Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 103, 15 de septiembre de 1848 (Colonia), p. 4; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.
* Los periódicos daneses llegan hasta el 9 de septiembre. Una orden del ejército del 4 de septiembre dispone lo siguiente: el general Krogh asume el mando en Jutlandia, con cuartel general en Viborg. La guarnición de Alsen tiene un mando especial mientras dure el armisticio. El cuerpo en campaña se acantonará en lo posible en sus distritos de reclutamiento y se repartirá, por tanto, por Jutlandia y las islas. Se mantienen en armas de 40 a 50 hombres por compañía; el resto se licencia a sus casas; los jefes de brigada quedan encargados de inspeccionar con frecuencia sus tropas y de prepararlo todo para una nueva campaña. Pero como el rey quiere inspeccionar personalmente a las tropas antes de su licenciamiento, estas disposiciones no se ejecutarán por el momento, hasta nueva orden. Seguramente tampoco se ejecutarán, porque, según anuncia la posdata del Fædrelandet del día 9, el acuerdo de la Asamblea Nacional sobre la suspensión de la retirada acababa de llegar a Copenhague por cartas particulares.
Que los daneses pueden contar con bastante seguridad con sus tropas reclutadas en el norte de Schleswig se desprende de que precisamente estas unidades se trasladan pegadas a la frontera de Schleswig o a Alsen.
El partido liberal de Copenhague ha presentado su lista de candidatos para las próximas elecciones. Los representantes de los ciudadanos, los redactores del Fædrelandet y otros «hombres del pueblo» de la «monarquía constitucional erigida sobre una base democrática» (así de fielmente copian los daneses a los alemanes) se han reunido y han redactado la lista. Son un director de banco, un director de la compañía de seguros de vida, dos maestros de escuela, un procurador, un teniente coronel, un oficial de marina, dos artesanos y un «dispacheur» (!). Se ve de qué clase son las fuerzas intelectuales de que dispone la «Hovedstad».
El Gobierno prusiano tiene mala suerte. Ha sabido, también en el asunto danés, volver a dar a Prusia fama de una ambigüedad que roza la traición a ambas partes. Esta ambigüedad ha sido siempre, como es sabido, el carácter de la política prusiana: piénsese en la traición del «Gran» Elector a Polonia cuando de pronto se pasó a Suecia, en la Paz de Basilea, en 1805 y, en tiempos más recientes, en la ambigüedad con que el ministerio atrajo a los polacos a la trampa. Y ahora, en el asunto danés, el Gobierno prusiano ha maltratado los intereses del pueblo alemán y ni siquiera recibe por ello el agradecimiento de Dinamarca. Escúchese lo que dice el Fædrelandet:
«Por el escrito del primer ministro prusiano Auerswald que publicamos más abajo (dirigido al gobierno provisional de Rendsburg), está claro que Prusia desempeña un papel muy ambiguo. En primer lugar, es sumamente extraño que el Gobierno prusiano tenga trato alguno con el gobierno insurrecto de los ducados. Además, el señor Auerswald ha tergiversado por completo, en más de un aspecto, el sentido de las condiciones del armisticio. Aunque el armisticio no debía servir en modo alguno de base para la paz definitiva, el señor Auerswald dice que con él se prepara una situación que conducirá a una solución final favorable. Habla además de la importancia de los puntos siguientes: que las tropas federales permanezcan en Schleswig y que el cuerpo de ejército schleswig-holsteinés siga existiendo sin reducción, cuando el armisticio dispone que las tropas de Schleswig y de Holstein se separen y que las tropas federales permanezcan en Altona. Por último, incurre en una falsedad parecida cuando dice que la situación jurídica de los ducados se mantendrá sobre su base actual, siendo así que el armisticio dice: se derogarán tanto las ordenanzas dictadas desde el 17 de marzo por el rey de Dinamarca como las del gobierno provisional. En cuanto al poder central, en las negociaciones sobre Limburgo ha mostrado tal falta de firmeza frente a la Asamblea que por ese lado hay que estar realmente preparado para todo».