Dos artículos sin firma publicados en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 34, de 4 de julio, y n.º 35, de 5 de julio de 1848; la MEW no indica cuál de los dos autores los escribió. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 5 (Berlín, 1971, pp. 165-168), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán
Detenciones
Neue Rheinische Zeitung, n.º 34, 4 de julio de 1848.
Colonia, 3 de julio. El Ministerio de la Acción1 solo ha dado pruebas hasta ahora de ser un ministerio de policía. Su primer acto fue la detención de los señores Monecke y Fernbach en Berlín. El segundo, la del bombardero2 Funk en Saarlouis. Ahora la «acción» empieza a hacerse notar también aquí en Colonia. Esta mañana han sido detenidos el doctor Gottschalk3 y el teniente retirado Anneke.4 Todavía no tenemos noticias precisas sobre los motivos y la forma de la detención. Por eso nos reservamos nuestro juicio.
Los obreros serán lo bastante prudentes para no dejarse arrastrar a un motín por ninguna provocación.
Detenciones
Neue Rheinische Zeitung, n.º 35, 5 de julio de 1848.
Colonia, 4 de julio. Ayer prometimos a nuestros lectores volver sobre la detención de los señores doctor Gottschalk y Anneke. Hasta ahora solo nos han llegado detalles más precisos sobre la detención de Anneke.
Por la mañana, entre las seis y las siete, seis o siete gendarmes entraron en la vivienda de Anneke, maltrataron en el acto a la criada en el zaguán y subieron sigilosamente la escalera. Tres se quedaron en la antesala; cuatro irrumpieron en el dormitorio, donde dormían Anneke y su mujer, en avanzado estado de gestación. De estas cuatro columnas de la justicia, una se tambaleaba más o menos, llena ya a hora tan temprana del «espíritu», el agua de la verdadera vida, el aguardiente.
Anneke preguntó qué querían. ¡Que viniera con ellos!, fue la lacónica respuesta. Anneke pidió que al menos se tuviera consideración con su mujer enferma y que pasaran a la antesala. Los señores de la Santa Hermandad5 declaran que no quieren abandonar el dormitorio, apremian a Anneke a vestirse deprisa y ni siquiera le permiten hablar con su mujer. En la antesala, el apremio se convierte en agresión, y uno de los gendarmes hace añicos la puerta de cristal. A Anneke lo bajaron a empujones por la escalera. Cuatro gendarmes se lo llevan a la nueva cárcel; tres se quedan con la señora Anneke para vigilarla hasta que llegue el fiscal.
Según lo prescrito por la ley, en la detención tiene que estar presente al menos un funcionario de la policía judicial, un comisario de policía o algo semejante. ¿Para qué tales formalidades, desde que el pueblo posee dos asambleas para representar sus derechos, una en Berlín y otra en Fráncfort?
Al cabo de media hora llegaron el señor fiscal Hecker y el juez de instrucción Geiger para practicar el registro.
La señora Anneke se queja de que el fiscal haya dejado la detención en manos de los gendarmes, brutales y sin el freno de la presencia de ningún magistrado. El señor Hecker declara que él no ha dado ninguna orden de cometer brutalidades. ¡Como si el señor Hecker pudiera ordenar brutalidades!
La señora Anneke: al parecer, se ha enviado a los gendarmes solos por delante para no tener que responder de su brutalidad. Además, la detención no se ha hecho en la forma legal, pues ningún gendarme ha mostrado una orden de detención; uno se ha limitado a sacar del bolsillo un papelucho que no se permitió leer a Anneke.
El señor Hecker: «A los gendarmes se les ha ordenado judicialmente la detención». Y la orden de los jueces, ¿no está sometida a la orden de la ley? El fiscal y el juez de instrucción confiscaron una gran cantidad de papeles y folletos, entre ellos toda la carpeta de la señora Anneke, etc. El señor juez de instrucción Geiger, dicho sea de paso, está designado para director de policía.
Por la tarde, Anneke fue interrogado durante media hora. El motivo de su detención era, se le dijo, un discurso sedicioso que había pronunciado en la última asamblea popular en el Gürzenich.6 El artículo 102 del Code pénal7 habla de discursos públicos que inciten directamente a complots contra el emperador y su familia o que tiendan a turbar la paz del Estado por medio de la guerra civil, del empleo ilegal de la fuerza armada, de la devastación pública y el saqueo. El código no conoce la «incitación al descontento» prusiana. A falta del Landrecht prusiano,8 se aplicará entretanto el artículo 102 allí donde su aplicación sea jurídicamente imposible.
Para la detención misma se desplegó un gran aparato militar: desde las cuatro, tropas acuarteladas. A los panaderos y artesanos se les dejaba entrar en los cuarteles, pero no salir. Los húsares avanzaron hacia las seis de Deutz a Colonia y recorrieron a caballo toda la ciudad. La nueva cárcel estaba ocupada por 300 hombres. Para hoy se anuncian cuatro nuevas detenciones, las de Jansen, Kalker, Esser9 y un cuarto. El cartel de Jansen en que exhorta a los obreros a la calma fue arrancado ayer por la tarde por la policía, según nos aseguran testigos presenciales. ¿Se hizo en interés del orden? ¿O se buscaba un pretexto para llevar a cabo en la buena ciudad de Colonia planes acariciados desde hace tiempo?
Según se dice, el señor fiscal general Zweiffel10 ya había preguntado antes al Tribunal Superior de Arnsberg si debía detener a Anneke por su condena anterior y trasladarlo a Jülich.11 La amnistía real12 parece haberse interpuesto en el camino de este bienintencionado propósito. El asunto pasó al ministerio.
Además, el señor fiscal general Zweiffel habría declarado que en ocho días acabaría en Colonia, a orillas del Rin, con el 19 de marzo,13 con los clubes y la libertad de prensa y con otras degeneraciones del malvado año 1848. El señor Zweiffel no es de los escépticos.14
¿Acaso reúne el señor Zweiffel el poder ejecutivo y el legislativo? ¿Han de cubrir los laureles del fiscal general las vergüenzas del representante del pueblo? Repasaremos una vez más nuestras queridísimas actas taquigráficas y ofreceremos al público una imagen fiel de la actuación del representante del pueblo y fiscal general Zweiffel.
Estos son, pues, los actos del Ministerio de la Acción, del ministerio del centro izquierda, del ministerio de transición a un ministerio de vieja nobleza, de vieja burocracia, de viejo cuño prusiano. En cuanto el señor Hansemann15 haya cumplido su misión transitoria, se le despedirá.
Pero la izquierda de Berlín tiene que comprender que el viejo poder puede dejarle tranquilamente pequeñas victorias parlamentarias y grandes proyectos de constitución, con tal de adueñarse entretanto de todas las posiciones realmente decisivas. Puede reconocer tranquilamente en la Cámara la revolución del 19 de marzo, con tal de que fuera de la Cámara se la desarme.
La izquierda podría descubrir una hermosa mañana que su victoria parlamentaria y su derrota real coinciden. El desarrollo alemán necesita quizá tales contrastes.
El Ministerio de la Acción reconoce la revolución en principio para consumar en la práctica la contrarrevolución.
Nombre que se dio a sí mismo el gabinete prusiano formado el 25 de junio de 1848 bajo la presidencia de Rudolf von Auerswald y dominado por el ministro de Hacienda, David Hansemann. ↩
En el ejército prusiano, el grado más bajo de suboficial de artillería. ↩
Andreas Gottschalk (1815-1849), médico de los pobres en Colonia, presidente de la Asociación Obrera de Colonia. ↩
Fritz Anneke (1818-1872), antiguo oficial de artillería prusiano, miembro de la Liga de los Comunistas y secretario de la Asociación Obrera de Colonia. ↩
Cuerpo de policía rural de la Castilla de los Reyes Católicos; en alemán, designación irónica de la policía. ↩
Edificio medieval de Colonia, la mayor sala de la ciudad, donde se celebraban asambleas populares. ↩
En la provincia del Rin seguía vigente el código penal napoleónico de 1810. ↩
El Allgemeines Landrecht (1794), código general prusiano, vigente en las provincias orientales pero no en la del Rin. ↩
Miembros de la Asociación Obrera de Colonia. ↩
Fiscal general (Oberprokurator) de Colonia y diputado de la derecha en la Asamblea Nacional prusiana. ↩
Fortaleza renana que servía de prisión. ↩
La amnistía por delitos políticos decretada por Federico Guillermo IV el 20 de marzo de 1848. ↩
El 19 de marzo de 1848, tras los combates de barricadas de la víspera, las tropas se retiraron de Berlín y el rey tuvo que saludar a los caídos de la revolución. ↩
Juego de palabras con el apellido Zweiffel: Zweifel significa «duda». ↩
David Hansemann (1790-1864), banquero de Aquisgrán y dirigente liberal renano; ministro de Hacienda de Prusia de marzo a septiembre de 1848. ↩