Escrito por Friedrich Engels en Berlín el 19 de agosto de 1842. Publicado sin firma, como correspondencia de Berlín, en la Rheinische Zeitung, n.º 241, del 29 de agosto de 1842. El título es de los editores de 1930. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Historisch-kritische Gesamtausgabe, sección I, tomo 2 (Berlín, 1930, p. 318), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

*×* Berlín, 19 de agosto. Le escribo hoy para comunicarle que en realidad no hay nada que comunicar desde aquí. Bien sabe Dios que ahora es, como se dice aquí, la temporada de los pepinillos en vinagre1 para los corresponsales. ¡No pasa nada, absolutamente nada! La Asociación del Cristo histórico da tan pocas señales de vida como la asociación de los Libres;2 aunque existe oficialmente, en realidad ningún estudiante sabe dónde existe ni quién pertenece a ella. Debe de pasar como hace medio año con la famosa marcha de antorchas en honor del filósofo de la Leipziger Strasse, en la que después tampoco ningún estudiante quería haber participado y de la que ya el día anterior se decía que, por desgracia, eran en su mayoría «filisteos». Tampoco los comités estamentales3 acaban de constituirse, pese a la Leipziger Zeitung,4 que, con su predilección por los huevos prusianos aún sin poner, debate a diestro y siniestro sobre lo que se presentará a los comités. Nosotros, en cambio, nos consolamos con la sabiduría de nuestro rey y dejamos en paz los huevos sin poner. Dicen que el rey ha traído un tratado comercial y un nuevo convenio de extradición, ¡y esos no serán huevos sin poner! Pero tampoco eso nos preocupa, quiero decir a los berlineses; lo que hacemos es envidiar a los renanos por el sumo placer que tendrán dentro de pocas semanas, cuando no solo nuestro rey, sino, entre otras muchas altas personalidades, también el digno rey Luis de Baviera, el poeta en el trono y autor de los Compañeros del Walhalla, fundador del Walhalla,5 se presentará a la colocación de la primera piedra de la catedral de Colonia, que ha de terminarse para ornato del pueblo alemán.6 Los Compañeros del Walhalla han causado viva sensación en los círculos cultos de aquí, y el juicio general y competente se pronuncia sin reservas en el sentido de que el rey Luis ha trenzado una nueva rama de laurel en torno a su corona. El estilo tacitiano y conciso, de fuerza primitiva y violenta, del rey puede contar sin duda con imitadores, aunque rara vez será igualado. —

  1. Sauregurkenzeit: en alemán, la temporada veraniega sin noticias. ↩

  2. Los Libres (die Freien), el círculo berlinés de jóvenes hegelianos radicales en torno a Bruno y Edgar Bauer, Max Stirner y otros, que Engels frecuentaba entonces. ↩

  3. Los comités de las Dietas provinciales prusianas, convocados por Federico Guillermo IV como sustituto de una representación nacional; se reunieron en Berlín en octubre de 1842. ↩

  4. La Leipziger Allgemeine Zeitung, diario liberal de Sajonia, prohibido en Prusia a finales de 1842. ↩

  5. Luis I de Baviera (1786-1868), autor de poesías y de Walhalla's Genossen (1842), semblanzas de los alemanes ilustres cuyos bustos se colocaron en el Walhalla, templo nacional que hizo construir junto al Danubio, cerca de Ratisbona, inaugurado en octubre de 1842. ↩

  6. La ceremonia del 4 de septiembre de 1842 con que se reanudaron, en presencia de Federico Guillermo IV, las obras de la catedral de Colonia, inacabada desde la Edad Media. ↩