Congreso celebrado en Ámsterdam del 14 al 20 de agosto de 1904. Traducido de Internationaler Sozialisten-Kongreß zu Amsterdam. 14. bis 20. August 1904 (Berlín, Buchhandlung Vorwärts, 1904), pp. 10-55, según el ejemplar digitalizado de Internet Archive, cotejado con la versión francesa, Sixième Congrès socialiste international tenu à Amsterdam du 14 au 20 août 1904. Compte-rendu analytique (Gante, Volksdrukkerij, 1904), ejemplar digitalizado de Internet Archive. La resolución de protesta sobre Hungría, que el protocolo alemán solo menciona, se traduce de esta versión francesa (pp. 122-123). Algunos títulos son nuestros. Traducción de la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
Las actas completas de las sesiones están en Actas del Congreso de Ámsterdam (II Internacional).
Resolución contra la guerra (14 de agosto de 1904)
Considerando que el entendimiento y la acción común de los trabajadores y socialistas de todos los países son la garantía más esencial de la paz mundial, el congreso, en el momento en que el zarismo se ve amenazado a la vez por la guerra y por la revolución, envía su saludo fraternal a los proletarios rusos y japoneses, sacrificados y asesinados por los crímenes tanto del capitalismo como del gobierno.1 El congreso exhorta a los socialistas y trabajadores de todos los países, guardianes de la paz, a oponerse con todas sus fuerzas a toda extensión de la guerra.
Declaración de simpatía con los mineros de Colorado (15 de agosto de 1904)
El Congreso Socialista Internacional de Ámsterdam de 1904 expresa por la presente su sincera simpatía a los mineros organizados de Colorado (América) víctimas del cierre patronal,2 y condena enérgicamente los bestiales atropellos de las autoridades, que actúan en interés de la clase capitalista recurriendo a soldados y a policía armada para destruir la organización de los trabajadores, para detener y deportar a hombres y mujeres solo porque eran miembros del sindicato minero o simpatizaban con él, para irrumpir en sus casas y demolerlas y, en suma, para sofocar por la fuerza de las armas el intento pacífico de los trabajadores de mejorar su situación mediante la unión y la organización.
Resolución sobre política social y seguro obrero (17 de agosto de 1904)
Considerando
que los trabajadores, en la sociedad capitalista, reciben por regla general un salario tan escaso que apenas alcanza para satisfacer las necesidades vitales indispensables mientras trabajan, de modo que se hunden en la necesidad y en la miseria cuando se ven impedidos de emplear su fuerza de trabajo, ya sea por enfermedad, accidente, invalidez, vejez o paro, y las trabajadoras también por embarazo o maternidad;
considerando, además,
que todo hombre tiene derecho a la existencia y la sociedad tiene interés en la conservación de la fuerza de trabajo, deben crearse instituciones que impidan la miseria de los trabajadores y la consiguiente ruina de su fuerza de trabajo.
En la sociedad capitalista, el mejor modo de lograrlo es una legislación eficaz de seguros obreros. Los trabajadores de todos los países deben exigir, por tanto, instituciones que prevengan en lo posible la enfermedad, los accidentes y la invalidez, y leyes de seguro obligatorio que les den derecho a medios suficientes para su sustento y a la asistencia médica cuando la enfermedad, el accidente, la invalidez, la vejez, el embarazo, la maternidad o el paro les impidan emplear su fuerza de trabajo.
Los costes del seguro, en primer lugar los del seguro de vejez, de invalidez, de viudedad y de orfandad, deben sufragarse mediante impuestos directos y progresivos sobre el patrimonio, la renta y las herencias. Donde no sea así, las cotizaciones, aunque las paguen los patronos, se llevarán siempre una parte del salario. Por eso es tarea de los trabajadores compensar esta pérdida de salario reforzando su organización sindical.
Los trabajadores deben exigir que estas instituciones de seguro se pongan bajo la autoadministración de los asegurados y que para los trabajadores nacionales y extranjeros de todas las naciones rijan las mismas disposiciones.3
Resolución sobre las atrocidades en la India (17 de agosto de 1904)
El congreso reconoce el derecho de los habitantes de los países civilizados a establecerse en países cuya población se encuentra en estadios inferiores de desarrollo, pero condena del modo más severo el actual sistema colonial capitalista y exhorta a los socialistas de todos los países a derribarlo. El resultado de este sistema puede observarse cada día en la opresión de los indígenas de África, Asia, etc., por los pueblos civilizados de Europa, como Francia, Inglaterra, Alemania, Bélgica y Holanda. Inglaterra no ha hecho más que tener más éxito en el sometimiento de naciones extranjeras, pero por eso las consecuencias para la India británica son tanto mayores y más terribles.
La asamblea de los delegados obreros de todo el mundo civilizado ha oído de los representantes de Inglaterra y de la India que en la India, como en todas partes, Inglaterra arrebata sin cesar al pueblo sus fuentes de sustento, lo explota y lo roba, y que provoca la mayor pobreza, miseria y hambre entre más de 200 millones de personas en territorio indio. Exhorta, por tanto, a los trabajadores de Gran Bretaña a obligar a su gobierno a abandonar el actual sistema colonial, infame y deshonroso, y a establecer el autogobierno de los indios, fácilmente realizable, bajo la soberanía inglesa.4
Moción de Ferri sobre los condenados de 1898 en Italia (18 de agosto de 1904)
El congreso expresa su viva simpatía por el empeño del comité que organiza en Italia una agitación para lograr la liberación de los condenados a raíz de los disturbios de 18985 que siguen todavía en la cárcel; y el congreso espera de esta actuación el mejor de los éxitos.
Resolución sobre la política colonial (18 de agosto de 1904)
Considerando que la explotación capitalista de un territorio colonial cada vez más extenso se hace cada vez mayor y más desordenada, devasta la riqueza natural de las colonias y somete a los pueblos indígenas a la opresión más dura y a menudo más sangrienta, explotación que para el proletariado no trae más que el agravamiento de la miseria, el congreso recuerda la decisión del congreso de París de 1900 sobre la cuestión colonial y la política imperialista, y declara que es deber de los partidos socialistas de los distintos países y de las fracciones parlamentarias: 1. oponerse sin miramientos a toda propuesta imperialista y proteccionista, a toda expedición colonial de conquista y a todo gasto militar para las colonias; 2. combatir todo monopolio y toda gran concesión de tierras y vigilar estrechamente que las riquezas de las colonias no sean acaparadas por la clase de los grandes capitalistas; 3. sacar a la luz pública sin miramientos todos los horribles actos de violencia de que son víctimas los indígenas; exigir para ellos las más enérgicas medidas de protección contra la barbarie militar y la explotación capitalista y velar especialmente por que no se les despoje de sus bienes ni con astucia ni con violencia; proponer y apoyar las medidas que puedan mejorar la situación de los indígenas, como obras de utilidad pública, medidas higiénicas, creación de escuelas, etc.;6 deben esforzarse por quebrar la influencia nociva de los misioneros; 5. reclamar para los indígenas la medida de libertad y de autonomía que su desarrollo permita, teniendo presente que el objetivo perseguido es la completa emancipación de las colonias; 6. poner bajo control parlamentario la dirección de la política exterior, que, a consecuencia del desarrollo natural del sistema parlamentario, está cada vez más sometida a la influencia secreta de camarillas plutocráticas.7
Resolución sobre la huelga general (18 de agosto de 1904)
Considerando que la condición necesaria para el éxito de una huelga de masas es una organización fuerte y la disciplina voluntaria de los trabajadores, el congreso considera irrealizable la huelga general absoluta, en el sentido de que se abandone todo trabajo, porque haría imposible toda existencia, incluida la del proletariado. Considerando, además, que la emancipación de la clase obrera no puede ser el resultado de semejante esfuerzo repentino, pero que es posible que una huelga que se extienda a ramas aisladas de la producción importantes para la vida económica o a un gran número de empresas sea un medio extremo para llevar a cabo cambios sociales importantes o para resistir ataques reaccionarios contra los derechos de los trabajadores, el congreso advierte a los trabajadores contra la propaganda de la huelga general que hacen los anarquistas con la intención de apartarlos de librar la importante lucha cotidiana por medio de la acción sindical, política y cooperativa, para que no se dejen arrastrar por ella, y los exhorta a reforzar su unidad y su posición de fuerza en la lucha de clases mediante el desarrollo de su organización, pues, si un día la huelga con un objetivo político resultara necesaria y útil, de ello dependerá su éxito.8
Resolución sobre la unidad del partido (19 de agosto de 1904)
El congreso declara:
Para dar a la clase obrera toda su fuerza en la lucha contra el capitalismo, es indispensable que en cada país, frente a los partidos burgueses, no haya más que un partido socialista, como no hay más que un proletariado. Por eso todos los camaradas y todas las organizaciones socialistas tienen el deber imperioso de esforzarse con todas sus fuerzas por lograr esta unidad del partido sobre la base de los principios establecidos por los congresos internacionales, esta unidad que es necesaria en interés del proletariado, ante el cual son responsables de las funestas consecuencias de la persistencia de las escisiones.
Para ayudar a alcanzar este fin, tanto el Buró Socialista Internacional como todos los partidos de los países en que existe esta unidad pondrán con la mejor disposición sus buenos oficios a su servicio.9
Reglas internacionales de la táctica socialista. Resolución de Dresde (19 de agosto de 1904)
El congreso condena del modo más resuelto las tendencias revisionistas10 a cambiar nuestra táctica, probada y coronada por la victoria hasta ahora, que se basa en la lucha de clases, en el sentido de sustituir la conquista del poder político mediante la derrota de nuestros adversarios por una política de complacencia con el orden de cosas existente.
La consecuencia de semejante táctica revisionista sería que un partido que trabaja por la transformación más rápida posible de la sociedad burguesa existente en la sociedad socialista, y que es, por tanto, revolucionario en el mejor sentido de la palabra, se convertiría en un partido que se contenta con reformar la sociedad burguesa.
Por eso el congreso, en oposición a las tendencias revisionistas existentes, está convencido de que los antagonismos de clase no se atenúan, sino que se agudizan constantemente, y declara:
que el partido rechaza la responsabilidad por las condiciones políticas y económicas que descansan sobre el modo de producción capitalista, y que, por tanto, niega todo voto de recursos que sirvan para mantener en el gobierno a la clase dominante;
que la socialdemocracia, de acuerdo con la resolución Kautsky del congreso socialista internacional de París de 1900, no puede aspirar a una participación en el poder gubernamental dentro de la sociedad burguesa.
El congreso condena, además, todo intento de encubrir los antagonismos de clase existentes para facilitar un acercamiento a los partidos burgueses.
El congreso espera que las fracciones socialdemócratas utilicen, como hasta ahora, el mayor poder que alcanzan por el aumento del número de sus miembros y por el enorme crecimiento de las masas de electores que las respaldan para ilustrar sobre el objetivo de la socialdemocracia y, de acuerdo con los principios de nuestro programa, para defender en todas partes con la máxima fuerza e insistencia los intereses de la clase obrera, la ampliación y la garantía de la libertad política y la igualdad de derechos, y para librar con más energía todavía de lo que les ha sido posible hasta ahora la lucha contra el militarismo y el marinismo,11 contra la política colonial y de potencia mundial, contra la injusticia, la opresión y la explotación en todas sus formas, y para trabajar con energía por el desarrollo de la legislación social y por el cumplimiento de las tareas políticas y culturales de la clase obrera.
Resolución sobre el proletariado de Rusia (20 de agosto de 1904)
En vista de las indecibles dificultades que el proletariado de Rusia encuentra en el camino de su liberación, y ante los inauditos sacrificios que esta lucha le impone, el congreso saluda al heroico proletariado de Rusia, que, en fraternal unión de fuerzas sin distinción de nacionalidad, se agrupa en torno a la gloriosa bandera del socialismo para luchar contra el absolutismo y por la conquista de derechos políticos. El congreso le envía la seguridad de su viva admiración y simpatía. El congreso declara al proletariado de Rusia que los trabajadores del mundo entero se sienten unidos a él en su lucha contra el absolutismo, y que el proletariado de Rusia, al luchar por su propia liberación, combate al mismo tiempo por la liberación del proletariado mundial.12
Resolución de protesta sobre Hungría (20 de agosto de 1904)
«El Congreso Socialista Internacional de Ámsterdam de 1904, basándose, 1.º, en los informes impresos y, 2.º, conocedor de las vergonzosas condiciones políticas y sociales de Hungría, condena a las clases dominantes de Hungría y a su gobierno por su vil conducta ante la emancipación de la clase obrera,13 y expresa su viva simpatía a los socialistas conscientes de Hungría».
Resolución sobre el Primero de Mayo (20 de agosto de 1904)
Partiendo de la consideración de que la manifestación obrera del Primero de Mayo tiene por objeto intervenir un día determinado, en todos los países con un movimiento obrero moderno, de manera unitaria en favor de las reivindicaciones de los trabajadores, en particular de la protección del trabajo, de la jornada de ocho horas, de las reivindicaciones de clase de los trabajadores y de la paz mundial, y expresar así la unidad del movimiento y de las reivindicaciones de los trabajadores de todos los países;
considerando, además, que la unidad de la manifestación aún no se ha logrado, porque en algunos países no se manifiesta el 1 de mayo, sino el primer domingo de mayo,
el congreso decide: en conformidad con las decisiones de los congresos internacionales de París de 1889, Bruselas de 1891, Zúrich de 1893 y París de 1900, el Congreso Internacional de Ámsterdam exhorta del modo más apremiante a las organizaciones de los partidos socialdemócratas y a los sindicatos de todos los países a manifestarse cada año el 1 de mayo por el establecimiento legal de la jornada de ocho horas, por las reivindicaciones de clase del proletariado y por la paz mundial.
La forma más eficaz de expresar la manifestación del 1 de mayo es el paro del trabajo.
El congreso impone, por tanto, a todas las organizaciones proletarias de todos los países el deber de procurar el paro del trabajo el 1 de mayo y de parar el trabajo allí donde sea posible sin perjuicio de los intereses de los trabajadores.
Resolución sobre el sufragio femenino (20 de agosto de 1904)
En las luchas que el proletariado libra por la conquista del sufragio universal, igual, secreto y directo en el Estado y en el municipio, los partidos socialistas deben proponer el sufragio femenino para los cuerpos legislativos, mantenerlo por principio en la agitación y defenderlo con toda energía.14
Resolución sobre los trusts (20 de agosto de 1904)
Los trusts, en su desarrollo completo, son la eliminación de la competencia entre los dueños de la producción. Se han desarrollado desde acuerdos sueltos entre capitalistas independientes hasta gigantescas asociaciones patronales sólidamente organizadas, nacionales e incluso internacionales, que a menudo monopolizan una industria entera. Son la consecuencia inevitable de la competencia en un orden económico que descansa en el trabajo asalariado al servicio del beneficio del capital.
En estas asociaciones, los grandes capitalistas de todos los países y de todas las industrias se ensamblan rápidamente en una unidad compacta sobre la base de intereses comunes. Así se agudiza cada vez más el conflicto entre la clase capitalista y la clase obrera. La producción se regula, se evita el despilfarro de la competencia y aumenta el rendimiento del trabajo. Pero toda la ventaja va a parar a los capitalistas, y la explotación de los trabajadores se hace más intensa.
Ante este hecho y ante las múltiples experiencias según las cuales una legislación antitrust resulta inútil en el marco de nuestro orden económico, el Congreso Socialista Internacional de Ámsterdam renueva la resolución de París de 1900 y la refuerza con la siguiente declaración:
I. Que los partidos socialistas de todos los países deben mantenerse al margen de toda participación en los intentos legislativos que traten de impedir la aparición de las asociaciones patronales o de limitar su crecimiento, porque tales intentos son siempre inútiles y a veces reaccionarios.
II. Que los esfuerzos de los partidos socialistas deben dirigirse a la socialización de los medios de producción y a su empleo en beneficio de todos y no del lucro. El modo en que se realice esta socialización, así como el orden en que se lleve a cabo, lo determinará el poder de que dispongamos.
III. Ante el peligro creciente con que el afianzamiento del poder de los capitalistas amenaza a su organización económica, los trabajadores del mundo entero deben oponer su poder organizado como su única arma contra la opresión capitalista y como su único medio para derribar el capitalismo y crear la sociedad socialista.15
La guerra ruso-japonesa había empezado en febrero de 1904. Propuso la resolución el Partido Obrero Socialista de Francia (guesdista), tras los discursos del delegado japonés Sen Katayama y del ruso Gueorgui Plejánov, que se habían dado la mano en la tribuna. Se aprobó por unanimidad. ↩
La huelga de los mineros de la Western Federation of Miners en Colorado (Cripple Creek y otros distritos), de 1903-1904, reprimida por la milicia del Estado con detenciones y deportaciones en masa. La propusieron Keir Hardie y Herbert Burrows en nombre de la delegación inglesa. ↩
Ponente, Hermann Molkenbuhr. Se aprobó por gran mayoría, tras rechazarse una contrapropuesta de los delegados norteamericanos y las enmiendas de Morris Hillquit y James Sexton. ↩
Presentada por la delegación inglesa; habló en su apoyo Dadabhai Naoroji, entonces de ochenta años. Se aprobó por unanimidad y sin debate. ↩
Los motines del pan de mayo de 1898, aplastados en Milán por el general Bava Beccaris, a los que siguieron centenares de condenas por tribunales militares. ↩
El texto alemán no lleva aquí el número 4; la versión francesa abre en este punto el apartado «4°». ↩
Ponente, Henri van Kol. La resolución se aprobó por unanimidad. El congreso decidió además, a propuesta del italiano Rossi, que cada país formara una comisión de estudios coloniales en relación con el Buró Internacional. ↩
Resolución de la delegación holandesa, aceptada por la comisión; ponente, Henriette Roland Holst. Se aprobó por 36 votos contra 4 (Suiza y Japón), con la abstención de Francia y de los socialistas revolucionarios rusos. ↩
Presentada por Bebel, Kautsky, Ferri, Adler, Troelstra y Vandervelde, se aprobó por unanimidad. Estaba dirigida sobre todo a Francia, donde la unificación de los partidos socialistas dio lugar en 1905 a la Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO). ↩
La resolución, redactada por August Bebel, la había aprobado el congreso de la socialdemocracia alemana en Dresde en septiembre de 1903; los guesdistas la propusieron como regla de la táctica internacional. Las cuatro enmiendas de Victor Adler y Emile Vandervelde, que daban forma afirmativa a las condenas y sustituían el punto 2 por una mera confirmación de la resolución Kautsky, fueron rechazadas por 21 votos contra 21; la resolución se aprobó por 25 votos contra 5 y 12 abstenciones. ↩
Marinismus: el armamento naval, en Alemania la política de construcción de la flota de guerra. ↩
Presentada por Henriette Roland Holst en nombre de la delegación holandesa; se aprobó por unanimidad. ↩
Así en el francés: «dans l'émancipation de la classe ouvrière». Según el acta francesa, la resolución fue «adoptada». ↩
Presentada por las delegadas socialistas alemanas; se aprobó por unanimidad, como la del Primero de Mayo. ↩
Aprobada con pocos votos en contra. ↩