Escrito por Friedrich Engels en Bremen y publicado, con la firma «Friedrich Oswald», el seudónimo que usaba entonces junto con «F. O.», en el Telegraph für Deutschland (Hamburgo), núm. 31, de febrero de 1840, p. 124. Traducido de Marx/Engels, Gesamtausgabe (MEGA¹), sección I, tomo 2 (Berlín, 1930), pp. 67-68, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

De los hijos poéticos del período de la Restauración cuya fuerza no quedó paralizada por las descargas eléctricas del año 1830 y cuya fama solo se asentó en la presente época literaria, destacan tres por un parecido significativo: Immermann, Chamisso y Platen.1 En los tres, una individualidad poco común, un carácter importante y una fuerza de entendimiento que equilibra por lo menos su talento poético. En Chamisso predominan unas veces la fantasía y el sentimiento, otras el entendimiento calculador; en los tercetos, sobre todo, la superficie es del todo fría y razonable, pero se oye latir debajo el noble corazón; en Immermann ambas cualidades combaten entre sí y forman aquel dualismo que él mismo reconoce y cuyos extremos su fuerte personalidad consigue doblar hasta juntarlos, pero no unir; en Platen, por último, la fuerza poética ha renunciado a su independencia y se aviene fácilmente al dominio del entendimiento, más poderoso. Si la fantasía de Platen no hubiera podido apoyarse en su entendimiento y en su carácter grandioso, no se habría hecho tan famoso. Por eso representó lo que la poesía tiene de cosa del entendimiento, la forma, y por eso no se le concedió su deseo de cerrar su carrera con una gran obra. Sabía muy bien que una gran obra así era necesaria para dar duración a su fama; pero sentía también que sus fuerzas no alcanzaban aún para ella, y esperaba del futuro y de sus trabajos preparatorios; entretanto pasó el tiempo, no salió nunca de los trabajos preparatorios y al final murió.

La fantasía de Platen seguía temerosa el paso audaz de su entendimiento; y cuando se trató de una obra genial, cuando tenía que atreverse a un salto audaz que el entendimiento no podía dar, tuvo que retroceder estremecida. De ahí nació el error de Platen de tomar los productos de su entendimiento por poesía. Para gacelas anacreónticas2 bastaba su fuerza creadora poética; a veces también relampagueaba en sus comedias como un meteoro; pero confesémonos que, de lo que fue propio de Platen, lo más es producto del entendimiento, y como tal se lo reconocerá siempre. Nos cansaremos de sus gacelas demasiado artificiosas, de sus odas retóricas; encontraremos la polémica de sus comedias en gran parte injustificada; pero rendiremos todo respeto al ingenio de sus diálogos y a la elevación de sus parábasis, y tendremos que encontrar la razón de su parcialidad en la grandeza de su carácter. La posición literaria de Platen en la opinión pública cambiará: se alejará de Goethe y se acercará a Börne.

De que también sus convicciones lo acercan más a Börne daban testimonio, aparte de un montón de alusiones en las comedias, varios poemas de la edición completa, de los que solo menciono la oda a Carlos X;3 una serie de canciones que tuvieron por motivo la lucha de los polacos por su libertad4 no se habían recogido en esa colección, aunque por fuerza tenían que ser de gran interés para la caracterización de Platen. Ahora han aparecido, como apéndice a la edición completa, en otra editorial. Encuentro en ellas confirmada mi opinión sobre Platen. El pensamiento y el carácter tienen que sustituir aquí a la poesía más, y de manera más llamativa, que en ningún otro lugar. Por eso Platen rara vez se encuentra a gusto en la manera sencilla de la canción; tienen que ser versos largos y extendidos, cada uno de los cuales pueda alojar un pensamiento, o metros artificiosos de oda, cuyo paso grave y mesurado casi parece exigir un contenido retórico. Con el arte del verso le llegan a Platen también los pensamientos, y esta es la prueba más fuerte del origen racional de sus poemas. A quien pida a Platen otras cosas, estas canciones polacas no le satisfarán; pero quien tome el cuadernito en la mano con estas expectativas se verá ampliamente compensado de la falta de perfume poético por una abundancia de pensamientos elevados y poderosos, que han crecido en el suelo del carácter más noble, y por una «pasión grandiosa», como dice con acierto el prólogo. Lástima que estos poemas no aparecieran unos meses antes, cuando la conciencia nacional alemana se levantó contra la pentarquía europea del Imperio ruso; habrían sido la mejor respuesta. Quizá también el pentarquista habría encontrado aquí más de un lema para su obra.5

Friedrich Oswald

  1. Karl Immermann (1796-1840), Adelbert von Chamisso (1781-1838) y August von Platen (1796-1835). Platen satirizó a Immermann en su comedia Der romantische Ödipus (1829). ↩

  2. La gacela (ghazal), forma de la lírica persa que Platen, siguiendo a Rückert y a Goethe, cultivó en alemán. ↩

  3. Carlos X, el último rey Borbón de Francia, derrocado por la revolución de julio de 1830. ↩

  4. El levantamiento polaco de 1830-1831 contra el dominio ruso. ↩

  5. Die europäische Pentarchie (Leipzig, 1839), libro anónimo, debido a Karl Eduard Goldmann, que defendía la hegemonía rusa en el concierto de las cinco grandes potencias y provocó una oleada de réplicas en la prensa alemana. ↩