Escrita por Friedrich Engels hacia el 25 de octubre de 1847 y publicada en francés en L'Atelier (París), núm. 2, noviembre de 1847. No hemos podido consultar el original francés: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 4 (Berlín, 1972, pp. 328-330), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto de la MEW en alemán.
A los señores obreros redactores de L'Atelier1
Señores:
Acabo de leer en su número de octubre un artículo titulado «Fabricantes y obreros en Inglaterra». El artículo menciona, según una noticia de La Presse,2 un mitin de supuestos delegados de los obreros empleados en la industria algodonera de Lancashire que se celebró en Manchester el pasado 29 de agosto. Las resoluciones aprobadas en ese mitin son tales que, para La Presse, demuestran que en Inglaterra reina una armonía completa entre el capital y el trabajo.
Han hecho ustedes muy bien, señores, en reservarse su juicio sobre la fiabilidad de la crónica que un periódico de la burguesía francesa ha publicado sobre la base de noticias de la prensa burguesa inglesa. La crónica es, desde luego, exacta; las resoluciones se aprobaron en la forma en que las ha reproducido La Presse; solo una pequeña afirmación carece de exactitud, pero en esa pequeña inexactitud está justamente el meollo de la cuestión: el mitin del que habla La Presse no fue un mitin de obreros, sino de capataces.
Señores, he vivido dos años en pleno corazón de Lancashire, y esos dos años los he pasado entre los obreros.3 Los he visto en sus asambleas públicas y en sus pequeños comités. Conozco a sus dirigentes y a sus oradores, y creo poder asegurarles que en ningún otro país del mundo encontrarán ustedes hombres tan sinceramente apegados a los principios democráticos como estos obreros de las fábricas de algodón de Lancashire, ni tan firmemente decididos a sacudirse el yugo de los explotadores capitalistas que hoy pesa sobre ellos. ¿Cómo iban, señores, esos mismos obreros que ante mis propios ojos echaron de la tribuna de una sala de reuniones a unas cuantas docenas de fabricantes, y cuyos ojos centelleantes y puños alzados, como yo mismo vi, metieron el miedo en el cuerpo a los burgueses de la tribuna, cómo iban esos mismos obreros a votar hoy agradecimientos a sus fabricantes porque estos hubieran tenido la bondad de reducir la jornada antes que los salarios?
Pero miremos las cosas un poco más de cerca. ¿No tiene para el obrero la reducción de la jornada exactamente el mismo significado que la reducción del salario? Evidentemente, sí; en un caso como en el otro, la situación del obrero empeora por igual. Los obreros no podían tener, pues, ninguna razón para dar las gracias a sus fabricantes por haber preferido el primer modo de recortar los ingresos obreros al segundo. Pero, señores, si consultan ustedes los periódicos ingleses de finales de agosto, verán que los fabricantes de algodón tenían muy buenas razones para reducir la jornada antes que los salarios. El algodón en rama estaba entonces al alza; el mismo número del Globe4 de Londres que da cuenta de dicho mitin menciona también que los especuladores de Liverpool querían adueñarse del mercado del algodón para provocar un alza artificial. ¿Qué hacen en tales casos los fabricantes de Manchester? Organizan mítines de sus capataces y les hacen aprobar resoluciones como las que La Presse les ha hecho llegar a ustedes. Es un recurso muy practicado y conocido, que se emplea cada vez que los especuladores se empeñan en hacer subir los precios del algodón. Es una advertencia a los especuladores para que se guarden de subir demasiado los precios, porque entonces los fabricantes reducirían su consumo de algodón y provocarían así sin remedio una baja de los precios. El mitin que tanta alegría y aplauso suscita en La Presse no fue, pues, otra cosa que una de esas reuniones de capataces con las que en Inglaterra ya no se engaña a nadie.
Para demostrarles además hasta qué punto ese mitin fue obra exclusiva de los capitalistas, bastará con señalar que el único periódico al que se enviaron las resoluciones, el periódico del que las tomaron todos los demás, es precisamente el órgano de los fabricantes, el Manchester Guardian.5 El periódico obrero democrático, el Northern Star, también las publica, pero añade, y con ello las marca a los ojos de los obreros, que están tomadas justamente de aquel periódico de los capitalistas.
Reciban, etc.
L'Atelier, revista mensual de París (1840-1850) redactada por obreros, de orientación socialista cristiana, inspirada por Philippe Buchez. ↩
La Presse, diario parisino barato fundado en 1836 por Émile de Girardin, que se costeaba con la publicidad; en 1847 apoyaba en lo esencial a la monarquía de Julio. ↩
Engels vivió en Manchester desde finales de 1842 hasta agosto de 1844, empleado en la fábrica de hilados Ermen & Engels, de la que su padre era socio; de esa estancia salió La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845). ↩
The Globe, diario vespertino de Londres, próximo a los whigs. ↩
The Manchester Guardian, semanario (luego diario) liberal fundado en 1821, portavoz de los fabricantes de algodón y de la Liga contra las Leyes Cerealistas. ↩