

Herbert Burrows: La abolición del trabajo a domicilio allí donde sea posible.

Varios (aprobada el 1 de agosto de 1896)

  1. Que este congreso declara el derecho fundamental a la libertad de conciencia, de palabra y de prensa, y el derecho de reunión y de asociación, tanto en el plano local como en el internacional, de los trabajadores y de todos los demás sectores del pueblo para conseguir cambios políticos, industriales y sociales.

  2. El congreso llama a los trabajadores a hacer los mayores esfuerzos en sus países respectivos para obtener una amnistía para los presos políticos; condena el sistema de los complots urdidos por provocadores de la policía para desacreditar a los movimientos avanzados y provocar medidas represivas contra ellos; y pide además que se denuncien e investiguen de inmediato todos los casos en que haya sospecha de que las condenas se obtuvieron por tan detestables métodos.

  3. Puesto que las agencias por medio de las cuales los trabajadores pueden obtener empleo son una necesidad pública y no deben servir para la especulación privada ni para el lucro, y en vista de los graves abusos y de la corrupción que van unidos a las agencias de colocación dirigidas por particulares, el congreso insta a abolirlas y exige que se creen agencias gratuitas u oficinas de trabajo dirigidas por los municipios o por sindicatos bona fide.22

Resolución propuesta por Argyriadès, aprobada por aclamación:

La delegación francesa, que ha aprobado una resolución a favor de quienes luchan por su emancipación en Cuba, Creta y Macedonia, pide al congreso que formule sus votos por la emancipación de estas tres naciones que luchan por su libertad política y económica.23

El próximo congreso y las condiciones de admisión (aprobada el 1 de agosto de 1896)

El buró del congreso queda encargado de redactar la convocatoria del próximo congreso dirigiéndose exclusivamente:

  1. A los representantes de las organizaciones que tratan de sustituir la propiedad y la producción capitalistas por la propiedad y la producción socialistas, y que consideran la acción legislativa y parlamentaria como uno de los medios necesarios para alcanzar ese fin.

  2. A las organizaciones puramente sindicales que, aunque no tomen parte militante en la política, declaren que reconocen la necesidad de la acción legislativa y parlamentaria; por consiguiente, quedan excluidos los anarquistas.

Cada nacionalidad verificará las credenciales de sus delegados, con derecho de apelación ante una comisión especial elegida por todas las nacionalidades representadas en el congreso. Las credenciales de todas las nacionalidades que envíen menos de cinco delegados se remitirán a la comisión de credenciales, que las tratará del mismo modo que las impugnadas.

Se acuerda que el próximo congreso se celebre en Alemania en 1899. En caso de que sea imposible celebrarlo en Alemania, se decide que se celebre en París en 1900.24

  1. Es la resolución de Zúrich de 1893 sobre la admisión, con la adición de Bebel y otros, tal como la reproduce la circular del comité organizador. Formalmente se votó el artículo 11 del reglamento provisional, que impedía modificar el reglamento después del lunes; los defensores y los adversarios del voto lo entendieron como la confirmación de la resolución de Zúrich, que excluía a los anarquistas y antiparlamentarios. La aprobaron diecisiete nacionalidades; votaron en contra Francia (57 votos contra 56) y Holanda, e Italia no votó. ↩

  2. Gustave Delory, del Partido Obrero de Guesde, elegido alcalde de Lille en mayo de 1896 y suspendido por el prefecto del departamento del Norte en julio. Delory asistía al congreso como delegado. ↩

  3. En la votación se aceptaron dos retoques de redacción: a propuesta de Robert Seidel, que todas las versiones dijeran «incluido el régimen de los terratenientes», como la inglesa; a propuesta de Paul Lafargue, que en el tercer párrafo se dijera «todas las subdivisiones del proletariado agrícola» en lugar de «el proletariado agrícola». El informe de la minoría británica se rechazó por amplia mayoría. ↩

  4. Sir William Grantham, juez del Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra. Propusieron la resolución W. Stevenson (peones de la construcción de Londres) y G. Dew (carpinteros). ↩

  5. Resolución propuesta por la delegación suiza. Se aprobó con la enmienda de H. Turot, que sustituía «el último baluarte» por «uno de los últimos baluartes». ↩

  6. Una minoría de la delegación británica apoyó la enmienda de Hennessy y Steadman que suprimía las palabras «con independencia y separación de todos los partidos políticos burgueses». El informe se votó párrafo por párrafo y todos los párrafos se aprobaron por unanimidad de las nacionalidades, con el voto en contra de la minoría de la sección francesa. ↩

  7. Según el ponente, George Lansbury, con este párrafo la comisión respondía a las propuestas sobre la situación de Polonia (puntos 11 y 12 del orden del día), pronunciándose por la plena autonomía de todas las nacionalidades. ↩

  8. El congreso aprobó, por catorce nacionalidades contra seis (Austria, Bélgica, Dinamarca, Alemania, Holanda y Suiza), la enmienda de Keir Hardie que sustituía «por becas que cubran la manutención» por «por la manutención pública». El texto alemán no mencionaba las becas. ↩

  9. El congreso aprobó la enmienda de Edith Lanchester y Mary Gray que suprimía esta resolución. ↩

  10. A propuesta de Emmeline Pankhurst se sustituyó «gradualmente» por «lo antes posible». Se aprobó además la propuesta de Emma Ihrer de que la comisión de educación siguiera reunida de forma permanente, sus miembros en correspondencia, y publicara folletos sobre la cuestión. ↩

  11. La conferencia internacional sobre la protección del trabajo reunida en Berlín en marzo de 1890 (no en 1891, como dice el texto). ↩

  12. El informe, con las modificaciones indicadas, se aprobó en su conjunto. ↩

  13. El congreso decidió por nacionalidades que ese comité se reuniera en Londres y no en Suiza, como proponía Lucien Sanial. El Buró Socialista Internacional, con sede en Bruselas, no se creó hasta el congreso de París de 1900. ↩

  14. ¡Abajo las armas! (Die Waffen nieder!, 1889) es la novela pacifista de Bertha von Suttner, cuyo título se convirtió en lema del movimiento por la paz. ↩

  15. El congreso rechazó la enmienda de Byles, que pedía la abolición «gradual» de los ejércitos permanentes, y la de Richard Pankhurst, que suprimía la milicia de ciudadanos; Victor Adler señaló que los textos francés y alemán hablaban de la nación armada. La versión francesa del Buró dice «la suppression des armées permanentes et l'organisation de la nation armée». ↩

  16. Este punto se aprobó modificado por la propuesta de Ernest Belfort Bax: «El establecimiento de un tribunal internacional de arbitraje cuyas decisiones sean definitivas». Se rechazó la de Harriot Stanton Blatch de felicitarse por el tratado de arbitraje que preparaban Estados Unidos y Gran Bretaña, y la de Bax de suprimir el punto 3. El informe, así enmendado, se aprobó por unanimidad. ↩

  17. Propuesta de la delegación italiana. A fines de julio de 1896 hubo en el barrio obrero de Aussersihl, en Zúrich, varios días de ataques contra los obreros inmigrantes italianos. ↩

  18. Propuesta de Alfred-Léon Gérault-Richard. La Asociación Internacional de los Trabajadores se fundó en el mitin del St. Martin's Hall de Londres el 28 de septiembre de 1864. ↩

  19. Es una versión resumida de la resolución del Congreso de París de 1889 sobre la legislación protectora del trabajo, que no coincide en todo con el texto de las actas de aquel congreso. ↩

  20. Se rechazó por amplia mayoría el informe de la minoría, que pedía a los trabajadores, y en particular a los sindicalistas franceses, que estudiaran la huelga general para decidir sobre ella en el próximo congreso. El informe de la mayoría se aprobó sin votos en contra con las enmiendas que siguen. ↩

  21. Es decir, elevar a dieciséis años la edad mínima para el trabajo de los niños. ↩

  22. El cuarto punto del informe, sobre una lengua internacional, no se votó por falta de tiempo. ↩

  23. En 1896 se combatía la guerra de independencia de Cuba contra España (1895-1898), la insurrección cretense contra el dominio otomano y la agitación macedonia contra el mismo imperio. ↩

  24. Informe del buró presentado por Wilhelm Liebknecht. Se rechazó la enmienda de la Federación Socialdemócrata británica que limitaba la admisión a las organizaciones socialdemócratas y a los sindicatos; el informe se aprobó por unanimidad de las nacionalidades, salvo Francia, dividida, y Portugal, ausente. El congreso siguiente se celebró en París en 1900. ↩