Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 73, 12 de agosto de 1848 (Colonia), p. 3; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.
* Copenhague, 5 de agosto. Lo profundamente que se juzgan aquí las cosas alemanas lo demuestra un artículo del Fædrelandet de ayer, según el cual la cuestión germano-prusiana es al mismo tiempo una cuestión «socialista-democrática, porque los tipógrafos han dejado a la vez el trabajo y los republicanos están dispuestos a lanzarse al movimiento y a conquistar victorias para sus ideas».
Cartas de Hadersleben se quejan de los excesos de los cuerpos francos alemanes. Desde Flensburg se quejan de las levas forzosas del gobierno provisional, que tienen como consecuencia la huida de todos los jóvenes a los barcos daneses. Solo del fiordo de Flensburg habrían llegado 200 fugitivos, y la corbeta Najaden habría recogido 50 en un solo día. Pero muchos más se habrían ido a Jutlandia o a Fionia. Por la noche se asaltarían poblaciones, se sacaría a los jóvenes de la cama y se los llevaría a Flensburg. Tales violencias, naturalmente, aumentarían el número de los fugitivos. Un desertor de Schleswig que se ha pasado a los daneses cuenta que todos los días se leían al ejército largos tratados sobre los terribles castigos con que se pena la fuga y la deserción —la simple muerte es el más suave—; no se los trataría en absoluto como a soldados, sino que se los vigilaría como a criminales condenados. A quien no muestra ganas de luchar contra los daneses se le amenaza con mandarlo a Prusia, a pelearse con los polacos. Pero todos los reclutamientos se verían frustrados por la huida de los obligados al servicio; en la quinta de Apenrade solo se habrían presentado tres lisiados, y en la de Tondern un único frisón, y además tuerto.
Se conocen nuestras escasas simpatías por los daneses; aun así damos estas noticias, porque ningún otro periódico alemán las dará y porque no vemos en ellas nada inverosímil para un gobierno alemán apoyado por oficiales de la guardia prusiana. Por lo demás, los daneses nunca lo han hecho mejor: la brutalidad cristiano-germánica es común a ambos pueblos.
Copenhague, 5 de agosto. En junio pagaron el peaje del Sund 2094 barcos, y entre el 1 de enero y el 30 de junio 6174, 2757 menos que en el semestre correspondiente de 1847, pero aun así 256 por encima de la media del último decenio. De barcos alemanes habían pasado el Sund en el semestre de 1847 2588, de ellos 1370 prusianos, 531 hannoverianos y 461 mecklemburgueses, mientras que en el semestre pasado solo 566 barcos alemanes. La disminución que afecta a la navegación prusiana es por sí sola de 1032 barcos.