Publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung (Colonia), n.º 26, suplemento extraordinario, del 26 de junio de 1848. La MEW lo atribuye a Friedrich Engels. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 5 (Berlín, 1971, pp. 112-115), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

* La insurrección es una insurrección puramente obrera. La cólera de los obreros ha estallado contra el gobierno y contra la Asamblea, que han defraudado sus esperanzas, que cada día han tomado nuevas medidas contra los obreros en interés de la burguesía, que han disuelto la comisión obrera del Luxemburgo,1 recortado los Talleres Nacionales2 y promulgado la ley contra las concentraciones.3 El carácter decididamente proletario de la insurrección se desprende de todos los detalles.

Los bulevares, la gran arteria de la vida de París, fueron el escenario de las primeras concentraciones. Desde la Porte Saint-Denis hasta la antigua calle del Temple todo estaba abarrotado. Obreros de los Talleres Nacionales declaraban que no irían a los talleres nacionales de la Sologne;4 otros contaban que habían salido ayer hacia allí, pero que ya en la barrera de Fontainebleau habían esperado en vano las hojas de ruta y la orden de partida que se les habían prometido la víspera.

Hacia las diez se pidieron barricadas. La parte este y sudeste de París, a partir del barrio y del faubourg Poissonnière, se cubrió rápidamente de barricadas, aunque al parecer todavía de forma bastante desordenada e inconexa. Las calles Saint-Denis, Saint-Martin, Rambuteau, Faubourg-Poissonnière y, en la orilla izquierda del Sena, los accesos a los faubourgs Saint-Jacques y Saint-Marceau —las calles Saint-Jacques, La Harpe, La Huchette y los puentes contiguos— quedaron atrincheradas con mayor o menor solidez. En las barricadas se plantaron banderas con la inscripción «¡Pan o muerte!» o «¡Trabajo o muerte!».

La insurrección se apoyaba, pues, decididamente en la parte este de la ciudad, habitada sobre todo por obreros; primero en los faubourgs Saint-Jacques, Saint-Marceau, Saint-Antoine, du Temple, Saint-Martin y Saint-Denis, en los «aimables faubourgs»,5 y luego en los barrios intermedios (los barrios de Saint-Antoine, du Marais, Saint-Martin y Saint-Denis).

A las barricadas siguieron los ataques. El puesto de guardia del bulevar Bonne-Nouvelle, que en casi todas las revoluciones es el primero en ser asaltado, estaba ocupado por la Guardia Móvil.6 El pueblo lo desarmó.

Pero poco después llegó en su auxilio la guardia burguesa de los barrios del oeste. Volvió a ocupar el puesto. Un segundo destacamento ocupó la acera alta delante del Théâtre du Gymnase, que domina un largo trecho de los bulevares. El pueblo intentó desarmar los puestos avanzados; pero de momento ninguna de las dos partes hizo todavía uso de las armas.

Por fin llegó la orden de tomar la barricada que cruzaba el bulevar a la altura de la Porte Saint-Denis. La Guardia Nacional avanzó con el comisario de policía al frente; se parlamentó; sonaron algunos disparos, no está claro de qué lado, y el fuego se generalizó rápidamente.

En el acto abrió fuego también el puesto de Bonne-Nouvelle; un batallón de la segunda legión, que ocupaba el bulevar Poissonnière, avanzó igualmente con los fusiles cargados. El pueblo estaba rodeado por todas partes. Desde sus posiciones ventajosas y en parte resguardadas, la Guardia Nacional abrió un violento fuego cruzado sobre los obreros. Estos se defendieron durante media hora; finalmente fueron tomados el bulevar Bonne-Nouvelle y las barricadas hasta la Porte Saint-Martin. Aquí la Guardia Nacional había tomado igualmente, hacia las once, las barricadas desde el lado del Temple y ocupado los accesos del bulevar.

Los héroes que asaltaron estas barricadas eran los burgueses del segundo distrito, que se extiende desde el Palais Ex-Royal7 por todo el faubourg Montmartre. Aquí viven los ricos tenderos de las calles Vivienne y Richelieu y del bulevar des Italiens, los grandes banqueros de las calles Laffitte y Bergère y los vividores rentistas de la Chaussée d'Antin. Aquí viven Rothschild y Fould, Rougemont de Lowemberg y Ganneron.8 Aquí está, en una palabra, la Bolsa, Tortoni9 y todo lo que cuelga y pende de ello.

Estos héroes, los primeros y los más amenazados por la república roja, fueron también los primeros en presentarse en el lugar. Es significativo que la primera barricada del 23 de junio la tomaran los vencidos del 24 de febrero. Avanzaron tres mil hombres; cuatro compañías tomaron a paso de carga un ómnibus volcado. Los insurrectos, sin embargo, parecen haberse hecho fuertes de nuevo en la Porte Saint-Denis, pues hacia mediodía el general Lamoricière10 tuvo que acudir con fuertes destacamentos de Guardia Móvil, tropa de línea, caballería y dos cañones para tomar, junto con la segunda legión (la Guardia Nacional del segundo distrito), una fuerte barricada. Los insurrectos obligaron a retirarse a un pelotón de la Guardia Móvil.

El combate del bulevar Saint-Denis fue la señal para que la lucha se trabara en todos los distritos del este de París. Fue sangriento. Más de treinta insurrectos resultaron muertos o heridos. Los obreros, enfurecidos, juraron alzarse la noche siguiente por todas partes y combatir a vida o muerte a la «guardia municipal de la república».11

A las once se luchaba también en la calle Planche-Mibray (la prolongación de la calle Saint-Martin hacia el Sena); murió un hombre.

En la zona de las Halles, la calle Rambuteau, etc., hubo también choques sangrientos. Quedaron en el sitio cuatro o cinco muertos.

A la una hubo un combate en la calle du Paradis-Poissonnière; la Guardia Nacional hizo fuego; se desconoce el resultado. En el faubourg Poissonnière, tras un choque sangriento, fueron desarmados dos suboficiales de la Guardia Nacional.

La calle Saint-Denis fue despejada con cargas de caballería.

En el faubourg Saint-Jacques se luchó por la tarde con gran violencia. En las calles Saint-Jacques y La Harpe y en la plaza Maubert se asaltaron barricadas con suerte diversa y se disparó mucha metralla. También en el faubourg Montmartre dispararon las tropas con cañones.

En conjunto, los insurrectos fueron rechazados. El Hôtel de Ville quedó libre; a las tres la insurrección se había reducido a los faubourgs y al Marais.

Por lo demás, se vieron pocos guardias nacionales sin uniforme (es decir, obreros que no tienen dinero para comprarse el uniforme) en armas. En cambio, había entre ellos gente que llevaba armas de lujo, escopetas de caza, etc. También guardias nacionales de caballería (desde siempre los jóvenes de las familias más ricas) se habían sumado a pie a las filas de la infantería. En el bulevar Poissonnière hubo guardias nacionales que se dejaron desarmar tranquilamente por el pueblo y luego pusieron pies en polvorosa.

A las cinco el combate seguía todavía cuando un aguacero lo suspendió de golpe.

En algunos puntos, sin embargo, se luchó hasta muy entrada la noche. A las nueve todavía sonaban disparos de fusil en el faubourg Saint-Antoine, el centro de la población obrera.

Hasta entonces la lucha no se había librado aún con toda la violencia de una revolución decisiva. La Guardia Nacional, salvo la segunda legión, parece haber vacilado en su mayor parte en atacar las barricadas. Los obreros, por furiosos que estuvieran, se limitaron, como es natural, a defender sus barricadas.

Así se separaron por la noche, después de que ambos bandos se hubieran citado para la mañana siguiente. El primer día de lucha no dio ventajas al gobierno; los insurrectos rechazados podían volver a ocupar durante la noche, como en efecto hicieron, los puestos perdidos. En cambio, el gobierno tenía en su contra dos hechos importantes: había disparado metralla y no había vencido el motín el primer día. Pero con la metralla, y con una noche que no es de victoria, sino de mera tregua, acaba el motín y empieza la revolución.

  1. La Comisión del Luxemburgo («Comisión de gobierno para los trabajadores»), presidida por Louis Blanc, se reunía desde marzo de 1848 en el palacio del Luxemburgo; dejó de funcionar tras el 15 de mayo. ↩

  2. Los Talleres Nacionales, creados por el gobierno provisional en febrero de 1848 para dar trabajo a los parados de París. El decreto del 21 de junio, que mandaba a los obreros jóvenes al ejército y a los demás a provincias, desencadenó la insurrección. ↩

  3. La ley del 7 de junio de 1848 contra las concentraciones (attroupements) en la vía pública. ↩

  4. Región pantanosa al sur de Orleans, donde el gobierno quería emplear a obreros de los Talleres Nacionales en obras de desecación. ↩

  5. «Amables arrabales»; en francés en el original. ↩

  6. La Guardia Nacional Móvil, cuerpo de voluntarios a sueldo, reclutados sobre todo entre los jóvenes desclasados de París, creado por el gobierno provisional en febrero de 1848. ↩

  7. El Palais-Royal, rebautizado Palais National tras la revolución de febrero. ↩

  8. Banqueros y grandes negociantes de París; Achille Fould (1800-1867) fue luego ministro de Hacienda de Luis Bonaparte. ↩

  9. Café de moda del bulevar des Italiens, punto de reunión de la gente de Bolsa. ↩

  10. Christophe Louis Léon Juchault de Lamoricière (1806-1865), general que había hecho la guerra de Argelia; dirigió en junio de 1848 la represión en el norte y el este de París y fue luego ministro de la Guerra. ↩

  11. Alusión a la Guardia Municipal de la monarquía de Julio, odiada por el pueblo y disuelta en febrero de 1848. ↩