Carta del Comité de Correspondencia Comunista de Bruselas, del 15 de junio de 1846, firmada por Marx, Engels, Philippe Gigot y Wilhelm Wolff y dirigida a Gustav Adolph Köttgen, de Elberfeld. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 4 (Berlín, 1972, pp. 20-22), que sigue el manuscrito, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

Bruselas, 15 de junio de 1846

A G[ustav] A[dolph] Köttgen,1 para que lo comunique a los demás.

A vuestro llamamiento, que nos enviasteis hace un par de días, nos apresuramos a responder lo siguiente:

Estamos completamente de acuerdo con vuestra opinión de que los comunistas alemanes deben salir de su aislamiento actual y entrar en relación recíproca permanente; también, en que hacen falta círculos de lectura y de discusión. Pues los comunistas tienen que empezar por aclararse entre ellos, cosa que no puede lograrse suficientemente sin reuniones regulares para discutir las cuestiones comunistas. Estamos asimismo plenamente de acuerdo con vosotros en que hay que difundir escritos y folletos comunistas baratos y comprensibles. Ambas cosas, la primera como la segunda, deben acometerse pronto y con energía. Reconocéis la necesidad de fijar cuotas regulares; pero en cuanto a vuestra propuesta de emplear esas cuotas en sostener a los escritores y proporcionarles una vida cómoda, tenemos por nuestra parte que rechazarla. Las cuotas, a nuestro juicio, solo deben emplearse en imprimir hojas volantes y folletos comunistas baratos y en cubrir los gastos que [ocasiona] la correspondencia, incluida la que se envía desde aquí al extranjero. Será necesario fijar un mínimo de cuotas mensuales, para que en todo momento pueda saberse con certeza cuánto puede dedicarse a los fines comunes. Es necesario además que nos comuniquéis los nombres de los miembros de vuestra asociación comunista, ya que, como vosotros sabéis de nosotros, hay que saber con qué gente se trata. Por último, esperamos que nos indiquéis [la] cuantía de las cuotas mensuales destinadas a los fines comunes, pues se va a pasar cuanto antes a imprimir algunos folletos populares. Que estos folletos no pueden aparecer en Alemania es evidente y no necesita demostración.

Sobre la Dieta Federal, el rey de Prusia, los estamentos provinciales, etc., os hacéis de verdad grandes ilusiones.2 Un memorial solo podría surtir efecto si en Alemania existiera ya un partido comunista fuerte y organizado, y no se da ni lo uno ni lo otro. Una petición solo es buena cuando se presenta a la vez como una amenaza, detrás de la cual hay una masa compacta y organizada. Lo único que podéis hacer, si las circunstancias de vuestra región se prestan a ello, sería reunir una petición con firmas numerosas e imponentes de obreros.

Un congreso comunista no lo creemos todavía oportuno. Solo cuando se hayan formado asociaciones comunistas en toda Alemania y se hayan reunido medios para la acción podrán los diputados de las distintas asociaciones reunirse en congreso con perspectivas de éxito. Esto no podrá ocurrir, pues, antes del año próximo.

Hasta entonces, el entendimiento por carta y la correspondencia regular son el único medio de actuar en común.

Desde aquí se mantiene ya de vez en cuando correspondencia con los comunistas ingleses y franceses, así como con los comunistas alemanes en el extranjero. Siempre que nos lleguen informes sobre el movimiento comunista en Inglaterra y Francia os los comunicaremos, y añadiremos a cada una de nuestras cartas lo demás que llegue a nuestro conocimiento.

Os rogamos que nos indiquéis una dirección segura (y que no pongáis más en el sello el nombre completo, como G. A. Köttgen, de modo que se reconoce enseguida tanto al remitente como al destinatario).

A nosotros escribidnos, en cambio, a la siguiente dirección, completamente segura:

Monsieur Ph[ilippe] Gigot, 8, rue de Bodembroek, Bruxelles.3

K. Marx. F. Engels. Ph. Gigot. F. Wolff4

Weerth os manda saludos; está en este momento en Amiens.5

Si llevarais adelante vuestra idea de la petición, no conseguiríais nada más sino que el partido c[omunista] proclamara públicamente su debilidad y al mismo tiempo señalara al gobierno a las personas a las que tiene que vigilar especialmente. Si no podéis reunir una petición obrera con al menos 500 firmas, entonces mejor pedid, como quieren hacer los burgueses de Tréveris, un impuesto progresivo sobre la fortuna; y si los burgueses de vuestra localidad tampoco se suman a eso, eh bien, entonces sumaos vosotros a ellos de momento en las manifestaciones públicas, proceded jesuíticamente, colgad del clavo la honradez, la candidez y la probidad germánicas, y firmad y promoved las peticiones burguesas por la libertad de prensa, una Constitución, etc. Cuando eso se haya conseguido, empezará una nueva era para la propaganda c[omunista]. Nuestros medios aumentarán, el antagonismo entre burguesía y proletariado se agudizará. En un partido hay que apoyar todo lo que haga avanzar, y no andarse en eso con aburridos escrúpulos morales. Por lo demás, tenéis que elegir para la correspondencia un comité regular que redacte y discuta las cartas que nos escribáis y que se reúna con regularidad. Si no, la cosa se volverá un desorden. Para redactar las cartas tenéis que elegir al que consideréis más capaz. Las consideraciones personales tienen que desaparecer por completo; lo echan todo a perder. Los nombres de los miembros del comité, naturalmente, hay que comunicárnoslos.

Salud.
Los del dorso6

  1. Gustav Adolph Köttgen (1805-1882), pintor y poeta de Elberfeld; había enviado al comité de Bruselas el llamamiento de un grupo de comunistas de Elberfeld. ↩

  2. La Dieta Federal (Bundestag) era la asamblea de los representantes de los gobiernos de la Confederación Germánica, con sede en Fráncfort; los estamentos provinciales (Landstände), las dietas consultivas de las provincias prusianas. ↩

  3. Philippe Gigot (1819-1860), belga, miembro del comité de correspondencia de Bruselas y luego de la Liga de los Comunistas. ↩

  4. Así en el manuscrito: se trata de Wilhelm Wolff (1809-1864), «Lupus», hijo de campesinos siervos de Silesia, maestro y periodista, amigo de Marx y Engels, a quien Marx dedicó el primer tomo de El capital. ↩

  5. Georg Weerth (1822-1856), poeta y periodista, amigo de Marx y Engels. ↩

  6. En alemán, Umstehende: los que figuran al dorso, esto es, los firmantes. ↩