Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 103, 15 de septiembre de 1848 (Colonia), p. 1-2; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

* Colonia, 14 de septiembre. Volvemos sobre la asamblea popular de ayer y sus resultados, porque han causado bastante revuelo en nuestra ciudad.

La asamblea popular fue abierta poco después de las doce en la Frankenplatz por el señor W. Wolff, que expuso brevemente el objeto de la convocatoria y propuso como presidente al señor H. Bürgers. El señor Bürgers, aceptado por aclamación, subió a la tribuna y devolvió la palabra al señor Wolff, quien propuso entonces la formación de un Comité de Seguridad como representación de los sectores de la población de Colonia que no están representados en las autoridades legales existentes. El señor F. Engels apoyó la propuesta, al igual que los señores H. Becker y E. Dronke. La asamblea, de al menos 5.000 a 6.000 personas, aprobó la propuesta entre aplausos atronadores y con todos los votos menos cinco, después de que, invitado reiteradamente a hacerlo, no se presentara ningún opositor. Se fijó luego en 30 el número de miembros del Comité y se eligió a esos 30. Como entre ellos figuraban también los dos detenidos, Gottschalk y Anneke, se eligieron además dos suplentes para ellos.

El señor F. Engels propuso a continuación el siguiente mensaje a la Asamblea de Berlín:

«A la Asamblea para el Acuerdo sobre la Constitución prusiana, en Berlín.

Los abajo firmantes, ciudadanos de Colonia,

considerando:

que la Asamblea para el Acuerdo sobre la Constitución prusiana ha impuesto al ministerio el deber de publicar sin más dilación, para tranquilizar al país y evitar una ruptura con la Asamblea, la orden acordada el 9 de agosto sobre las tendencias reaccionarias de los oficiales;

que el ministerio Auerswald-Hansemann, a consecuencia de este acuerdo, ha presentado su dimisión, y el rey ha encargado la formación de un nuevo ministerio al ministro del Imperio Beckerath, recién derribado;

que el señor Beckerath no ofrece en absoluto las garantías necesarias para la ejecución del acuerdo de la Asamblea, sino que, dadas las conocidas convicciones contrarrevolucionarias de este hombre, cabe esperar incluso un intento de disolver la Asamblea;

que una Asamblea elegida por el pueblo para acordar la Constitución entre el rey y el pueblo no puede ser disuelta unilateralmente, porque de lo contrario la Corona no estaría al lado de la Asamblea, sino por encima de ella;

que, por consiguiente, la disolución de la Asamblea sería un golpe de Estado,

invitan a la Asamblea,

ante un intento de disolverla, a cumplir con su deber y a mantenerse en sus escaños incluso frente a la violencia de las bayonetas».

Este mensaje fue aprobado por unanimidad, y acto seguido se levantó la asamblea.

Aunque en las partes altas de la plaza había numerosos emisarios de la Asociación Ciudadana, y aunque se afirma que varios conocidos «aulladores» hicieron todo lo posible por ganar alborotadores con dinero y buenas palabras, y aunque además la policía de paisano estaba representada con bastante abundancia, la asamblea tuvo el tacto suficiente para impedir cualquier alteración del orden.

Mientras tanto, los señores jefes de la guardia cívica estaban reunidos en el Ayuntamiento deliberando sobre lo que había que hacer, pues, según opinaban algunos, de todos modos habría disturbios. En plena deliberación se abrió la puerta e irrumpieron los dirigentes de la Asociación Ciudadana declarando que el Comité de Seguridad era el primer paso hacia la revolución, que Colonia estaba en peligro, que la república roja estaba a punto de ser proclamada y que, si la guardia cívica no bastaba por sí sola para mantener el orden, la Asociación Ciudadana se ponía con sus bienes y su sangre a disposición del señor Von Wittgenstein. El señor Von Wittgenstein fue lo bastante listo para rechazar este ofrecimiento y tampoco llamó a las armas a la guardia cívica. Las consecuencias mostraron cuánta razón tuvo esta vez la guardia cívica.

No contentos con eso, los señores de la Asociación Ciudadana habían hecho fijar, durante la propia asamblea popular, una «protesta» que reproducimos más abajo. La protesta, que no estaba firmada, desapareció sin dejar rastro de todas las esquinas en 5 minutos. Al atardecer reapareció como octavilla en letra gruesa, impresa en la imprenta de la Kölnische Zeitung y repartida a los suscriptores de ese periódico. Esta vez llevaba la siguiente divertida introducción:

Colonia, 13 de septiembre de 1848.

Los llamados demócratas quieren aprovechar la agitación provocada por los recientes acuerdos de las Asambleas de Fráncfort y de Berlín para recuperar el terreno cada vez más perdido y provocar un conflicto a cualquier precio. Con este fin, también el roce ocurrido aquí en Colonia el 11 del corriente entre militares y ciudadanos se presenta, con una exageración sistemática, de un modo desmesurado en su importancia y peligrosidad, y se utiliza con fines criminales. Esta mañana se ha llegado a convocar mediante un cartel una asamblea popular al aire libre a las 12, y esta asamblea ha elegido realmente, por aclamación, a las personas propuestas y concertadas de antemano en una lista presentada, para formar un Comité de Seguridad.

No cabe ninguna duda de que nadie puede reconocer semejante autoridad, salida de una masa popular reunida al azar y proclamada eludiendo a la autoridad existente, y de que los miembros de este comité, si se arrogan actuar como tales, incurren inmediatamente en las penas de la ley. Entretanto, más vale impedir los delitos que castigarlos cuando quizá se hayan cometido con grandes sacrificios.

Por eso es un deber advertir a todos los ciudadanos y llamar su atención sobre el peligro existente.

Con este fin se ha publicado la siguiente protesta con su llamamiento:

Protesta.

La formación de un Comité de Seguridad es el primer paso hacia la revolución.

Se invita a todo el que quiera verdadera libertad y orden a apoyar con todas sus fuerzas a las autoridades existentes, a oponerse a las punibles aspiraciones de una minoría y a protestar contra la formación de un Comité de Seguridad.

En particular se invita a todos los miembros de la guardia cívica a cumplir con su deber y a proteger con energía la ley y el orden. El supuesto peligro por parte de los militares ha desaparecido, y el peligro real lo provoca la formación de un Comité de Seguridad.

Varios miembros de la junta directiva de la Asociación Ciudadana de Colonia.

El Comité de Seguridad se constituyó anoche y, ante todo, tomó nota de esta divertida protesta, con lo cual los señores de la Asociación Ciudadana se quedarán sin duda tranquilos. Ha elegido un presidente, un secretario y tres miembros de una comisión ejecutiva, y ha acordado además un escrito al presidente del Gobierno, a la comandancia, al consejo municipal y al mando de la guardia cívica en el que comunica a estas autoridades su constitución y les declara que perseguirá por todos los medios legales el objetivo de mantener la tranquilidad, en lo posible de acuerdo con las autoridades, pero velando al mismo tiempo por la conservación de los derechos del pueblo. Acordó además expresarlo en un cartel dirigido a los habitantes de Colonia. Mañana publicaremos ambos documentos.

Esta mañana los ánimos ya se han calmado un poco. La gente se ríe del miedo de ayer, que veía en el Comité un gobierno provisional, un comité de salud pública, una conspiración en favor de la república roja, en fin, todo lo imaginable salvo lo que realmente es: un comité elegido directa y públicamente por el pueblo, que se propone representar los intereses del sector de la población no representado en las autoridades legales, que procede solo por la vía legal y al que no se le ocurre querer usurpar ninguna otra autoridad que la influencia moral que le permitan el libre derecho de asociación, las leyes y la confianza de sus electores.